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EDUCACIÓN GRATUITA PARA TODOS. La lucha por la educación gratuita en Colombia

Desde el mes de septiembre los profesores y estudiantes del país han mostrar su voluntad de lucha ante los ojos del mundo. Desbordando las calles en todo el territorio, organizándose de manera independiente, informando y llamando al pueblo a acompañarlos en su lucha.

Domingo 9 de diciembre de 2018

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Colombia al igual que el resto del mundo se encuentra inmerso en una crisis económica que data ya de una década y que no se le ve salida tangible. La crisis política respecto a la firma de los Tratados de Paz con los grupos guerrilleros, la intervención de la mano imperialista en los grupos de derecha y la corrupción y asimilación burguesa de los que se dicen de izquierda, aprieta aún más la realidad de los colombianos que día a día salen a trabajar cada vez con salarios que menos alcanzan.

Los gobiernos que han estado al frente del país han buscado la manera de ajustarse a las reglas del orden internacional optando por alinearse al neoliberalismo, tomando las recetas del Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial y corporaciones regionales, como método para fortalecer el capital privado y retirar al Estado de la producción de bienes y servicios. Esta política ha puesto en jaque a sectores importantísimos para los trabajadores como la salud y la educación.

Con esta lógica los gobernantes han organizado sus presupuestos de la nación, en función de invertir primordialmente a la compra de armamento militar y policíaco, reduciendo la cantidad destinada hacia los planes sociales permitiendo así que el capital privado tome el lugar del Estado como prestador de servicios a la ciudadanía.

La educación gratuita fue desarticulada durante las últimas décadas, dando paso libre a la instalación de escuelas privadas que lucran con los jóvenes y las familias que aspiran el ingreso a la educación superior.

El gobierno permitió que las universidades públicas comenzaran a solicitar cuotas a los estudiantes. Éstas se calculan por individuo dependiendo su estatus económico tras ser valorado por medio de un estudio socioeconómico. Biblioteca, uso de instalaciones, gimnasio, infraestructura, talleres etc. son los argumentos que usan para cobrar a los estudiantes alguna cantidad para ingresar a la educación superior.

Con toda razón, el movimiento estudiantil denuncia que desde hace 20 años el Estado adeuda a las universidades 18.2 billones de pesos colombianos (poco más de cinco mil ochocientos millones de dólares) y que es momento de poner un alto a esta crisis financiera.

La lucha por la educación gratuita

La situación del adeudo y el pago de matrícula son temas que datan desde hace tiempo, incluso el presidente Santos sabía lo que se avecinaba y supo navegar para que no le explotara la crisis en las manos, dejando el presupuesto para el 2019 ya aprobado el cual incluye un recorte al rubro de la educación

Iván Duque, quien asumió el cargo a la presidencia de la nación el pasado 7 de agosto, presentó su plan de presupuesto para 2019 golpeando a los profesores que tienen un salario móvil, el cual puede modificarse proporcionalmente según sus títulos y publicaciones académicas. Este régimen salarial se estableció en 2002 con el Decreto 2179.

No obstante, el presupuesto a la educación pública es el segundo más grande del país con 33,6 billones de pesos, sólo superado por el armamentístico, pero la realidad es que tal cantidad se va fundiendo en planes y programas como las becas en las universidades privadas, que realmente van filtrando los recursos hasta que finalmente las universidades solo ven el 10% de dicho presupuesto.

Programas como el Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica, de la Universidad Nacional (PEAMA), que tiene como finalidad lograr el ingreso a la educación superior de jóvenes procedentes de lugares con fragmentación geográfica y falta de recursos, serán eliminados el próximo año a pesar de tener 10 años de existencia y de ser de las únicas herramientas de apoyo de miles de colombianos.

Es por esto que los profesores desde el 14 de septiembre llamaron a la organización junto a los estudiantes y trabajadores por la defensa de la educación para exigirle a Duque el aumento del presupuesto para poder sanar la deuda y lograr una educación gratuita y de calidad.

La mayoría de los estudiantes se agruparon en la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior (UNEES), una organización de participación amplia, que logró un pliego petitorio de 10 puntos.

"Exigimos la recuperación de fondos de la reforma tributaria para que sean destinados a las Instituciones de Educación Superior. Y proponemos, además, la reducción de recursos destinados a la guerra y al pago de la deuda externa, para que ese dinero se destine a la educación con el fin de sanear el déficit de funcionamiento que padecen las Universidades".

Los jóvenes de la UNEES ha logrado llenar las calles del país dispuestos a dar la lucha para exigir su derecho a la educación. Desde septiembre se han registrado movilizaciones en todas las capitales y en algunas ciudades más. Se han organizado paros escalonados en diferentes planteles; decenas de manifestaciones artísticas y de denuncia recorren los pasillos universitarios y se crean brigadas de estudiantes que salen a las calles a informar a la población sobre la lucha.

Asimismo miles de docentes salen a las calles y se van a paro junto a los estudiantes, fue el caso del pasado miércoles 28 de noviembre, en donde más de 300 mil docentes se fueron a paro de 24 horas para acompañar la marcha Toma de Capitales que recorrió el país entero.

La dinámica y la fortaleza del movimiento estudiantil han logrado atraer a las calles a centrales sindicales que han acompañado con algunos contingentes las movilizaciones, llevando también sus propias demandas en contra de la ley tributaria, que pretende subir con un 18% de IVA a los productos de la canasta básica, a las calles.

Un gran número de trabajadores a lo largo y ancho del país apoya las demandas estudiantiles Asimismo los paros camioneros se han adherido y han dado lucha, como fue el caso de la resistencia en Cauca por parte de éstos a la represión del Estado. Aunado a esto, los pueblos indígenas, los cuales sufren la misma opresión y rezago por parte del Estado, al igual que en el resto de los pueblos indígenas de todo el mundo, también han externado su apoyo a los estudiantes tomando parte en las movilizaciones.

La respuesta del Estado

El Estado presidido por Iván Duque y anclado a las políticas de Washington junto a las del FMI y el BM pretende lavarse las manos ante la situación actual y anuncia su disposición al diálogo en las grandes cadenas mediáticas nacionales, queriendo fungir como víctima de una situación que heredó de gobiernos anteriores, y que él se encuentra en la mejor posición de discutir.

Duque llegó a la presidencia de Colombia en unas elecciones muy cerradas lo que no le deja condiciones favorables para tener margen de maniobra ante las masas, un gran número de colombianos no lo apoya y desde septiembre su popularidad ha ido en caída. Con esto Duque y su equipo quieren aparentar una cara amistosa a las peticiones del país pero detrás de cámaras han accionado distinto.

El gobierno presenta mesas de diálogo con los estudiantes y maestros en las que no se llega a nada, se rechazan las diferentes propuestas del movimiento y cierran las posibilidades de cualquier negociación que desfavorezca a sus patrones y en las calles el único diálogo que han demostrado tener es el de la represión, mediante el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), quienes han protagonizado múltiples violaciones a los derechos humanos en estos dos meses de protesta, golpeando, torturando, infiltrando y amenazando a los jóvenes organizados que salen a las calles.

Con gestos de "armonía", Duque aparece en los televisores a nivel nacional, previo a las manifestaciones, amenazando a los estudiantes. Diciendo que pueden marchar pero pacíficamente para evitar la confrontación, pero la realidad es que el ESMAD es el que incita al enfrentamiento e incluso desata ofensivas a los jóvenes sin ningún motivo. No sólo eso, el gobierno ya ha infiltrado en las marchas a agentes que incitan al enfrentamiento para poder legitimar la represión.

Los trabajadores también han sido parte de la resistencia a la represión, camioneros en Cauca, profesores en Bogotá entre otros, han denunciado y aguantado la represión de estos grupos de choque que forman parte de la policía militarizada colombiana. A su vez, se han denunciado por parte de los estudiantes casos de desapariciones forzadas.

La organización y perspectivas

Los estudiantes aglomerados en la UNEES no venían de una tradición de lucha activa, desde hace 7 años cuando salieron a las calles a tirar la reforma a la educación superior que proponía el ex presidente Juan Manuel Santos, pero han logrado generar un método avanzado de organización democrática.

Se conforman asambleas por facultad y/o carrera en donde se discuten los temas importantes así como sus problemáticas locales para después votar a los representantes que se presentaran asambleas más amplias como el Encuentro Nacional de Estudiantes de Educación Superior (ENEES) para discutir el plan de acción y los petitorios.

Este método permite al grueso de la población estudiantil ser escuchado y llevar sus problemáticas a un plano de discusión mayor. Muchos de los centros de estudio se encuentran en malas condiciones arquitectónicas e incluso de riesgo para maestros, trabajadores y estudiantes. No obstante, en ellos se conforman espacios que permite denunciar la violencia a la mujer y dan la oportunidad de ser representados como una fuerza ante la ciudadanía.

Los representantes son rotativos y pueden ser revocados en caso de no llevar la política de representación de su asamblea.

El ENEES se reunió el fin de semana pasado en Bogotá resolviendo después de una larga jornada de discusión que el paro se mantenía y buscaron los medios para fortalecer la lucha entre los cuales se llamó a las calles el día jueves 6 de diciembre. Así también los estudiantes de Magdalena llamaron a una travesía de 1000 kilómetros de caminata aproximadamente 40 días de paso firme por el terreno colombiano para conmemoran movimientos históricos y por la lucha de la educación.

Un paso más

Este pasado jueves 6 los estudiantes lograron volver a llenar las calles del país con una gran movilización con grandes contingentes, denunciando y enfrentando a la represión que volvió a ser protagonista del “diálogo” de Duque.

El movimiento estudiantil ha sido uno de los más importantes en la región en este siglo, pasando desde México hasta Chile, todos luchando en contra de la privatización de este derecho o buscando recuperarlo. Todos luchando contra los gobiernos entreguistas que se han empeñado en buscar la manera de hacer un negocio con el estudio universitario de los jóvenes del Continente, demostrando que a pesar de sus diferentes colores sirven al mismo régimen.

En varios países sigue la lucha y hoy les toca a los colombianos buscar la manera de girar la balanza a su favor y de movilizar al pueblo pobre, a los trabajadores, a los campesinos e indígenas, que vienen de años de guerra y de gobiernos corruptos, que no tuvieron acceso a la educación superior y que hoy tienen a sus hijos en las calles luchando contra los cuerpos represores de Duque.

La lucha estudiantil se ha convertido en un estandarte de nuestro sub continente y es tarea de los estudiantes repasar las movilizaciones en el resto de la zona para lograr sus objetivos y encontrar sus particularidades pues enfrentan a un gobierno represor apoyado firmemente en destacamentos armados y sostenido políticamente por el imperialismo de los Estados Unidos. Así, su lucha será un importante manual para todas las nuevas generaciones de estudiantes que enfrenten al Estado.

Una pieza clave será tocar cada vez con más fuerza la puerta de las centrales sindicales para empujar a sus dirigentes a llamar a un gran paro nacional que siente al gobierno a escuchar de verdad el pliego petitorio y que demuestre la capacidad que tienen los jóvenes y los trabajadores de decidir a dónde va el presupuesto del país.

El movimiento es bastante grande y se ha luchado con la aceptación y el apoyo del pueblo que a pesar del bloqueo mediático parece responder ante la gran lucha estudiantil.

El gobierno está buscando por todos los medios deslegitimizar a los estudiantes mediante la brutal represión el terrorismo de Estado y trata de ganar en el plano de la opinión pública tachándolos de “flojos, vividores etc.” Por eso dice que el presupuesto debe de ir a las armas haciendo alusión a una guerra que no existe y que únicamente ha dejado al pueblo colombiano inmerso en un gran padecimiento.

Duque, como representante de la burguesía y de las trasnacionales, no puede ver mermados los intereses de sus patrones y tiene la tarea de desmembrar la educación pública para ponerla al servicio de los sectores privados sabiendo que es un gran negocio y que junto a esto pueden dictar planes de estudio a su conveniencia y preparar mano de obra para las grandes empresas, formar trabajadores-máquina que únicamente estén preparados para resolver problemáticas menores y dispongan de una vida tras la computadora ganando un sueldo de miseria.

Es por esto que los estudiantes colombianos deben mantener la lucha buscando encausar al resto del pueblo pobre y trabajador no sólo por una educación gratuita sino en contra del paquete de reformas que golpean sus bolsillos, por su derecho a tener una vida de calidad y por la emancipación económica y política de su gente. La unidad obrero estudiantil está a la orden del día para enfrentar los planes de Duque, la burguesía nacional y el imperialismo.

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VOCES ESTUDIANTILES

  • Jésica, Universidad Nacional

    No sé cuál sea el desenlace, pero seguiré en la lucha

  • Santiago, Universidad de Caldas

    La lucha es justa

  • Alejandro, Universidad Nacional

    Seguiré hasta el final

  • Jetsby, Universidad Nacional

    Vengo de una tradición de lucha indígena, seguiré luchando