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Red Internacional
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Reforma Laboral. Las indemnizaciones como prenda de cambio para hacer pasar la reforma laboral

El Gobierno quiere apurar la discusión en el Senado del proyecto de reforma laboral. Consciente de su debilidad propone eliminar la reforma sobre la conformación del monto de las indemnizaciones. Espera que esto conforme a la CGT que todavía no anunció ninguna medida de lucha.

Mirta Pacheco @mirtapacheco1

Martes 5 de junio de 2018

Luego de la derrota sufrida en el Congreso con la ley que ponía un freno limitado al aumento de tarifas, que Macri finalmente vetó la semana pasada, ahora viene el capítulo reforma laboral.

Este proyecto del Gobierno es a medida de las patronales, ya que busca en su largo articulado y por diversas vías, bajar los costos laborales.

Esto en aras de la tan mentada competitividad, algo sobre lo cual también insiste el FMI, que si bien todavía se desconocen cuáles serán las exigencias concretas de este organismo imperialista, la experiencia sobre los saqueos que el pueblo trabajador tuvo que vivir desde la dictadura hasta hoy, pago de la deuda externa mediante, nos permite imaginar cuáles serán.

Ya en octubre del año pasado, una delegación de ese organismo había visitado nuestro país para auditarlo. En diciembre dieron a conocer el informe que recomendaba “tener un mercado laboral más flexible” con el objetivo de “aumentar la competitividad” y para domar la inflación aconsejaba “moderación salarial”, repitiendo la falsa premisa capitalista de que la inflación es ocasionada por los aumentos salariales. De ahí el techo para las paritarias de un 15% que quiere imponer el Gobierno, con la colaboración inestimable de la CGT.

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Ahora cambiemos insistirá con la reforma laboral y quiere aprovechar el mes mundialista para avanzar con las negociaciones y hacerla votar en el parlamento.
Pero otra vez tuvo que recalcular y en principio no se modificará el sistema indemnizatorio, sacando del proyecto la carta a gusto del empresariado que planteaba quitar de las indemnizaciones el aguinaldo, premios, bonificaciones y compensaciones o gastos que el empleador tuviera que realizar hacia el trabajador.

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Ya este punto había causado cierta rispidez con quien en estos dos años vino siendo su principal aliado en el parlamento: el Peronismo que comanda en la Cámara de Senadores Miguel Ángel Pichetto, que fue el jefe de la bancada cuando gobernaba Cristina Kirchner y el bloque se llamaba Frente para la Victoria, y también entre los negociadores de la CGT.

El senador (menemista-duhaldista-kirchnerista, en definitiva peronista) ya había advertido en declaraciones a la prensa que “nos parece bien el blanqueo laboral (…) pero rechazamos la modificación del artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo. Esa modificación por el Senado, no va a pasar”. Cambiemos ahora está evaluando no tocar ese punto, para que lo que sí pase sea la mayor precarización laboral, sobre todo a la juventud, las exenciones impositivas a las patronales y un largo etcétera.

Pero este recalculo se debe a su creciente debilidad, que tuvo como punto de inflexión también aquel diciembre con un Congreso vallado con las fuerzas del “orden capitalista” tirando gases, dando palos y persiguiendo a quienes se manifestaban contra el saqueo a los jubilados. Los tarifazos y la inflación completaron el cuadro. Eso explica que hoy el Gobierno de Macri no tenga piso en la caída de las encuestas.

Tan solo la inacción de la CGT y los dadores de gobernabilidad que habitan el Congreso Nacional y las gobernaciones provinciales, permitieron que Cambiemos continuara aplicando el ajuste.

Se hace esperar una medida elemental de defensa: un paro activo nacional

Para este viernes 8 ambas CTA, que nuclean centralmente a docentes y estatales luego de marchas aisladas, llamados a paros donde los trabajadores muchas veces se enteraban por los medios, llaman a un paro. El jueves se reúne el Concejo Directivo de la CGT para definir qué hacer, preparando esa reunión este martes reciben a Pichetto. Juntos evaluarán la posibilidad de una medida de fuerza.

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, es quien comanda las negociaciones por el proyecto de reforma laboral, confía que una vez anulado el cambio en las indemnizaciones, esto sea suficiente para evitar un paro de la principal central obrera.

A esta altura esa prenda de negociación se parece más a un caballo de Troya, porque el cuerpo del proyecto que pretende pasar está hecho a pedido de los grandes empresarios y como ya dijimos, el FMI. Con negociaciones por sindicato, rebaja de aportes, blanqueo a cambio de eximición de impuestos incluidos.

El descontento popular es enorme y los dirigentes cegetistas no lo desconocen (son duchos en la auto preservación de su especie, la burocracia sindical).

Pero en paralelo a estas especulaciones está la vida misma de millones, que día a día se encarece más, está la salud y la educación públicas atacadas constantemente. La única medida realista para frenar esto es el llamado a un paro nacional de todas las centrales sindicales, con movilización, como inicio de un plan de lucha.

Que todo ese descontento popular se pueda expresar en medidas concretas que planteen la defensa de los intereses populares, como primera cuestión: no pagar una deuda que nos asfixiará por generaciones, que es ilegal e ilegítima.