A casi un mes de que nos movilizamos en la Universidad de Antofagasta en el marco de las tomas por educación no sexista a nivel nacional, se han abierto diversos momentos y posturas en su interior: sobre los métodos de organización y movilización, como el debate con el de un feminismo separatista de demandas básicas más bien punitivas, u otro de demandas mínimas democráticas como parte de la lucha por un cambio estructural, el cual solo es posible unificándonos con las demandas de los trabajadores y estudiantes; que pelee por acabar con la educación de mercado, el autoritarismo y la precarización laboral para conquistar una educación gratuita, laica y no sexista.

Akemi Matsubara Egresada Derecho Universidad de Antofagasta

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Miércoles 20 de junio de 2018
En la UA se inició la movilización plegándose a la oleada de tomas por una educación no sexista y contra el acoso sexual que en algunas partes del país llevaba un mes de paralización. El epicentro fue en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile donde se comprobó lo estériles que eran los protocolos al estar en manos de las autoridades, ya que esta podía decidir si sancionar o no según su conveniencia.
Ver: Protocolos contra la violencia sexual: entre lo punitivo y lo progresivo
Los estudiantes se movilizaron, iniciando así, la oleada de tomas y paros en distintas universidades y facultades contra el acoso sexual.
Asambleas de base resolutivas como forma eficaz para la movilización
El primer debate surgió sobre el método de movilización, donde por una parte estaba la “gran promesa” de la JJCC para la Federación, que consiste en realizar un plebiscito, buscando desplazar así a las asambleas resolutivas a la hora de decidir cómo movilizarse.
Por el contrario, la movilización comenzó por la iniciativa de base de las distintas carreras, mostrando como el plebiscito de FEUA era más bien un factor conservador, que retardaba la discusión y la necesidad de pasar a la acción.
Pero el método del plebiscito también ayudó debilitar la discusión al centrar el debate en sí de irse o no a toma, en desmedro de la deliberación colectiva de los objetivos y demandas.
En los hechos, fueron las asambleas de base resolutivas de carrera, las que decidieron medidas de acción inmediatas que activaron la movilización votando la toma y donde se debatieron y decidieron las principales demandas. Mientras las Juventudes Comunistas desde sus cargos en la FEUA, realizaban un plebiscito para paralizar indefinidamente, que generó división en los métodos utilizados por las distintas carreras, desorganizando.
La gran ventaja de las asambleas es la posibilidad de unificar las decisiones de lucha, con la discusión de los objetivos de la movilización, unidos a organizar las fuerzas de quienes los llevaremos adelante.
Demostrándose en los hechos como esta medida propuesta por la FEUA resultaba ser un método desmovilizador.
Desde Vencer y Pan y Rosas, planteamos la confianza en nuestras propias fuerzas, en unidad con académicos/as, funcionarias/os, a través de la autoorganización estudiantil en asambleas de base resolutivas, que demostraron ser las únicas capaces de estar a la altura de la movilización a nivel nacional y que permitió que las carreras comenzaran a generar espacios de reflexión y discusión, a deliberar acerca de qué petitorio tener y qué demandas exigir.
Protocolos para fortalecer el autoritarismo o independientes de las autoridades
Aun existiendo durante años protocolos sancionatorios en universidades, se comprobó en los hechos que éstos a manos de las autoridades no llegan a ningún puerto, porque otorgan mayor poder a las autoridades para “castigar”, confiando así en los mismos rectores que se han callado la violencia de género al interior de las casas de estudio, que han mandado a reprimir cada movilización estudiantil y que se han alineado con las distintas políticas educativas – tanto de la ex Nueva Mayoría como de Chile Vamos- que han perpetuado el negocio en la educación, ganando millones como el rector de la UA, Luis Alberto Loyola que es reelecto por 4ta vez, ganando un sueldo de 7 millones de pesos.
En la UA la Federación de estudiantes, elaboró en discusiones con las autoridades una modificación al reglamento interno de los estudiantes que deposita todas las decisiones en las autoridades, quedando en manos del Rector, la comisión investigadora de profesionales, los tiempos, las sanciones. Alejando así, el rol independiente, triestamental y resolutivo que deben tomar las comisiones. Sin cuestionar el rol que ha jugado el Rector Loyola, en ser cómplice de la serie de casos denunciados de acosos y abuso que no han tenido una resolución efectiva, siendo uno de los puntos por los que actualmente se mantiene la movilización.
Dos caminos diferentes ante la movilización
A medida que la movilización avanza, se van dando en su interior una serie de debates acerca de cómo conquistar las demandas, que para las direcciones nacionales del feminismo separatista junto con el Frente Amplio se pueden resumir en la educación no sexista, dejando de lado las demandas educativas estructurales, y el problema del acoso y abuso en nuestras universidades, pero como casos punitivos y de convivencia.
Es así como en nuestra universidad dos caminos se enfrentan; el primero, dirigido por el feminismo separatista y con la subordinación de la FEUA, que es el de exigir demandas que son necesarias, pero mínimas, como un protocolo contra el acoso y abuso (para nosotras independiente de las autoridades), paridad de género en las contrataciones, modificación de mallas curriculares y enfoques de género, etc. Y punitivas/discriminatorias; con exámenes psicológicos para los estamentos y mayores requisitos de ingreso a la universidad, lo que fortalece el autoritarismo de la institución, otorgándoles mayor poder de decisión a las autoridades.
El segundo camino que busca dar una pelea en unidad con el conjunto del movimiento estudiantil, para no sólo cuestionar el sexismo en la educación, integrando estos aspectos mínimos, si no para realmente cambiar el sistema educativo, que es la única forma para que estas pequeñas demandas se sostengan, ya que como vimos, en manos de las autoridades son letra muerta, lo cual pasa por conquistar un cogobierno triestamental, educación gratuita con aportes basales directos del Estado y pararse contra la precarización laboral. En el petitorio de la UA, todas estas demandas finalmente quedaron desplazadas a un segundo plano como “demandas históricas”, es decir no serán puntos prioritarios de la negociación.
¿Podremos conquistar una educación no sexista, protocolos contra el acoso y abuso con independencia de las autoridades, si sigue existiendo una educación de mercado que deja actualmente afuera a cientos de mujeres y hombres que no pueden financiar la educación y/o deben endeudarse por ella?¿Si se sigue manteniendo una estructura autoritaria dentro de las universidades, en las que no podemos elegir a nuestras autoridades de manera universal, no estamos ni como estudiantes ni funcionarios involucrados en las grandes decisiones de nuestras casas de estudio?
El camino para fortalecer la movilización
Un gran problema de cómo encaran las demandas tanto el feminismo separatista y el Frente Amplio, es que hacen del movimiento una lucha asimilable por el régimen y en particular por el Gobierno de Piñera, que al revindicar las medidas punitivas individuales y al rebajar las demandas dejando como secundarias, dividiendo hombres de mujeres en la movilización, y generando una ilusión de la unidad de todas las mujeres, sin distinguir explotadoras de explotadas, es decir como si la empresaria con las trabajadoras tuviesen las mismas necesidades por el simple hecho de ser mujeres.
Con estas direcciones el movimiento de mujeres se torna en algo aceptable por las autoridades, al no modificar estructuralmente la educación, le termina dejando la iniciativa al Gobierno de Piñera para plantear medidas punitivas y neoliberales, como que hombres coticen más por las mujeres en las ISAPRES, cosa que sólo beneficia a quienes lucran con la salud o las multas ante los piropos, las cuales están lejos de solucionar el problema del trato entre hombres y mujeres, que se sustenta tanto en la educación de mercado que la propia derecha defiende, así como el resto de los pilares del patriarcado del que los empresarios se benefician.
Pero otra alternativa existe, y es la que planteamos desde Vencer y Pan y Rosas, el camino de fortalecer la movilización, en unidad con los y las trabajadores y trabajadoras y que nos permita remecer al régimen de conjunto, planteando un plan de financiamiento integral del Estado a la educación pública, financiada por la nacionalización de los recursos naturales como la expropiación de SQM, para implementar todos los cambios necesarios para conquistar una educación gratuita, laica y no sexista, un cogobierno triestamental para que estudiantes, funcionarias/os, y académicas/os no solo tengamos voz, sino que también voto y decisión en los grandes asuntos del gobierno universitario, un acceso irrestricto a las universidades públicas, donde no haya más precarización laboral, en la que son las mujeres las que tienen los contratos más inestables, por el paso a planta de todos y todas las y los funcionarios. Y donde conquistemos un aborto legal, libre, seguro y gratuito, contra los intereses de la Iglesia, por la decisión sobre nuestro propio cuerpo y por la separación de la Iglesia con el Estado.
Pero a su vez la lucha por conquistar todos estas demandas, es en función de que otro tipo de sociedad es posible, una en el que acabemos con la esclavitud asalariada, en el que unidos explotados y oprimidos rompamos nuestras cadenas, para terminar con que un puñado de empresarios sean los dueños de todo quienes nos mantienen con educación, salud, vivienda de miseria, para sostener sus negocios. Hoy quienes vemos la necesidad de debatir estas perspectivas debemos organizarnos.

Nancy Lanzarini
Profesora de Lenguaje y Comunicación.