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Red Internacional
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Femicidios. Levanten el dedo acusador

El lunes 27 a la madrugada, Primavera sufrió un nuevo ataque de violencia de género. Su ex- marido intentó asesinarla en presencia de su hijo adolescente, luego de matar a su actual pareja, para luego suicidarse.

Claudia Añazco San Martín

Claudia Añazco San Martín Delegada de la EES8 de Ensenada - Referente de La Marrón y Pan y Rosas

Martes 4 de noviembre de 2014

Imagen: Enreded@s.

Primavera es abogada y trabajadora de la Educación en la ciudad de Ensenada, en Buenos Aires. Denunció muchísimas veces a su ex marido por golpes y amenazas, y logro una orden perimetral de la justicia para que no se pudiera acercar. Hace una semana ni las denuncias, ni la restricción perimetral fueron suficientes. El hombre intento asesinarla, luego de matar al que era su actual compañero, para luego suicidarse.

“Calavera no chilla. Ella jugaba a dos puntas”, se apresuró a comentar el hombre. Como si no hubiera sido suficiente, remató: “Jugar a dos puntas tiene consecuencias”. Quién lo enuncia no tiene relevancia en este asunto; alcanzan y sobran los cientos de comentarios como este mismo, profundamente machistas, que conviven a diario con “buenos tratos” y prácticas violentas que se naturalizan y transforman en el sentido común más reaccionario posible contra las mujeres.

El femicidio es la culminación de una larga cadena de opresión y violencia

Primavera salvó su vida porque logró, junto a su hijo de 16 años, escapar del agresor. Antes, ella se angustio, alertó los maltratos físicos y verbales de los que era objeto, denunció. Lo comentó en la escuela muchas, cantidad de veces.

Lo que le pasó, no le pasó solo a ella. Le sucede a diario, todos los días del año a cientos de mujeres gordas, flacas, negras, blancas, nativas o extranjeras, jóvenes o viejas, madres o no, trabajadoras de la Educación, abogadas, amas de casa o empleadas fabriles. Todas potencialmente podemos ser parte de la estadística que indica que en Argentina una mujer es asesinada cada 30 hs por violencia de género: el 64 % de esos femicidios es cometido por parejas o ex parejas. El 56 % fue cometido en la vivienda compartida de la mujer o en la vivienda del femicida. El 70.5 % de las mujeres tenía entre 19 a 50 años. La provincia de Buenos Aires se ubica en el “ranking” número uno de femicidios, seguida por Córdoba, Santa Fé, Salta y Entre Ríos.

De tratos y maltratos que indignan

La violencia y la opresión hacia las mujeres, el machismo y la sociedad patriarcal existen, operan, se expresan en cada acto de la vida cotidiana. Siempre hay alguien que refuerza esas cadenas que nos atan: Estado, gobiernos, Iglesia, medios de comunicación de masas, y así una larga lista de instituciones. Siempre hay alguien que levanta el dedo acusador contra nosotras: no podemos decidir libremente sobre nuestra vida, tenemos prohibido por ley abortar, nuestra sexualidad es aceptable si está bajo el designio y la moral de lo que marcan las “buenas costumbres”, se intenta disciplinar nuestros deseos y nuestros cuerpos. Cuando nos posicionamos políticamente o relatamos nuestras vivencias opresivas en el trabajo, se nos acusa de hacer catarsis. De esto a decir que somos todas “histéricas” hay un centímetro.

Un grito de guerra

Contra la larga cadena de violencia naturalizada contra las mujeres producto de un sistema social, que nos explota y oprime opongamos un grito de guerra colectivo: “Si nos tocan a una, nos tocan a todas”. Este 25 de noviembre, Día de lucha contra la violencia hacia las mujeres, tomemos las calles por asalto.

Fuente: Informe de Femicidios en Argentina (2008-2014), Casa del Encuentro.

(*) La autora es docente y delegada de la Escuela Media N° 8, Suteba-Ensenada.