Acumularon un crecimiento del 37,6%, sólo en agosto subieron un 6,5%. Uno de los principales factores que dejan a las familias sin otra opción que tomar tierras para tener un lugar donde vivir.
Lunes 7 de septiembre de 2020 22:18
Mientras el Gobierno nacional y de la Provincia de Buenos Aires tratan al aumento de tomas de tierras como un crimen, el precio de los alquileres no dejan de subir. Según un informe del sitio de clasificados Zonaprop en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) el monto mensual para alquilar una vivienda creció un 19,2% desde la sanción de la nueva Ley de Alquileres a mediados de junio. De esta manera, en lo que va de 2020, los precios se dispararon un 37,6%, el doble que la inflación y por encima del ajuste de los créditos UVA (22,8%).
De acuerdo a los datos presentados en el documento, el costo de alquilar un departamento medio de dos ambientes y 50 metros cuadrados ascendió a $26.137 mensuales en agosto, por lo cual subió un 6,5% respecto de julio. El incremento fue cercano al del mes previo que había sido del 7,9%, la más alta desde el inicio de la serie de Zonaprop en 2012 .
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Con estas cifras y teniendo en cuenta la gravedad de la crisis económica, cada vez es más difícil para las familias pagar el alquiler. Según el último relevamiento del Colegio de Corredores Inmobiliarios porteño (Cucicba) más del 15% de los inquilinos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no pudo abonar el mes de agosto. Entre los que no pudieron pagar el alquiler de su vivienda, casi un 8% rescindió el contrato durante julio, detallaron desde el colegio.
A fines de marzo y a través de un decreto de necesidad y urgencia, el Gobierno había congelado los precios de los alquileres, prorrogó los contratos y dispuso la suspensión de los desalojos, pero a fin de septiembre esta disposición perdería su vigencia ¿El Gobierno extenderá la fecha? ¿O dará lugar al desalojo de miles de inquilinos?
La crisis es profunda, se estima que la pobreza ya alcanzó a la mitad de la población, más de un millón de trabajadores habrían sido despedidos durante la cuarentena y los salarios en su mayoría se encuentran congelados o reducidos. En este contexto los problemas de vivienda se agravan rápidamente.
Ya en el 2010 el déficit habitacional alcanzaba a 3,5 millones de viviendas, según el Censo Nacional de Población. Esta grave situación no llevó a los gobiernos a priorizar el presupuesto de vivienda, más bien lo contrario. Desde el 2009 hasta la actualidad este último no superó el 2,5% del gasto total del Estado, mientras los pagos de deuda siempre fueron mayores al 6%; en 2019 representaron un 20,4%. Si se analizan los años kirchneristas los pagos de deuda fueron, en promedio, 6,3 veces mayores a los desembolsos en vivienda.
Una salida de fondo para el problema de vivienda, que termine con la especulación en las grandes ciudades, sería un verdadero plan de obras públicas. El impuesto a las grandes fortunas que presentó el Frente de Izquierda Unidad tiene como uno de sus fines iniciar un plan de 100 mil viviendas para terminar con el hacinamiento que sufren tantas familias.
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