Los empresarios de la zona han buscado ubicarse como solidarios ante la catástrofe que azota el sur de Chile. Sin embargo son ellos mismos los responsables de la devastación natural que golpea al ecosistema, y que hace proliferar la alta tasa de incendios.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Lunes 30 de enero de 2017
Durante estos días, hemos sido testigos tanto de la incompetencia y burocracia del gobierno, como del oportunismo de la derecha, donde la batalla por figurar en medio de la catástrofe que sacude al Sur, habiéndose quemadas ya miles de hectáreas a nivel nacional, se ha puesto en el centro del debate político.
La presidenta Bachelet ha sido cuestionada e interpelada por parte de los habitantes de aquellas zonas, quienes la han encarado, señalando la inoperancia del gobierno frente a los incendios, junto con una fuerte crítica al parlamento de corruptos. Se critica además la desertificación de estas zonas, producto de la presencia de las empresas forestales que además son subsidiadas por el Estado.
La hipocresía de la solidaridad empresarial
Hace unos días, la presidenta Bachelet –vía twitter- respaldó la iniciativa empresarial por el “compromiso” en la ayuda frente a la catástrofe, manifestando “Positiva reunión con empresarios de regiones afectadas por incendios. El sector privado se compromete a seguir ayudando en la emergencia”.
Es así como la empresa CMPC –procesada por los casos de colusión del papel y pañales- junto a una serie de gremios de la zona, han tomado protagonismo ante la necesidad urgente de solidarizar en aquel escenario catastrófico. Sin embargo sabemos que la intención de aquellas grandes empresas está lejos de ayudar a la gente, y poner en peligro los miles de millones que generan a costa de la explotación tanto de la tierra, como de los hombres y mujeres que la trabajan.
Es más hace unos días en una conferencia de prensa la vocera del gobierno Paula Narváez, junto el ministro de hacienda Rodrigo Valdez, se refirió a la ley 16.282 que permite descontar de sus impuestos, los distintos aportes realizados a instituciones como Cruz Roja o Techo Chile.
No existe la solidaridad de los capitalistas, solo la ayuda obrera y popular
Esto reafirma que la solidaridad de aquellos empresarios y latifundistas de las forestales, que criminalizan la protesta social y alimentan la odiosidad hacia el pueblo mapuche, es una ilusión.
Los Matte y los Angelini quienes son dueños del 70% del negocio forestal, son los responsables, desarrollando su fortuna en base a la devastación ambiental y el despojo al pueblo Mapuche. Es el decreto 701 elaborado en dictadura, el que permitió el cultivo de pinos y eucaliptus en la zona para favorecer el negocio de la celulosa y la madera, en desmedro del ecosistema.
Los empresarios que hoy intentan colocarse una máscara de bondad y altruismo, son los explotadores de ayer y de siempre. Son las empresas como CMPC o los gremios como la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) o la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) que acuerdan leyes laborales en contra de los trabajadores y sus sindicatos. Son esa clase de empresarios los que solucionan años y años de fraude depositando $7.000 en una cuenta bancaria.
Solo la solidaridad del pueblo trabajador mediante la ayuda obrera y popular, es capaz de dar una respuesta independiente de las trabas burocráticas del gobierno y la hipocresía empresarial. Pero solo a través de la movilización, y la auto organización de los trabajadores, mujeres, pobladores, mapuches y estudiantes, será capaz de dar una solución a sus demandas, que sólo será posible con la derogación del DL701, la creación de una institución pública forestal, la expropiación de las tierras, y la devolución de las tierras ancestrales al pueblo mapuche.