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Red Internacional
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Coronavirus. Abren las peluquerías: más trabajadoras en el frente, ¿es necesario?

El gobierno ha permitido la reapertura de pequeños comercios, entre los que se incluyen las peluquerías, donde es imposible respetar las distancias de seguridad. Es uno de los sectores donde esa seguridad nunca se ha dado entre la inacción de la patronal.

David Medina @David_jacobino

Viernes 15 de mayo de 2020

La desescalada está avanzando, aun con muchas contradicciones. El gobierno su actuación ha ido enfocada en dos líneas de manera preferente: El confinamiento de quien no esté trabajando lo que ha llevado a un enorme control policial (que se aplica de manera diferente según tu clase social) y también con presencia militar y por el otro a garantizar los beneficios de la gran patronal. La propia ayuda y salvaguarda de la clase trabajadora y sectores populares fue también olvidada: No hubo prohibición de despidos, ni del cobro de alquileres. Los ERTEs una de las principales medidas del gobierno son una medida de ahorrar costes a las empresas, socializando sus costes laborales, además se ha permitido despedir al finalizar estos.

En esta situación las peluquerías están volviendo a reabrir, es un sector que cuenta con unos 35000 empleos directos y 200000 indirectos. Casi todo son pequeñas empresas sean propias o franquiciadas. En el sector de franquicias hay grandes marcas como Marco Aldany o Low Cost, esta ultima tristemente conocida por sus fraudes a la seguridad social y explotación brutal como conto 20 Minutos. Mientras las grandes empresas cuentan con muchos recursos tanto para gestionar los ERTEs (como pueden ser sus propios equipos de asesores legales, grandes recursos económicos y no menos importante contactos políticos) como para acceder a EPIs o poder acondicionar sus locales, en las empresas pequeñas como las peluquerías o en general todo el pequeño comercio la situación es otra. Consultando artículos en diversos periódicos, en los que por otra parte, solo sale la opinión de empresarias del sector las trabajadoras no parecen interesar, hay dos opiniones: No se aviso con suficiente tiempo para preparar la apertura y "No nos podemos permitir el lujo de estar un año cerrados." Las peluquerías, un sector en el que no suele haber muchas trabajadoras, en muchos casos solo una o dos e incluso en muchos la única trabajadora es la propia dueña, tienen muchos problemas para acceder a ayudas del gobierno, acondicionar locales y tener los EPIs necesarios. el propio sistema económico fomenta la concentración económica poniendo cada vez mas difícil la supervivencia de estos pequeños negocios.

En cuanto a las y los trabajadores del sector su situación laboral es la típica en sectores feminizados con un convenio bastante malo con sueldos acordes. En esta situación los ERTEs que como ya hemos dicho suponen una descarga de costes empresariales al estado, en el caso de las peluqueras una pérdida del 30% de un sueldo que ronda los 900 euros las dejan en una situación aun más precaria y eso teniendo en cuenta que muchos no los han cobrado, incluso para las trabajadoras que tienen el horario completo que no siempre es el caso. A otros tantos, debido al descenso de beneficios se les reducirá horas, con lo que saldrán del ERTE solo en parte La dificultad de mejorar las condiciones o incluso mantenerlas estriba en la poca concentración de trabajadores por empresa. Todas estas dificultades llevan a que sea difícil que puedan oponer resistencia a los designios patronales exigiendo las medidas de seguridad necesarias, defendiendo sus empleos y sueldos .

La pregunta obvia es ¿Qué hacer?

1. Un problema a solucionar en todos los sectores precarios es el abandono total por parte de la burocracia sindical, el apoyo sindical debería generalizarse para superar la atomización del sector que ahora queda al albur de la buena intención de los empresarios o de la aparición semimilagrosa de la inspección de trabajo. Que se vertiera labor sindical en el sector se plasmaría en mayor organización y capacidad no solo de defender los derechos adquiridos sino luchar por ampliarlos, algo clave en un sector como vemos feminizado y vulnerable.

2. La reconversión industrial de sectores no esenciales para la producción de mascarillas, gel desinfectante y otros elementos como proponían los trabajadores de Airbus en Francia permitiría una mayor producción de EPIs y con ello facilidad de acceso a ellos. Esto sin olvidar la perspectiva de que un control obrero general de la producción, al no necesitar centrarse en la obtención de beneficios para los capitalistas redundaría en mayor facilidad de acceso para los pequeños negocios.

3. Si se gravara a las grandes fortunas (Cuyos beneficios ascendieron a 35000 millones, muy por encima de los 11000 que propone cobrarles Podemos, se expropiara a la monarquía y a la iglesia católica tendríamos la posibilidad de facilitar una renta de cuarentena (una que fuera razonable para una vida digna y no como se propone de menos de 500 euros para una persona sin hijos, o unos 700 en caso de los autónomos) y una prohibición de pago de alquileres que implicaría una mejor situación para sobrellevar la crisis tanto para las trabajadoras como para los autónomos y dueños de pequeños negocios.

Esto debería ir unido a una banca pública gestionada por trabajadores y usuarios que dando créditos baratos facilitara a los autónomos e incluso pequeños empresarios no cayeran en la ruina, así como a los propios trabajadores les quitaría el peso de hipotecas y prestamos asfixiantes. Son propuestas inapelables cuando ya se ven colas de hambre

Ante esta situación de crisis todas esas propuestas y muchas otras son urgentes y es más necesario que nunca militar y luchar por ellas te invitamos a unirte a los círculos de izquierda diario para dar voz a las luchas y difundir nuestras propuestas!.