Con el hashtag #YoMeOcupo se lanzó una campaña que invita a varones a dejar de ser ayudadores y compartir tareas del hogar.
Jueves 5 de noviembre de 2020 12:09
La campaña #YoMeOcupo visibiliza el impacto que tiene en las mujeres la carga mental que implica pensar, planificar y coordinar las tareas del hogar y de cuidado. Y busca promover la conversación entre varones acerca de su rol en casa.
La campaña pone en el centro de la escena la figura del ayudador, en referencia a los varones que si se ocupan de realizar las tareas del hogar, lo hacen si se lo piden o esperan a que le den indicaciones, invitando a los hombres a compartir el trabajo doméstico que mayoritariamente recae en las mujeres. Impulsada por la ONU y la Unión Europea (UE), es una de esas dobles caras de organismos que incorporan en sus agendas aspectos del discurso feminista, pero al mismo tiempo son denunciados por ser parte indispensable en violaciones a los derechos humanos (ejemplos de ellos son las denuncias en Haití contra las tropas de la ONU o el trato de Unión Europea a las y los migrantes).
Se trata de una nueva acción en Argentina de la Iniciativa Spotlight, una alianza de la UE y las Naciones Unidas para poner fin a las violencias contra niñas y mujeres.
"Hay que hablar de carga mental porque para revertir una situación y resolver un problema primero hay que visibilizarlo. Es necesario que las mujeres reconozcan que parte de su agotamiento cotidiano tiene que ver con esa carga, pero también que los varones se involucren en tratar de definir esquemas más equitativos en la distribución de tareas vinculadas con el hogar", dijo Valeria Serafinoff, coordinadora de Spotlight en Argentina.
En Argentina las mujeres son las responsables en un 65% de las tareas del hogar frente al 35% de los varones, y al menos la mitad de las mujeres admiten estar sobrecargadas especialmente desde que empezó la pandemia de coronavirus.
Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en el país, mientras que las mujeres dedican 6,4 horas diarias a las tareas del hogar, los hombres sólo lo hacen 3,4 horas.
A lo que debe sumarse que el 84% de los hogares monoparentales están a cargo de mujeres, lo que refuerza aún más esa sobrecarga.
Es importante señalar que las desigualdades no se limitan solo a las tareas domésticas y de cuidado. De hecho son una de las razones por las cuales las mujeres al salir de sus casas se empleen en trabajos part-time, con condiciones más precarias y salarios más bajos.
Las tareas domésticas y de cuidados originaron debates y discusiones en el feminismo y el movimiento de mujeres respecto de qué lugar tiene este trabajo reproductivo en las sociedades organizadas alrededor de la explotación del trabajo asalariado y las ganancias capitalistas.
De ahí la consigna "No es amor, es trabajo no remunerado". Visibilizar el trabajo reproductivo, feminizado y no pago (del que se benefician principalmente empleadores privados y estatales) es parte de la crítica de las desigualdades naturalizadas en una sociedad desigual por definición.