La pérdida de los días de clase es producto de la falta de vacantes y los cargos docentes que quedan sin cubrir. El Gobierno porteño reconoce desde hace años el problema, pero no ofrece soluciones.

Hernán Cortiñas Docente delegado de UTE-CTERA
Lunes 8 de agosto de 2016 16:22
En la Ciudad de Buenos Aires, y en gran parte del país, hay emergencia educativa silenciosa de lal que no habla el Gobierno, como así tampoco los grandes medios de comunicación. Lo que ocurre es que no hay chivo expiatorio a quien descargarle la culpa. La pérdida de clases es producto, precisamente, de ese vaciamiento de la educación pública que denuncian docentes y estudiantes en las calles, mientras son tratados de vagos por los responsables de ese sospechoso silencio.
En la Ciudad de Buenos Aires, cada día se quedan sin clases 18000 y 26.000 chicos y chicas. La pérdida de tiempo de escolaridad tiene dos causas principales: la falta de vacantes y la de docentes. Según el informe enviado por el propio Gobierno, en la ciudad faltan 11.465 vacantes, en espacial en el nivel inicial. A esto hay que sumarle las clases perdidas porque no se pueden cubrir cientos de cargos docentes; la ministra Acuña reconoció que llegan a ser 250, mientras que desde los sindicatos docentes denuncian que la cifra llega a 500.
Cabe recordar que la educación es un derecho que fija la constitución porteña en sus artículos 23 y 24 para todos los chicos a partir de los 45 días de vida. Según la respuesta enviada por el Gobierno de la Ciudad, las vacantes solicitadas este año para el Nivel Inicial fueron de 30.788, y las otorgadas para el mismo nivel fueron de 20.123.La propia ministra Soledad Acuña tuvo que reconocer que la mayoría de estos chicos se terminan quedando sin escolaridad. Lamentablemente, se negaron a responder la situación diferenciada por comunas, cuando sabemos que la realidad de la zona sur es muy alarmante. Tampoco nos fiamos de los datos para los niveles Primaria y Secundaria, existen muchos casos donde se solicitaron vacantes y al no tener una respuesta positiva la familia optó por inscribir a sus hijos en colegios privados. No es casualidad que en la Ciudad de Buenos Aires cada año sea mayor el porcentaje de estudiantes en instituciones privadas con respecto a las públicas. La falta de vacantes y los problemas para inscribir a un chico en la educación pública funcionan como una “ayudita” a quienes buscan lucrar con la educación.
La falta de docentes para cubrir cargos es producto de una serie de políticas de ajuste en la educación pública: docentes que tienen que trabajar dos o tres cargos para llegar a fin de mes, malas condiciones de enseñanza -superpoblación, problemas edilicios, falta de gabinetes psicopedagógicos, entre otros-, carrera docente sin política general de becas y con doble turno durante tres años, retraso de varios meses en el cobro de los que quieren trabajar dentro del sistema estatal, inestabilidad laboral de los suplentes, entre tantos otros problemas sin resolver.
Frente al abandono y vaciamiento sistemático de la educación pública, la inflación y tarifazos la docencia vuelve a salir a las calles este jueves 11, con paros en la Provincia y en la Ciudad de Buenos Aires, entre otras provincias. Hoy, más que nunca, decimos “si ganan los docentes, ganamos todos”.