Siguen llegando denuncias. Las patronales hacen lo que quieren. El Gobierno les dio tiempo, el sindicato deja hacer y la bronca por abajo crece. La juventud precarizada se tiene que organizar.
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Miércoles 1ro de abril de 2020 00:43
“Ya hace varios años que estamos en el call, no somos nuevos. El call intentó cagarnos de muchas maneras, de hecho nos siguen cagando con el tema de los decretos. Pero en esta dijimos no. No, porque es la salud de todos. Muchos tenemos familiares y compañeros con factor de riesgo. Entonces por nuestros familiares y por nosotros mismos, decidimos no ir más a un lugar donde siempre tenemos gente al lado, un baño al que vamos todos”. Así relata un testimonio al que accedió este diario, la forma en que jóvenes trabajadores de un call center decidieron imponerle a la empresa el home office o teletrabajo. Un día, antes del inicio del aislamiento social obligatorio, se organizaron para no ir a trabajar. Así hicieron.
La pandemia del coronavirus mostró desde el comienzo de esta crisis que las empresas de call centers son capaces de llegar mucho más lejos de lo que muches hubieran imaginado. Es que a veces uno es tan humano, que cree que estas patronales pueden pensar con otra cosa que no sea su bolsillo. Pero no. Ahora, les trabajadores de call centers, en su mayoría jóvenes que en tiempos “normales” sufrían una precarización de lo más feroz, enfrentan en esta cuarentena obligatoria, una situación verdaderamente extrema.
Se fue marzo: queda el tendal de despidos y la incertidumbre
Las empresas primero obligaron a su personal a seguir yendo a los call a trabajar en hacinamiento y sin medidas de higiene lo más que pudieron. Solo cuando se vieron forzadas por la presión que ejercieron jóvenes de muchos establecimientos, como muestra el testimonio inicial, empezaron a implementar el home office. Otros jóvenes pelearon por obtener las licencias para personas con hijes y población de riesgo. Trabajadores de Teleperformance de Tucumán, hicieron paro para exigir medidas de seguridad.
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El DNU que estableció la cuarentena obligatoria les sirvió a muchas de estas patronales como pretexto para mantener los call abiertos y obligar a su plantel a presentarse, bajo amenaza de despidos y descuentos, sin tomar ningún tipo de medida de seguridad e higiene. Según entienden, brindan un servicio esencial por estar vinculadas a las telecomunicaciones.
Luego, como no todas pudieron mantener ese chamullo, muchas despidieron a quienes estaban en período de prueba, decenas, centenares, campañas enteras: sabemos que los contratos temporales son la regla en call centers. Tuvieron la posibilidad para despedir tranquilas, igual que Paolo Rocca de Techint, pero desde hace más días y con mucha más impunidad. Decenas, centenares en todo el país, campañas enteras que ya están sin ingresos. Ya se quedaron sin trabajo.
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Quienes se ven en la obligación de seguir yendo al call denuncian en muchos casos que lo que hacen no tiene nada que ver con servicios esenciales para esta pandemia. En las campañas que no son esenciales, el homeoffice se implementó suspendiendo a quienes no tienen los recursos propios para trabajar desde las casas. Algunas empresas repartieron computadoras y vinchas. Según una denuncia que nos llegó desde Aegis Capital, la empresa informó que si no hacían home office “por no tener ‘la voluntad’ de quebrar la cuarentena para buscar el kit de trabajo o por no tener las herramientas, iban a pagarnos un porcentaje del sueldo del 50 %, no remunerativo. Luego dijeron que en marzo todos íbamos a cobrar lo habitual y que lo del porcentaje es a partir de abril. Aun no me pagaron”.
“Les dije que no tengo compu y estoy esperando que mi team me diga algo al respecto sobre cómo sigo trabajando”, nos informan desde Atento Larrea. “Tengo otra compa en la misma pero en su caso sin internet o sea que menos herramienta tiene todavía”. Así como estos ejemplos, hay muchos más casos que siguen esperando que les acerquen las herramientas para poder trabajar o viven con la incertidumbre de no saber si la empresa aún se considera su empleadora. Todo lo que les comunican es a través de comunicados poco “oficiales”, vía presión de supervisores y hostigamiento en grupos de WhatsApp.
Este diario también viene mostrando la denuncia de muchos call que no pagan las licencias por tener hijes a cargo. Dicen que quienes se las tomen serán sin pago u obligan a las madres a trabajar igual, presionándolas con las métricas y los tiempos, cuando saben que se demoran en atender porque están cuidando a su familia al mismo tiempo o compartiendo la computadora que en un hogar suele ser de uso común.
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Quienes lograron garantizarse las herramientas para el teletrabajo no la están pasando bien. A la complicación de compartir el espacio y la computadora con la familia, se suman las fuertes exigencias de las empresas que buscan aumentar la productividad de cada operador y operadora, pero sobre la base de mucho peores condiciones:
Con todas estas denuncias y muestras de prepotencia patronal y desprecio por la vida de los trabajadores y las trabajadoras, llegamos a fines de marzo. La sangría de la “finalización de contratos” acaba de dejar un tendal. La dureza solo verbal que el Gobierno mostró contra “los vivos” y “los miserables” que despidieron todo este tiempo, lejos estuvo de asustar a estas empresas.
Al cierre de esta nota, el Gobierno tardíamente emitía un DNU para prohibir los despidos. Les dio tiempo de sobra para hacer lo que quisieron.
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La prohibición de despidos es una medida elemental, pero además que quienes hayan sido despedidos o "descontratados" en el marco de esta crisis recuperen sus puestos de trabajo. Que la estafa de la tercerización y los contratos temporales eternamente renovados, no sirvan como cobertura para que estas empresas dejen este verdadero tendal de jóvenes en la miseria, en medio de esta crisis sociosanitaria tan grave.
Febrero fue un mes normal: esto es pura especulación
Estamos en el día 11 de la cuarentena recientemente extendida. Una de las grandes preocupaciones de quienes aún conservan el empleo, es el cobro de los salarios.
“La empresa deposita haberes y comisiones por separado. Las comisiones a mes vencido. Hoy deberíamos cobrar las comisiones del mes de febrero. Y nos mandan esto desde un grupo de wp, donde sólo pueden hablar los administradores”. Esta es una denuncia que nos llegó este martes 31 de marzo:
Paktar SA, este call center de la localidad de San Miguel, decidió pagar las comisiones del mes de febrero en tres cuotas, a quienes hayan alcanzado en concepto de este “premio por productividad” una suma superior a 3000 pesos. Según el esquema, el sueldo de febrero recién se terminará de cobrar a fines de mayo. Nuestra fuente se pregunta por qué: “Ese premio por productividad correspondía al mes de febrero. Siempre lo pagan a mes vencido. Sabemos que la empresa ya había cobrado de sus clientes, porque febrero fue un mes normal. Entonces sabemos que esto es pura especulación”. Producto de esta decisión, “de tener previsto cobrar aproximadamente 5000 pesos de comisiones, este mes recibí 1696”, comenta otra fuente del mismo call center.
“Fuimos informados del cambio en la forma de pago de las comisiones apenas unas horas antes de que fueran depositadas. Después de un intento de organización de los compañeros, los supervisores andan queriendo conocer qué vamos a hacer, por temor a que paremos la línea para hacer visible la disconformidad. Ayer además fueron despedidos vía telegrama todos los ingresos nuevos de los últimos meses. La excusa es no pasar el período de prueba".
Desde Teleperformance de la ciudad de Buenos Aires, nos cuentan que la empresa “no habla de sueldos, si envías mails a RRHH no responden y los supervisores dicen que no saben nada. Cuando inició todo esto de la cuarentena dijeron que quienes se tomen licencia por ser pacientes de riesgo o tener hijos iban a tener los días justificados pero sin goce de sueldo. Lo cierto es que no hay nada confirmado”.
Y a todo esto… ¿Los sindicatos?
“Lamentablemente no tenemos delegados gremiales, la última vez hace mucho tiempo se intentó iniciar el trámite y los que participaron fueron despedidos. Tratamos de organizarnos con compañeros, asesorarnos legalmente. A quienes consultamos nos informaron que la empresa estaba a derecho de imponer esa metodología de pago de comisiones, porque son consideradas premio por productividad”, cuentan desde Paktar, empresa que según nos informan, “tiene mucho poder en el Sindicato de Empleados de Comercio de San Miguel y en el municipio. Alejandro Caruso es el dueño y su familia tiene muchos comercios en la zona”.
“Los delegados no hacen nada. Vinieron el miércoles 11 a la puerta para consultarnos si la empresa estaba garantizando las medidas sanitarias, alcohol en gel. Nos esperaron en la calle porque no pueden entrar a mi edificio. Ellos hacen tareas ‘administrativas’, nos informan por whatsapp sobre cuestiones salariales, podés transmitirles reclamos y hasta ahí. No hay de parte de ellos iniciativa de organizar a los trabajadores. Somos de Comercio, los delegados que tenemos son del ala de Ramón Muerza. Mi visión es la peor. Ya que trabajé en Cat Technologies tres años y los delegados de Muerza nos entregaron en bandeja, nos echaron a cientos de trabajadores”, cuenta otra fuente.
Más información: El Sindicato de Comercio pide cerrar todos los comercios sin garantías para los trabajadores
El rol del sindicalismo peronista en esta crisis viene siendo nefasto en general. En el caso de los call centers es alevosa la complicidad con las patronales. Todas las estafas previas, como la tercerización y los contratos temporales, vienen sucediendo ante los ojos de los delegados y delegadas de las distintas alas del sindicato, sean de Cavalieri o de Muerza. El rol que este tipo de sindicalismo cumple en las organizaciones que deberían estar puestas al servicio de defender a les trabajadores, se ve claramente en estas situaciones: más que para defender los derechos de quienes dicen representar, en la mayoría de los casos, están allí para evitar que la juventud precarizada se organice democráticamente, de manera independiente y por todos sus derechos.
Esta prepotencia patronal corre ante los ojos del Gobierno, como ha contado con el permiso de todos los anteriores para precarizar cada vez más. Cuenta además con el rol vigilante de la burocracia sindical para dificultar más aún la organización por abajo. Esta prepotencia solo puede ser respondida con una prepotencia mayor. Así lo están evaluando en un call del conurbano, tal como comentó otra de nuestras fuentes: “Esto se soluciona parándoles todo el call center, es la única manera de que no haya más descuentos para nadie. Nosotros tenemos este acuerdo: compañero de cualquier campaña que tenga que afrontar un descuento, lo lamento pero se va a parar”.
Si trabajás en call y necesitás asesoramiento legal ante el atropello de estas empresas o querés organizarte con tus compañeros y compañeras, comunicate con el Ce.Pro.DH (Centro de Profesionales por los Derechos Humanos), organismo del que forma parte Myriam Bregman:
Ce.Pro.DH CABA: [email protected]
Ce.Pro.DH La Plata: 221 592-8826
Ce.Pro.DH Jujuy: 1159713239 (Ledesma y San Pedro)
3884363922 (San Salvador de Jujuy)
Ce.Pro.DH Tucumán: 381 475-7494