La Casa Rosada sirvió de lugar de encuentro entre Macri y parte de las conducciones sindicales burocráticas. $ 2.700 millones es el costo de la pasividad ante el ajuste.
Miércoles 3 de agosto de 2016
Fotografía: DyN
En el portal del diario La Nación se definió el acuerdo firmado entre el Gobierno nacional y los dirigentes sindicales como un "acuerdos de estabilidad”.
La definición no tiene nada de exagerado. En un momento en que las tendencias económicas no dejan de mostrar su declive, con la baja del empleo al mismo tiempo que la inflación sigue creciendo a pesar de la recesión creciente.
Resulta evidente que, en ese marco, es necesario garantizar la continuidad de los mecanismos de gobernabilidad que han permitido a Cambiemos avanzar en su plan de ajuste.
2.700 millones de razones para la tregua
Fue así que en la tarde de este martes, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, Macri habló ante un auditorio marcado por la presencia de dirigentes sindicales, gobernadores y parte del gabinete nacional.
El arco sindical tuvo presencias que ya están habituadas a recorrer esos pasillos: Antonio Caló, Armando Cavalieri, Ricardo Cirielli, Omar Plaini, Gerardo Martínez, José Luis Lingeri, Gerónimo Venegas, Carlos Acuña, Andrés Rodríguez y Víctor Santa María, entre otros, participaron del convite.
El amplio arco de gremios representados da cuenta de que los fondos para las obras sociales son un tema que cruza al conjunto de la burocracia sindical, más allá de sus alineamientos inmediatos. Los intereses de casta son más fuertes que cualquier principio político.
Los $2704 millones que serán entregados de manera inmediata –sumandos a 30 mil millones en bonos- será el mecanismo que permita lubricar y darle continuidad a la tregua que se sostiene desde hace meses, a pesar del avance del ajuste, los despidos y las suspensiones.
No está de más recordar que muchos de los dirigentes presentes en la Rosada fueron parte, hasta diciembre pasado, del autodefinido “modelo nacional y popular”. No es preciso un gran esfuerzo de búsqueda para encontrar las fotos donde Cristina Fernández comparte sonrientes palcos, actos y reuniones con Caló, Martínez o Andrés Rodríguez, el dirigente millonario de UPCN que tiene su propia tropilla de caballos de carrera.
Varios de ellos estuvieron entre quienes hablaron de una “resistencia” al ajuste que nunca llegó y que, al calor de las cifras recibidas, parece seguir alejándose.
Dirigentes a perpetuidad
Tanto los dirigentes gremiales como el mismo Gobierno hablaron de “saldar una deuda histórica” con la entrega de estos fondos a las obras sociales.
Sin embargo, lo verdaderamente “histórico” por su duración son los dirigentes que están el frente de las organizaciones sindicales. El promedio de ocupación del cargo de secretario general en Argentina alcanza los 28 años de duración. Una cifra gigantesca.
La misma Cristina Fernández lo confirmó hace pocos días cuando señaló -en la entrevista a Roberto Navarro- que los dirigentes sindicales estaban “antes de su llegada” y “siguen estando hoy”. Obviamente, eso no pareció ser un “problema” cuando se trató de incorporarlos como parte del “modelo” por más de una década.
Cuenta regresiva y rosca infinita
El anuncio ocurre a pocas horas de que se celebre el plenario de secretarios generales de los gremios que integran las tres CGT, como parte del proceso de reunificación anunciado para el 22 de agosto. La fecha no tiene nada de inocente sino que evidencia el objetivo del Gobierno de condicionar esa unificación para quitarle, si lo tuviera, cualquier atisbo opositor.
El Gobierno nacional tiene a su favor, además, la enorme ventaja que significa la división interna de las conducciones burocráticas. Hasta el momento, las divisiones entre quienes pugnan por una conducción colegiada (triunvirato) y quienes lo hacen por una conducción unipersonal dividen a los distintos sectores. Quienes se oponen a la conducción colegiada son quienes quedarán afuera de la misma si ésta se integra efectivamente por los representantes de las tres CGT actuales.
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Lo que divide a estos sectores son sus enfoques políticos. Mientras Palazzo (Bancarios) marca un lugar desde un discurso claramente opositor, el “Momo” Venegas despliega oficialismo y se fotografía junto a Macri en todo momento. Esa diferencia les implica un límite a la hora de poder negociar como bloque.
Una tregua que ya es traición
La tregua que sostienen estas direcciones sindicales se torna una verdadera traición a los intereses de la clase trabajadora y al conjunto del pueblo trabajador. Su pasividad permite que las patronales y el Gobierno avancen en el camino del ajuste.
El carácter de casta burocrática ajena a los intereses del conjunto de la clase trabajadora emerge a cada momento. Como señaló ayer el dirigente de los trabajadores del Subte Claudio Dellecarbonara “privilegian una vez más sus intereses como casta. No le han preguntado a los trabajadores de qué manera quieren que las centrales sindicales se reunifiquen, no han hecho asambleas en ningún lugar de trabajo para preguntar o hacer votar quienes tendrían que ser los dirigentes que encabecen la central unificada; y tampoco para ver qué clase de estatuto quieren tener los trabajadores”.
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Sin embargo, esto no impide que se desarrolle una creciente resistencia frente al ajuste. Mañana habrá un nuevo cacerolazo contra los tarifazos, convocado a nivel nacional. Ya el primer Ruidazo, del pasado 15 de julio, evidenció un enorme descontento que La Izquierda Diario logró reflejar.
Por otro lado, la izquierda y el sindicalismo combativo convocan a marchar el 9 de agosto a Plaza de Mayo contra al ajuste. En la importante asamblea que realizaron ayer los trabajadores ferroviarios de la zona Oeste contra el ataque al derecho de huelga, una de las resoluciones fue participar de esa convocatoria.
Como se ha informado en este medio, desde el PTS y el Frente de Izquierda se viene señalando la necesidad de que la dirigencia sindical abandone la tregua y convoque a un paro nacional para enfrentar y derrotar el ajuste.
Macri, como es evidente, hace lo posible porque la misma se sostenga. Ese es el valor político de los acuerdos económicos firmados ayer.

Redacción
Redacción central La Izquierda Diario