Una cuenta pública impugnada por las movilizaciones a nivel nacional, pero bajo un manto de "unidad" que ni la CUT dirigida por la ex Nueva Mayoría, ni la CONFECh dirigida por el Frente Amplio, buscan quebrar.

Nancy López Profesora. Agrupación Nuestra Clase

Beatriz Bravo Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Viernes 1ro de junio de 2018
En el marco de las movilizaciones estudiantiles en lo que la prensa ha llamado “nueva ola feminista” y la brutal represión a estudiantes del Instituto Nacional y el Confederación Suiza, es que el segundo mandato de la derecha dará su primera cuenta pública.
En menos de 24 horas, el Congreso abrirá sus puertas para que el gobierno de Piñera y Chile Vamos de cuenta de los primeros meses de su administración, y de lo que marcará la pauta de su agenda política para el período. En la reunión que sostuvo Piñera con el Consejo de Gabinete del día lunes sentenció “ya no existen errores pequeños… será una intensa agenda legislativa”.
Sin lugar a dudas, el gobierno buscará mantener la agenda dándole prioridad a los llamados “5 acuerdos nacionales” (infancia, seguridad ciudadana, salud, araucanía, desarrollo social), considerando los avances en SENAME, la agenda de género del gobierno y la reforma a Carabineros.
Como hemos visto hasta ahora, será la culminación de una agenda que busca sacar la impugnación al régimen abierto el 2011, y canalizar el descontento hacia las instituciones que tuvo su alza a fines del gobierno de Bachelet y la Nueva Mayoría traduciéndolo en recuperar la confianza en los empresarios y sentar bases sólidas para la inversión. Es decir, aumentar las ganancias para la clase capitalista.
La calle
La derecha se ha querido montar sobre el proceso de movilizaciones que protagonizan estudiantes de liceos y universidades, tanto con los anuncios de su agenda de género como la reivindicación de Plá y Matthei declarándose feministas, y es que justamente lo son, feministas liberales, burguesas que buscan conquistar los derechos de igualdad para empoderarse de un mundo de desigualdades, opresión y explotación, son las feministas defensoras del sistema capitalista, que mientras otorga derechos sociales aumenta la explotación y miseria sobre millones en el mundo entero.
No es difícil que la derecha quiera cooptar al movimiento de mujeres, pues la exigencia de protocolos donde las autoridades universitarias tengan más facultades para expulsar a estudiantes, es algo que fortalece el autoritarismo universitario y no cuestiona de raíz el problema de la opresión a la mujer; el capitalismo.
Hoy, la CONFECh, dirigida por el Frente Amplio, que a su vez tiene una importante bancada parlamentaria, no ha hecho ningún llamado a movilizarse este 1° de junio, poniendo escasos buses para los estudiantes de las universidades que año tras año han utilizado la cuenta pública para poner al centro las demandas del movimiento estudiantil, y es que los motivos sobran. Aquellos son los sectores que se esfuerzan por que la movilización nacional por demandas que buscan enfrentar la violencia machista, queden completamente aparte de las demandas históricas estudiantiles, como la educación gratuita o el cogobierno universitario.
Solo si la lucha contra el machismo se une a la lucha histórica del movimiento estudiantil, en la pelea por acabar con la educación de mercado levantando las banderas de la educación gratuita, el acceso irrestricto y la elección universal de las autoridades universitarias, conquistando la unidad con funcionarios y académicos en pos de un cogobierno universitario que haga remecer los cimientos de las universidades y la educación al servicio de los empresarios, poniéndolas al servicio de los trabajadores, pondrá al movimiento estudiantil como un opositor al gobierno.
Es una utopía pensar que daremos respuesta definitiva al patriarcado que prevalece en las universidades (y en la sociedad de conjunto), apelando solamente a demandas mínimas de protocolos y reajustes curriculares. Es impensada una educación no sexista, si esta no es también la lucha por una educación completamente gratuita en las universidades del Estado, basado en un Plan Nacional de Financiamiento Integral a la educación pública. Somos precisamente las mujeres, aquella gran mayoría que nos quedamos sin acceso a la educación superior.
Por abajo, la negociación del sueldo mínimo
En simultáneo, esta semana las direcciones de la CUT se juntaron, nuevamente, a negociar a espaldas del conjunto de los trabajadores, un mísero aumento salarial al sueldo mínimo, sí, mísero, porque hablamos de entre 7 y 10 mil pesos ¡aún bajo la canasta básica familiar! Muestran, que la dirección del Partido Comunista y la vieja Concertación (es decir, el conglomerado ex NM), continúa con su estrategia de colaboración de clases, poniendo más fuerza en juntarse con el gobierno de la derecha, representantes de las grandes empresas y de las PYMES, en vez de buscar organizar activamente a las y los trabajadores para poner freno a los planes neoliberales de Piñera.
La misma reforma a las ISAPRES, que suben las cotizaciones a hombres y mujeres que no están en edad fértil, recubierto con un discurso de "igualdad", pasó en banda, sin que los grandes organismos sindicales salieran siquiera a oponerse a esta medida.
En una semana donde las tomas de liceos y universidades continúan al centro, la brutalidad de la represión de los pacos a secundarios del IN y el Confederación Suiza, la negociación de más migajas para los y las trabajadoras que no tenemos nada de hermanas con las personeras del gobierno de la derecha y las directoras y gerentas de las empresas en las cuales trabajamos, se hace crucial unificar una lucha para enfrentar a nuestro enemigo común: los empresarios y su gobierno, en la cuenta pública que buscará seguir amasando sus ganancias, quedando como el gobierno de la unidad a la que nadie ha salido a oponerse. Aquella oposición es la que debe surgir desde el movimiento estudiantil y las y los trabajadores.

Nancy López
Profesora. Agrupación Nuestra Clase