Jornada Solidaria con las familias que pelean por tierra para vivir, impulsada por el Observatorio Social, que llevan adelante estudiantes y docentes de la UNJu, docentes de la 9 de abril, trabajadores organizados en Salud Desde las Bases, trabajadores precarios y Encuentro de Artistas y trabajadores de la cultura.
Valentina Schatz @valen.schatz Estudiante de Comunicación Social - UNJu
Domingo 8 de noviembre de 2020 10:47
Jornada Solidaria en el Nuevo Asentamiento de Libertador - YouTube
Hacinarse en la histórica casa familiar donde conviven más de 6 familias ya no es una opción, esas personas a las que tachan de usurpadores son las mismas a las que siempre les toca la peor parte, a las que la pandemia ha dejado sin sus trabajos y sin la posibilidad de hacer changas, con las que pagaban la pieza donde subsistían.
En la toma hay cerca de 300 familias, y aproximadamente 2 niños en cada una. Los problemas del capitalismo se agudizaron con el Covid 19 e impactan fuertemente en sectores como las infancias, aun así las respuestas de los gobiernos siguen siendo totalmente insuficientes. Mientras que condenan el reclamo de miles que viven en bolsas y cartones como ilegal, ninguno de los señores de corbata condena la especulación inmobiliaria que deja a millones de familias sin vivienda.
Hoy estudiantes, docentes, trabajadores precarios, personal de salud y artistas nos acercamos a Libertador, porque estamos convencidos de que la pelea que están dando esas familias, así como las de Guernica, es elemental, porque estamos convencidos de que la vivienda es un derecho.
También brindaron su apoyo Natalia Morales, Miguel López, Andrea Gutiérrez y Julio Mamaní, diputados y concejales del PTS - FIT, poniendo a disposición sus bancas.
Mía fue una de las pequeñas que nos recibió, tiene cuatro años, mientras jugábamos con las piezas del Yenga las empezó a apilar, estaba construyendo una casa para su familia, apenas terminó empezó por otra casa pero esta vez no era para ella, era para los vecinos, sí así es, mientras reciben los amedrentamientos y persecución por el gobierno, estos pibes aprendieron vorazmente lo que es la solidaridad, el compañerismo y la amistad.
Muchas de las palabras y los juegos de los niños mostraban la vívida imagen de una niñez rematada por el Estado, ante el pacto de sangre que comparte con los terratenientes y empresarios. La educación, la salud y la vivienda son derechos que parecen no aplicarse cuando se trata de los más pobres, de los hijos de laburantes.
Compartimos una tarde lúdica, con talleres de circo, pintura, ESI, una posta sanitaria y cerramos con una función de circo, pero el mejor regalo para los niños y niñas de la toma es apoyar la lucha por el derecho a la vivienda, a la educación, a la salud, a la alimentación, a ser oídos.