Los juegos de halcones y palomas, radicales y moderados, progres y reaccionarios en las coaliciones tradicionales no hay que juzgarlos en función de lo que dicen, sino de los resultados. Editorial de El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario que se emite jueves de 22 a 24 h por Radio Con Vos, 89.9.

Fernando Rosso @RossoFer
Jueves 15 de julio de 2021 23:22
Veamos Juntos por el Cambio: en las principales candidaturas y en el perfil de la alianza se impuso el sector de Horacio Rodríguez Larreta, presentado como más moderado, contra el sector de Mauricio Macri y Patricia Bullrich que sería el más radicalizado. Llegué a escuchar o leer opiniones de sectores progresistas que festejaban este triunfo del “mal menor” en la coalición de derecha, como cuando el mismo Macri se presentó con un discurso más “moderado” y no pocos compraron al verso. Pero, en fin. El interrogante es ¿hasta dónde llega esta “derrota” de Macri? O más aún, ¿es una derrota de Macri? O, en realidad, ¿todo su sector, incluida Bullrich que selló la unidad con Larreta se guardan, se lavan la cara y las manos sobre lo que hicieron todos juntos hace apenas dos años con el país? ¿No es, en realidad, una derrota de Macri, pero para hacer macrismo por otros medios?
Todo parece indicar que estamos en presencia de esto último: correrse al centro, ampliar la demagogia, camuflar sus verdaderos objetivos y su verdadero programa y encarar desde la campaña electoral desde ese lugar de enunciación.
Habrán escuchado en muchas ocasiones hablar de las internas, de las críticas o los cuestionamientos dentro de la misma coalición del Frente de Todos. Un ejemplo claro tuvo que ver con el ajuste de Martin Guzmán: que era cuestionado —la mayoría de las veces en off— por un sector del kirchnerismo. Habrán escuchado infinidad de veces a periodistas que revelaban que había “malestar con la línea fiscalista de Guzmán en la gente de Instituto Patria o, directamente en Cristina Kirchner” o decían que “se escucharon fuertes críticas al ajuste de Guzmán” y cosas así. Ahora, en términos de resultados, todo este tiempo se impuso el ajuste de Guzmán: sobre el gasto social, el salario estatal, sobre las cuentas públicas etc. Esto está en los números sobre reducción del déficit, por ejemplo. Quizá el mayor “freno” haya sido alrededor del ajuste de tarifas que Guzmán quería que sea el doble de lo que terminaron siendo, pero más que criticarlo lo ayudaron porque con la inflación que tenemos hoy si era fogoneada además por las tarifas se tornaba insostenible. Entonces, no hubo una oposición al ajuste, sino una línea de hacerlo más digerible. Es simple: si el frente es de todos, el ajuste también es de todos.

Fernando Rosso
Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.