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Red Internacional
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Santa Fe. La mano dura es el "orden" de Perotti

El Gobernador santafesino del Frente de Todos que hizo su campaña bajo el lema “Ahora la paz y el orden” aprovecha la situación de pandemia y aislamiento para imponer su política represiva. En los comunicados oficiales sobran las cifras de detenciones y faltan las de respiradores.

Miércoles 15 de abril de 2020 10:17

“Nos encontramos con un promedio de ocho situaciones por día”, afirma sin ruborizarse una funcionaria del gobierno provincial refiriéndose a las detenciones de jóvenes entre 13 y 17 años. Parece que la recomendación de Alberto Fernández de que cada gobernador arme su propio "protocolo" de seguridad, en Santa Fe se traduce en miles de detenidos, muchas veces con abusos policiales. En la misma provincia donde un empresario gastronómico violó la cuarentena catorce veces, y quedó en libertad pagando una importante fianza, el gobierno se jacta de haber llevado adelante más de diez mil detenciones desde el comienzo de la cuarentena. Mientras tanto, el Ministro de Economía puso en duda el pago de salarios para miles de trabajadores y trabajadoras estatales.

Sería una buena excusa el aislamiento obligatorio y la pandemia si no fuera porque las políticas de ajuste hacia los y las trabajadoras y aumentar el poder de las fuerzas de seguridad son marcas registradas del gobierno de Santa Fe, que apenas asumido postergó el pago de salarios para los docentes mientras llenaba las calles con policías, gendarmes y prefectos en pos de la supuesta lucha contra el narcotráfico, aprobando incluso a que los policías lleven cartuchos en la recámara del arma reglamentaria.

“Ni mano dura ni mano blanda: mano justa”

Con esta frase más que ilustrativa, el por entonces candidato a gobernador de Santa Fe Omar Perotti dejaba clara su política securitaria: mano dura. En la provincia donde sobran pruebas de la connivencia policial con el narcotráfico, donde la fuerza policial está acusada de no pocos casos de apremios ilegales, torturas y asesinatos como los de Franco Casco, Pichón Escobar y más recientemente el joven Carlos “Bocacha” Orellano en las afueras de un boliche rosarino, el gobierno provincial aumenta la represión y el control sobre los sectores populares y en especial hacia la juventud, que ven día a día como empeoran sus condiciones de vida.