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Red Internacional
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Mundo Obrero. La subcontratación en Chile

Hace pocos días, los estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile organizaron una toma en solidaridad con dos trabajadoras subcontratadas despedidas por su empleador, logrando su reincorporación y también una mesa triestamental para terminar con el subcontrato en esa facultad.

Natalia Cruces Santiago de Chile

Sábado 20 de junio de 2015

La subcontratación está extendida como forma de trabajo en nuestro país. Esto comenzó en dictadura, cuando se impuso la precarización laboral, como también las nuevas leyes con el Código del Trabajo de José Piñera, con el objetivo de debilitar los sindicatos, dividir a la clase trabajadora y sus métodos de lucha, como la huelga. También, fue acompañado de un proceso de reconversión productiva, asociada al modelo neoliberal. Para llevar adelante ese proceso, la dictadura recurrió a la represión, la persecución a las organizaciones sindicales y sus dirigentes, la ilegalización de muchos sindicatos, entre otros aspectos.

En 1975 la ley N° 1.253 abrió la puerta al subcontrato, pero es en 1979 con la ley N° 16.757, donde se va generalizando, permitiendo la contratación de trabajadores en esta modalidad en todas las áreas productivas. Con el correr de los años, esta política se va generalizando.

Pero fue bajo los gobiernos de la Concertación cuando esta forma de trabajo se terminó de extender y de legislar para adecuar este modo de trabajo a las exigencias de una economía competitiva, para los empresarios claro. Con Piñera, los trabajos que se crearon fueron en gran parte bajo la modalidad del subcontrato, especialmente en el caso de las mujeres, es decir empleo de mala calidad, con muy bajos sueldos, mayor flexibilización y precariedad.

Esta precarización, de la mano de mecanismos como la subcontratación, busca aumentar la ganancia de las empresas, a costa de una mayor explotación del trabajo. Por otra parte, la subcontratación es un mecanismo que también intenta dividir y debilitar a la clase trabajadora, entre trabajadores de planta y trabajadores subcontratados, con diferentes condiciones de trabajo y salario, además de una mayor vulnerabilidad en las condiciones de trabajo en general.

Muchas empresas despiden a sus propios trabajadores para luego subcontratarlos a través de una contratista, en peores condiciones y con salarios más bajos; además de una alta rotación de trabajadores, la dificultad para sindicalizarse y la persecución a aquellos que tratan de hacerlo.

Las cifras y problemas de la subcontratación

Diversos estudios señalan que cerca de un 20 a 30% de los trabajadores del país están bajo la modalidad de subcontratación. En áreas como las telecomunicaciones la subcontratación está generalizada y se calcula que una gran empresa como Entel tiene cerca de la mitad de sus trabajadores en esta modalidad, mientras que en la minería, las cifras indicarían que en un lapso de 10 a 15 años la subcontratación aumentó a más de un 40% de los trabajadores del área. Y en empresas como Codelco o Minera Escondida, hay más trabajadores subcontratados que de planta. En Codelco por ejemplo las cifras indican que en 2010 había poco más de 19 mil obreros y más de 40 mil subcontratados. Según otro estudio “De acuerdo a la ENCLA 2006 la gran empresa subcontrata a un 68,3%, la mediana empresa 58,7%, la pequeña empresa 40,7% y la microempresa13 27,9%” (Sandra Leiva, La Subcontratación en la Minería en Chile: elementos teóricos para un análisis).

También en el ámbito de los trabajadores públicos es un tema, ya que más de un 40% de los trabajadores es subcontratado o está en modalidad de honorarios. La contraparte de esto, es que solo un 40% de los trabajadores del país “tiene un empleo protegido, vale decir, con contrato escrito, indefinido, liquidación de sueldo y cotizaciones para pensión, salud y seguro de desempleo” (Precariedad Laboral y Modelo Productivo en Chile, Fundación Sol).

Según estudios sobre el tema, los trabajadores que están bajo la modalidad de subcontrato tienen, entre otros problemas, trabajos intermitentes y de duración variable, con periodos de empleo y desempleo, “Intermitencia en la cotización al fondo de pensiones, Intermitencia en la cotización al sistema de salud, Problemas de acceso a derechos laborales que suponen estabilidad en el empleo (capacitación, medidas de seguridad, indemnización), Problemas de ejercicio de derecho de asociación, libertad sindical y negociación colectiva” (Fernando Echeverría, Las Reformas Laborales). Un estudio de la Dirección del Trabajo señala que “La subcontratación se utiliza también, y fundamentalmente, en la búsqueda de abaratamiento de los costos laborales y del uso flexible del empleo, es decir, de disponer de personal cuándo y dónde se necesite” (Magdalena Echeverría, La Historia inconclusa de la subcontratación, Dirección del Trabajo).

Aproximadamente un 30% de las empresas –tanto grandes como medianas- del país trabaja con la modalidad de subcontratación, aumentando estas cifras año a año. En áreas como la construcción o agricultura, alcanza un 50% de los empleos del ramo. Otra modalidad es el trabajo a honorarios que permite a las empresas ahorrar una importante cantidad en el pago de jubilación y salud.

Desde hace algunos años, los trabajadores subcontratistas de distintas áreas: forestales, mineros, etc., han salido a luchar para denunciar estas condiciones de trabajo. Un hito de esta lucha fue el mes de enero de 2006, cuando la Coordinadora Nacional de Trabajadores Contratistas del cobre comenzó una paralización nacional por el tema del subcontrato. El gobierno respondió con una Ley de Subcontratación que reguló este trabajo, en beneficio de los empresarios. Lo importante de esta manifestación fue que permitió visibilizar a nivel nacional el problema del subcontrato y abrir el debate sobre sus consecuencias y alternativas, como por ejemplo, la necesidad de que los sindicatos tomen como bandera de lucha la necesidad del pase a planta de todos los trabajadores subcontratados, la unidad de las filas de la clase trabajadora y otros temas.