¿Qué muestran los resultados de las elecciones? ¿Qué desafíos están planteados para la izquierda que quiere superar la experiencia del PT de conciliación con los empresarios y la derecha?

Diana Assunção San Pablo
Martes 1ro de noviembre de 2016 13:46
Fotografía: el presidente golpista Michel Temer y el candidato elegido para la alcaldía de Rio de Janeiro, el pastor evangélico Marcelo Crivella.
Las elecciones mostraron un fortalecimiento de la derecha. El PSDB salió ganó varias capitales, aumentando el electorado que el mismo gobierna, e incluso empezaron a dirigir ciudades que jamás han gobernado como Porto Alegre y Santo André en el ABC paulista. El fortalecimiento de la derecha tuvo dos caras, la tucana (PSDB) y la de una pulverización en varios partidos chicos como el PRB de Marcelo Crivella, el PHS de Alexandre Kalil en Belo Horizonte y el PMN de Rafael Greca en Curitiba. El PMDB de Temer ganó en algunas ciudades más, como Florianópolis, y aunque sea el partido con más municipalidades en el país, lo que es un punto de apoyo para Temer, no salió fortalecido pues perdió sus dos principales capitales: Rio de Janeiro y Porto Alegre.
Río de Janeiro fue un contrapunto a la victoria de la derecha. Allí, Marcelo Crivella (PRB) también ganó, pero más de un millón de personas votaron en Marcelo Freixo del PSOL(más del 40%) y es allí, junto al movimiento de estudiantes que toman sus escuelas y universidades, donde se expresa el potencial para una fuerza nacional contra los ataques de Temer. Esa fuerza de la juventud se muestra en especial en Paraná, al sur de Brasil, donde hay cientos de escuelas tomadas por los estudiantes.
La victoria de la derecha en gran parte del país se llevó a cabo después de la desmoralización de millones de votantes que confiaban en el PT y en sus aliados como el PCdoB. A lo largo del país la cantidad de abstenciones, votos nulos y blancos batió records, especialmente en lugares donde el PT era fuerte como el ABC paulista, donde por primera vez desde 1982 el PT no dirigirá ninguna municipalidad. El PT y el PCdoB fueron aplastados en las urnas en Santo André, Contagem y otros lugares donde disputaron la segunda ronda, con excepciones muy puntuales como Santa Maria (RS) y Aracaju (SE). Esas derrotas son inseparables del rol que jugó la burocracia sindical vinculada al PT como la CUT y CTB, su falta de lucha contra el golpe institucional y su tregua frente a los ataques de Temer, del poder judicial, del Congreso y de las patronales.
La victoria de la derecha en varias ciudades fue lograda impulsando un fuerte discurso "antipolítico", sea con las formas de "un gestor serio" como Dória (PSDB) en San Pablo y Marchezan Junior (PSDB) en Porto Alegre, ambos tucanos, de ataques a los pobres y políticos tradicionales como Rafael Greca (PMN) en Curitiba, o llenos de insultos como Alexandre Kalil (PHS) en Belo Horizonte. Los tucanos (partidarios del PSDB) son los grandes vencedores de la elecciones, pero la fragmentación de los partidos hacia la derecha, el discurso antipolítico, el alto índice de abstenciones son nuevas señales de la continuidad y aumento de la crisis de representatividad. Esa victoria de la derecha todavía no define la correlación de fuerzas entre las clases, son victorias oriundas más que nada de la decadencia del PT y del discurso antipolítico de que victorias propias, de un fortalecimiento de sus partidos.
Las victorias tucanas y de otros derechistas y golpistas a lo largo del país marcarán el camino hacia las disputas por 2018. Aécio Neves (PSDB) salió derrotado en Belo Horizonte, pero su aliado Marchezan Junior (PSDB) en Porto Alegre es un punto de apoyo para contraponerse a las muchas victorias que obtuvo Geraldo Alckmin (PSDB). De los partidos golpistas, el PMDB fue el que menos se fortaleció, a lo que se agrega la presión de sus aliados tucanos, de quienes temen que les muevan la silla en lo inmediato o en el futuro, ya que seguirán sufriendo una presión especial por parte de la operación judicial Lava Jato, que elige quién y cuándo atacar de acuerdo a los intereses políticos. Esta dificultad con los de "arriba" se suma a la presión que se volverá aún más intensa para que Temer realice toda su agenda de profundos ataques que fueron prometidos (reforma laboral y previsional), que tienden a incrementar la insatisfacción de los "de abajo" con su gobierno. Ya vemos los primeros indicios de eso en la juventud.
El fortalecimiento de la derecha, que tuvo un contrapunto en Rio de Janeiro, sucede al mismo tiempo en que jóvenes toman sus escuelas en muchos estados, y algunos sectores estatales empiezan a cruzar los brazos en contra de la PEC 241 (Proyecto de Emenda Constitucional) y otros ataques. La CUT (Central Única de los Trabajadores) habla de un paro general para el 11 de noviembre, pero sigue inmóvil en su tregua a Temer y las patronales. La juventud, con sus tomas de escuelas y los resultados en Rio de Janeiro, puede ser un punto de apoyo para organizar una resistencia contra esos ataques y luchar para romper esa tregua de los sindicados dirigidos por el PT. Pero más que eso, tenemos que sacar conclusiones de las enormes derrotas del PT y no repetir su camino de conciliación con los empresarios como lo buscó hacer Marcelo Freixo (PSOL) en Rio, y sobre todo no repetir la conciliación con los partidos patronales que hizo el PSOL en Belém y Porto Alegre. Es necesario ver en la crisis de representatividad, que se expresa en la acciones de la juventud y en los resultados en Rio, una oportunidad y el deber de levantar un programa y una fuerza anticapitalista, revolucionaria y socialista.
En la primera ronda, las candidaturas del MRT en afiliación democrática por el PSOL, lograron más de 8.000 votos y mostraron que hay espacio para un programa y una fuerza anticapitalista. Esquerda Diario avanzó mucho en el periodo de las elecciones, consolidándose como una herramienta para la información y opinión de amplios sectores de izquierda que buscan superar la experiencia del PT. A la luz de estos desafíos, organizaremos un ciclo de debates "anticapitalismo y revolución", ya que no solo es posible, sino necesario levantar las ideas y una gran fuerza revolucionaria.
Traducción: Guillermo Cabernet