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DOSSIER ESPECIAL LEÓN TROTSKY. La razón de ser de Clave

En síntesis, hasta ahora ubicamos la aparición de la revista "Clave" en los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial y apenas fundada la IV Internacional, sobre la base del internacionalismo revolucionario y de la teoría de la revolución permanente.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Viernes 4 de septiembre de 2015

Robert Alexander, un académico que investigó la historia del movimiento trotskista, señala:
"Además de intentar restablecer una sección mexicana de la IV Internacional, Charles Curtiss tenía la tarea de poner en marcha una nueva publicación en México. Esta fue Clave, que según Octavio Fernández, quien fue su director, fue creada en gran parte como un medio para que León Trotsky expresara sus ideas, a pesar de que lleva muchos artículos de otras personas, así como noticias de la Cuarta Internacional de diversas partes del mundo. El propósito principal de Clave consistiría en ser un órgano a través del cual Trotsky podría presentar artículos en español, que más tarde se podrían traducir a otros idiomas y publicarse en todo el mundo."(1)

Sin embargo, tras la lectura del conjunto de esta publicación, creemos que la revista fue un paso más allá. Llegamos a la conclusión de que Clave fue un intento, en gran medida exitoso, de romper el aislamiento político de Latinoamérica a partir del desarrollo de las secciones de la IV en el continente. Así, Clave fue concebida por Trotsky y sus seguidores como una herramienta teórico-política del internacionalismo proletario.

Pierre Broué, gran historiador del movimiento trotskista, en su artículo “Le mouvement trotskyste en Amerique Latine”(2) escribió “Simplemente tengamos en cuenta que se trataba de romper un aislamiento político peligroso del continente latinoamericano, al menos hasta el momento de preparar las condiciones para la reconstrucción de una sección en México, Trotsky impulsará la publicación de Clave.”

Los tentáculos de Moscú se extendieron por todo el mundo a través de la GPU. Dirigentes y militantes de la IV Internacional fueron asesinados –como León Sedov y Rudolf Klement, uno de los principales organizadores de la conferencia de fundación de 1938– perseguidos, encarcelados y enjuiciados en la URSS, Europa, China, Ceylán, India y hasta EE. UU. La dirección de la IV Internacional se trasladó de París a Nueva York. Ya previo al conflicto mundial, era difícil mantener la comunicación entre las distintas secciones nacionales. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, las dificultades se incrementaron. Este aislamiento del que habla Broué era material: con la mayoría de los países de Europa convertidos en campos de batalla, sólo se mantenían algunas comunicaciones gracias a Sherry Mangan, corresponsal extranjero de revistas de la época, y gracias también a la gran abnegación de 150 marineros estadounidenses que consiguieron pasar correspondencia entre distintos países, todos militantes del SWP, sección estadounidense de la IV Internacional.

De acuerdo con lo señalado en Clave, la revista tenía suscriptores en Chile, Argentina, Perú, Colombia, Cuba, Europa, Estados Unidos y distintos puntos de México. Siguiendo a Pierre Broué, que pudo acceder a la Colección satélite de Octavio Fernández en la Houghton Library, la existencia de Clave contribuyó al surgimiento de la sección boliviana, con José Aguirre, Asbun y Lora, en 1938 nace la sección uruguaya dirigida por Esteban Kichich, presidente del sindicato de metalúrgicos en 1940, quien se cree que pudo tener como seudónimo Esteban Vililitch, suscriptor de la revista; en Panamá, Diógenes de la Rosa recibía la revista, en Puerto Rico, Luis Bergne Ortiz y parece ser que llegaba hasta San José de Costa Rica. Según Broué, no llegó literatura trotskista a Santo Domingo, Haití, Venezuela, Paraguay, Honduras y Nicaragua antes de 1940.

Los jóvenes grupos de la IV Internacional en Latinoamérica no tenían la tradición marxista de los grupos europeos: la mayoría de ellos había surgido a fines de la década de 1920, o a inicios de la de 1930. De alguna manera, participaron de la lucha política en el seno de los Partidos Comunistas de sus países durante y después del VI Congreso de la Internacional Comunista, en 1928. Así, estas fracciones de oposición en Argentina, Brasil, Chile, México, Perú y Cuba fueron expulsadas de los partidos comunistas en distintos momentos. Por otra parte, en Bolivia y Uruguay, los primeros grupos trotskistas parece ser que surgieron ya por fuera del PC.

En el informe a la Conferencia de mayo de 1940, se señala que el movimiento cuartainternacionalista estaba en “en camino de su organización político-organizativa”. Allí se hace mención a la existencia de grupos en Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Cuba, México y Puerto Rico, y de pequeños núcleos e individuos en Cali (Colombia), Panamá, Perú y otros países de Centroamérica. En algunos casos había dos o tres grupos por país que solicitaban ser admitidos en la IV Internacional, pero todavía no estaban claras las diferencias políticas que existían entre ellos. El departamento latinoamericano (DLA) era el organismo de la IV Internacional encargado de coordinar y ayudar a las secciones de este continente, pero aun era muy débil y estaba golpeado por la crisis del SWP antes mencionada, y por otra crisis, la de la sección francesa. En la conferencia se resolvió fortalecerlo y que brindara más ayuda a los grupos latinoamericanos, en especial al grupo portorriqueño, ya que la isla era, como hoy, una dependencia colonial de Estados Unidos.(3)

Así, a pesar de las grandes dificultades de la época y de las debilidades de la dirección de la IV Internacional, el hecho de que Trotsky se exiliara en México y decidiera junto a sus colaboradores lanzar la revista Clave contribuyó a impulsar los primeros pasos de los grupos latinoamericanos revolucionarios.

Por una dirección revolucionaria internacionalista

Durante los últimos años de su vida, Trotsky concentró su energía en construir la IV Internacional, cuestión vital para una revolución socialista victoriosa. Así, intentó hacer participar a las jóvenes secciones nacionales en las cuestiones de organización y en los grandes problemas de la época. La revista Clave / Tribuna marxista constituyó una gran herramienta para ese objetivo.

En una carta a la Oposición española, Trotsky afirmó que “Sin criterios internacionales, sin lazos internacionales regulares, sin control sobre el trabajo de cada sección nacional, la formación de una verdadera organización revolucionaria proletaria es imposible en nuestra época”.(4)

Clave / Tribuna marxista, una revista de combate revolucionario, de lucha política sin cuartel contra el chovinismo nacionalista que surgió ante la Segunda Guerra Mundial, y contra la política conciliadora y los ataques del estalinismo, constituye así un inspirador ejemplo de la práctica internacionalista.

Notas:
(1)
Robert Alexander: Trotskysm in Latinoamerica.
(2) Cahiers Leon Trotsky, núm. 11, septiembre de 1982, del Institut Leon Trotsky.
(3) León Trotsky: Escritos latinoamericanos, tercera edición: “Informe sobre América Latina a la Conferencia de mayo de 1940”.
(4)León Trotsky: “Los deberes de la Oposición española”, 7/3/1932, en www.fundacionfedericoengels.org.