Contra todo el discurso históricamente vociferado por la derecha chilena como paladines del "pequeño emprendedor", cifras del reciente estudio revelan la enorme precariedad presente en millones de empresas cuyo único propósito termina siendo la sobrevivencia.
Miércoles 1ro de julio de 2020
Las mentiras instaladas por la derecha por medio de su discurso progresista cada vez se vuelven más evidentes. Así queda demostrado en los resultados del último estudio realizado por Fundación SOL con el nombre de “Emprendimiento y subsistencia: radiografía a los microemprendimientos en Chile”, en el que se da cuenta que aquel sector de “emprendedores” a los que tanto dice representar, es parte del inmenso sector de precarizados y precarizadas que hacen malabares para generar un poco más de dinero.
Así lo relata el sociólogo de la Fundación SOL Benjamín Sáez quien levantó datos a partir sobre este sector a partir de la Sexta Encuesta Nacional realizada en nuestro país de acuerdo al medio Radio Universidad de Chile.
Los resultados del estudio refieren a que del total microemprendimientos (empresas de 10 personas o menos) contabilizados es decir unos 2.507.903, el 24% corresponden a personas ocupadas, y de las que el 15% contrata a otras personas.
A su vez el 53,1% de estas microempresas corresponderían a trabajos informales, de las cuales el 36% presentaría un mayor nivel de informalidad, sin haber iniciado actividades en el Servicio de Impuestos Internos (SII), ni tampoco con los permisos municipales correspondientes.
Sin embargo lo más aberrante, es que del total de emprendimientos, ni siquiera la mitad de ellos alcanzaría a cubrir el salario mínimo.
“Prácticamente sobre el 50 por ciento de estos emprendimientos informales o incluso a nivel general, no logran superar el salario mínimo en términos de los ingresos que están generando. Eso es una voz de alerta en relación a que parecen no ser actividades de proyección empresarial, de movilidad, sino que más bien parecen ser actividades de sobrevivencia que están relacionadas con obtener ingresos mínimos para los hogares”, señala Benjamín Sáez el autor del estudio realizado.
Permanencia y necesidad ante la precariedad de la vida
Por otra parte, el estudio también agrega más elementos relevantes para el análisis de las microempresas en Chile, donde por ejemplo 53,5% de las empresas llevan más de 10 años en funcionamientos, por lo cual se expresa una permanencia en el mantenimiento de la informalidad, y donde a su vez el 64% ocuparía de sus propios ingresos para llevar a cabo el emprendimiento.
Esto no es de extrañar, puesto que para los mismos bancos e instituciones con las facultades de poder financiar estas actividades, aquellas personas resultan riesgosas, por lo que tanto la persona a nivel individual como en la gran mayoría de las ocasiones, sus propias familias deben sostener estas iniciativas, que apuntan a la sobrevivencia principalmente.
“Son muy pocos los casos en los que quienes emprenden lo hacen por una opción de mercado, por una oportunidad. En su gran mayoría son microemprendimientos que aparecen por necesidad y que en su gran mayoría inicia su actividad con recursos propios” señala Sáez en Radio Universidad de Chile.
La precariedad con rostro de mujer
En el caso de las mujeres resulta aún más terrible la situación donde el 73% de las mujeres “emprendedoras” no logra superar el salario mínimo y sólo 1 de cada 10 logra superar un ingreso mensual de 576.000. Esto sin dejar de lado que en Chile 1 de 4 mujeres a su vez son jefas de hogar. Por el contrario ya que resulta central tomando en cuenta la cantidad del trabajo no remunerado realizado por la mujeres.
“En primer lugar, las mujeres realizan más horas de trabajo no remunerado y, en segundo lugar, las actividades remuneradas que realizan las mujeres en los microemprendimientos tienden a ser de menos horas. Este es un fenómeno habitual, por cuanto la ‘obligatoriedad’ cultural de las labores de cuidado no remunerado, se han de compatibilizar con las posibilidades de realizar una actividad que genere ingresos. Al considerar ambos factores, el tiempo total de las mujeres tiende a ser mucho mayor que el de los hombres, a pesar de que en los microemprendimientos liderados por mujeres se tienden a realizar jornadas de menos de 25 horas a la semana” señala Sáez.
De acuerdo al estudio, en los microemprendimientos informales las mujeres se encuentran trabajando 60,5 horas semanales en promedio, a diferencia de los hombres con 51,76 horas semanales.
¡Basta de usura!¡Por la nacionalización de la banca y créditos a costo 0!
La pandemia viene azotando a cientos de miles de familias trabajadoras en todo el país, donde los efectos de la política proempresarial del gobierno con la denominada “ley de protección del empleo” han significado la promoción de despidos y suspensiones en distintos sectores económicos.
El gobierno aliado por naturaleza e los banqueros inescrupulosos, han desarrollado una ley de portabilidad financiera y créditos COVID-Fogape, que resultan irrisorias frente a las urgencias y necesidades del pueblo trabajador, cuya única posibilidad de salir al paso de la crisis económica y sanitaria, ha sido a través del endeudamiento.
Por otro lado amplias críticas ha tenido el accionar de los bancos quienes de manera tramposa han decidido repartir los créditos a personas ya bancarizadas, e incluso excluyendo a otros sectores al conciderarlos como de “riesgo” ya que por ejemplo algunas empresas se encontrarían en sector Baquedano, donde se llevaban a cabo la gran parte de las manifestaciones posteriores al 18 de Octubre. Una burla con todas sus letras.
Es necesario acabar con la usura de los bancos quienes imponen tasas de interés irracionales, condenando a miles de personas el endeudamiento, tratando de salir al paso frente a la falta de derechos elementales como vivienda, salud o educación, los cuales se encuentran bajo el yugo de la privatización y las leyes del mercado capitalista.
Hoy resulta fundamental luchar por la nacionalización total de la banca, bajo control y administración de los trabajadores y trabajadoras, en función de las necesidades de los micro comerciantes precarizados, la clase trabajadora y sectores populares, y no de un puñado de banqueros que se enriquecen a costa del endeudamiento y sufrimiento de miles de familias ¡Hay que acabar con la usura capitalista! ¡Nacionalización de la banca y créditos a costo cero para las microempresas para enfrentar la pandemia de hambre!