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Red Internacional
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CLAVES DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL. La participación de las masas en la revolución

Martes 13 de diciembre de 2016 13:21

Es fundamental recordar el destacado papel que tuvieron los trabajadores cubanos durante el proceso revolucionario.

El movimiento obrero contaba con una larga tradición de lucha y combatividad.

Por ejemplo la histórica huelga general del ‘33 que tiró abajo a la feroz dictadura de Machado. En diciembre del ‘55, los trabajadores azucareros llevaron adelante una violenta huelga producto de las nefastas condiciones de vida que sufrían por la crisis azucarera.

Se produjo en las ciudades de Santiago, Camagüey y Las Villas y llegó hasta las cercanías de la Habana, si bien comenzó teniendo demandas salariales se convirtió rápidamente en una acción política porque la consigna era: “¡abajo el gobierno criminal!”.

En 1957 la huelga general con epicentro en Santiago volvió a poner en el centro de la escena a las masas movilizadas y debilitó la credibilidad de la burguesía hacia el gobierno de Batista que hasta ese momento había sido apoyado y financiado por el imperialismo norteamericano.

Estos ejemplos demuestran el rol que tuvieron los trabajadores cubanos del campo y la ciudad para el triunfo definitivo del proceso revolucionario y la posterior defensa de sus medidas más radicales.

Las masas movilizadas, y en el centro de la escena política nacional, ejercieron una constante presión social sobre la dirección del M26 y terminaron de volcar la balanza a favor de los “barbudos” de Sierra Maestra y de radicalizar sus posiciones como se verá en la incorporación de un punto fundamental como fueron: la reforma agraria, la expropiación de empresas y los juicios populares a los militares responsables la represión al movimiento cubano. Como dice León Trotsky: “La historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos”.

Luego del triunfo militar en Santa Clara a fines del 58, el más importante de la guerrilla, se abrió el camino para que la huelga insurreccional de cinco días en enero de 1959 posibilitara la entrada victoriosa de Fidel Castro y del Ejército Rebelde en La Habana el 8 de enero, y el triunfo definitivo de la revolución. Sin embargo la ausencia de organismos de autodeterminación de las masas es lo que termina explicando que de esa gran revolución social surgiera un estado obrero burocráticamente deformado.