En lo que va de la pandemia, se han registrado ya más de 12 millones de desempleos y la cifra sigue en aumento. De estos la mayoría han recaído en mujeres.

Joss Espinosa @Joss_font
Martes 21 de julio de 2020
Si contemplamos las cifras de desempleo en lo que va del año suman 13.8 millones. De estos 12 millones han sido a causa de la contingencia sanitaria por Covid-19. Estas cifras brindadas por un censo del Inegi, contrastan con las “oficiales” vertidas por el IMSS.
La pérdida de empleo este año se suma a lo que se arrastra de años previos teniendo un total de 21.6 millones de personas sin trabajo. Dando una tasa de desempleo de 33 % y no del 4% como señalan las cifras oficiales.
El problema radica en que las cifras vertidas por el IMSS sólo contemplan los trabajos formales y algunos sectores. Lo cual muestra la enorme cantidad de trabajadores informales y por tanto precarios que hay en el país.
Un estudio de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza explicaba que el IMSS tiene un registro (a inicios de años) de poco menos de 20 millones de trabajadores. Sin embargo, de acuerdo con el censo del Inegi había en ese momento 55 millones de personas empleadas.
A esto se suma la pérdida en el salario, debido a que aquellos que no fueron despedidos están percibiendo menos salario. La situación es muy grave, pues 6 de cada 10 personas tiene un salario menor al costo de una canasta básica para dos personas y sólo el 7 % de las y los trabajadores ganan más de 12,800 pesos al mes (1.2 millones menos que a inicios de año).
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Las más expuestas al desempleo son mujeres
De los 21.6 millones de desempleos, 11.6 millones son de mujeres. Es decir representamos más de la mitad de los desempleos.
Una de las razones por las cuales las mujeres son las primeras en ser despedidas, es porque ocupamos los trabajos más precarios, y por ende más inestables. Estas formas de “contratación” permiten a los patrones despedir a las mujeres sin que tengan ninguna forma de defensa salvo la lucha.
Algunos de los gremios compuestos mayoritariamente por mujeres y más afectados son las trabajadoras del hogar, maestras de escuelas privadas y alimentación.
La contracara de los despidos para las trabajadoras es que ocupamos la mayoría de los trabajos que, aunque hoy se muestran como esenciales, son los menos valorados como la salud, educación, limpieza y servicios. Todas ellas, aunque no han sido despedidas, han sido puestas en la primera línea sin el equipo suficiente de protección ni medidas de higiene para poder seguir en sus labores sin exponerse al contagio.
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La precarización se vuelve entonces una forma “invisible” de la violencia y la opresión hacia las mujeres. A esto se suma la violencia feminicida que afecta en su gran mayoría a las trabajadoras y jóvenes precarizadas. Muestra de ello es que las mayores cifras de feminicidio se dan en los lugares más precarios, industrializados o con mayor composición obrera.
Recientemente desde Pan y Rosas impulsamos una gran asamblea contra la precarización, la violencia y los despidos. Precisamente para visibilizar que las más afectadas somos nosotras.
En esa asamblea discutimos y enunciamos que, si los patrones y el Estado nos ponen en la primera línea de los despidos y la precarización, y de los sectores esenciales sin importarles nuestras vidas; debemos estar también en la primera fila de la defensa de nuestros derechos.
Por ello, votamos una serie de resoluciones que puedes mirar aquí, para hacer frente a la violencia y la precarización. A demás discutimos que es vital unir fuerzas con otros sectores afectados por la crisis económica y sanitaria.
Sabemos que la única forma de hacer frente a esta situación es la más amplia unidad entre las y los asalariados, imponiendo a las direcciones sindicales a que rompan la tregua con los empresarios y se pongan a la cabeza de un plan de lucha contra los despidos.
Esto sólo será posible, si cuestionamos las ganancias de los grandes capitalistas. ¡Que Slim, Salinas Pliego y los millonarios paguen la crisis, y no nosotras!
Súmate a Pan y Rosas
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