Estudiantes de distintos colegios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, desplegaron una campaña contra los códigos de vestimenta en las escuelas, por la falta de educación sexual y contra todo tipo de violencia. Entrevista a integrantes de la campaña “No Vamo a Calmarno”.
Jueves 12 de mayo de 2016
Los estudiantes secundarios vienen demostrando desde principio de año que "no van a calmarse". Utilizaron el chiste que está dando vueltas en las redes sociales para demostrar su descontento con los distintos tipos de violencia machista, a los que se enfrentan día a día.
Luca Ermili estudiante del Normal 1 y militante de la Juventud del PTS nos contó: "yo decidí ponerme una pollera. Fue una acción que se convocó desde la comisión de género, para tirar abajo el código de vestimenta. Pero no solo logramos eso, sino que además, causamos un efecto dominó en el resto de las escuelas. Muchas se empezaron a organizar a partir de esto. La ola no para de crecer".
A partir del "pollerazo" de los estudiantes, que se hizo viral en las redes sociales, se dio a conocer la realidad de cientos de estudiantes. Las autoridades de las instituciones les prohíben a las mujeres usar shorts o polleras porque según explican "son muy cortas". Cuando se cuestiona esta decisión la respuesta que se obtiene es que "distrae la atención de los varones. Al usar una prenda de ese tipo se le da vía libre a que a alguno se le escape la mano".
Camila Janin, estudiante del Normal 8 contó a La Izquierda Diario: "El código de vestimenta nos oprime, nos estigmatiza por cómo nos vestimos. Nos creen inferiores por ir en short o pollera cuando hace calor. ¡Nos tildan de provocadoras!" y agregó "al machismo lo vivimos día a día, en nuestras vidas y también en los colegios. Está muy naturalizado, pero creo que vamos a poder terminar con él si somos muchos organizados."
Viviana Galeano, también estudiante del Normal 8, quien nos dijo: "La campaña ’No Vamo A Calmarno’ surge a partir de una reunión que hicimos estudiantes secundarias de distintos colegios, para discutir la situación que se daba dentro de cada uno: la falta de educación sexual, los problemas de machismo que se naturalizan y se dejan pasar y los códigos de vestimenta. Y a partir de eso, ver que se podía hacer de conjunto". Agregó que "desde ese día creció bastante la organización, la campaña llegó a muchos colegios, tiene mucha difusión y queremos que eso se use para cambiar las cosas".
Magalí Peralta, estudiante del Carlos Pellegrini, militante de Pan y Rosas, explicó a este diario "En nuestro colegio se vivió claramente la esencia del "No Vamo A Calmarno". Cuando vimos que Fernando Jodara, preceptor, le dio un beso en la boca a una alumna y que Mastrogiovanni, quien fue ascendido a regente, tenía sumarios abiertos por golpear a dos alumnas, decidimos que teníamos que organizarnos y no quedarnos calladas. Impulsé, junto con mis compañeras la comisión de mujeres en el colegio por este motivo. No nos íbamos a quedar calmadas, como muchos querían". Finalizó diciendo "decidimos tomar la escuela para demostrar que el machismo en el Pellegrini no iba a pasar. Después de dos semanas de la medida de fuerza, logramos un triunfo, ambos personajes fueron designados para realizar tareas administrativas sin contacto con los alumnos. Mi colegio se convirtió en una trinchera de lucha para los secundarios. Y demostramos que organizados, se puede ganar."
Por último, Lourdes Oliverio, estudiante de la Técnica ORT, declaró "desde la campaña, que aglutina a estudiantes secundarias de distintos colegios, algunas independientes y otras militantes de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, decidimos hacer un festival este sábado 14 de Mayo a las 16h en Riobamba 144. Con bandas, muestras de teatro, de circo y proyecciones. Queremos difundir la lucha para que cada vez seamos más. No esperamos nada de ningún gobierno. No nos van a regalar nada, lo vamos a conseguir luchando. Este es un primer paso donde vamos a votar medidas de lucha".