Despidos, amenazas de cierre de área y un salario de pobreza, mientras por abajo se gesta una resistencia que hay que organizar. Es momento de reflexionar lo hecho y prepararnos, junto a todos los movimientos de lucha, para pasar a la ofensiva.

Leandro Sorribas Editor La Izquierda Diario CABA @Leo_espartaco
Martes 18 de septiembre de 2018
Los trabajadores estatales que integramos la agrupación Marrón Clasista te invitamos a ser parte del debate y a participar del acto-encuentro que realizaremos en todo el país el próximo 6 de Octubre.Nuestro objetivo es parar el saqueo que lleva adelante el Gobierno junto al FMI, y proponer una salida a la crisis.
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El ajuste llegó hace rato. Empezó la resistencia
La corrida bancaria y su devaluación, fueron un golpe monumental sobre los salario de los trabajadores. En esa semana las oficinas estatales eran un hervidero de discusiones y debates, todos entendían que sus salarios caían y que las paritarias al 15 % eran un chiste de mal gusto, mientras las conducciones sindicales se llamaron al silencio.
Recorrían miles de memes con el helicóptero, mientras se esperaban los anuncios del Gobierno. Cuando se conocieron, se trataba de la receta de siempre: más ajuste sobre nuestras espaldas. La reducción de los ministerios a secretarias, se entendían como miles de despidos y el cierre de todas las áreas sociales sensibles, que se sumarían a los miles de despidos a goteo que hay en municipios y provincias.
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En el Estado nacional, surgieron respuestas en distintas dependencias, demostrando que las y los trabajadores están dispuestos a resistir.
Los trabajadores de Agroindustria venían de recibir una represión que no les hizo aflojar su lucha por la reincorporación de los despedidos de la SAF, mientras ocupan pacíficamente el Ministerio. Por su lado los trabajadores del Ministerio de Justicia, inéditamente protagonizaron una numerosa marcha común entre UPCN y ATE, contra el traspaso de los entes cooperadores a Hacienda, miles de despidos y rebaja salarial seria el resultado, que lograron frenar por el momento. Por su lado las y los trabajadores de Salud, rodearon el ministerio contra el traspaso a Secretaria, que entendían como despidos y cierres de áreas como la línea 137 contra la violencia de género; acá también se dio el hecho inédito de encontrarse UPCN y ATE en la misma acción. En Trabajo, un acto de ATE y sus trabajadores, pusieron en alerta y movilización a los trabajadores y abrió un debate de cómo defender los puestos de trabajo y las áreas sociales. En el ENRE el alerta es ante el desguace de áreas que se ven amenazadas por el traspaso a ciudad y provincia. Lo mismo en Cultura, CONICET, Ciencia y Tecnología, Educación, donde ven peligrar sus puestos de trabajo. En el INDEC y Cancillería, se viene dando asambleas comunes de afiliados y no afiliados, contra las reducciones a los extras salariales, que en muchos casos son la mitad del sueldo y surgen nuevos activistas. Los despidos en el Hospital Posadas recibe respuestas masivas, a pesar de las conducciones de UPCN y ATE del hospital que actúan como socias de la dirección macrista.
El paro nacional de ATE del 12 de setiembre, convocado burocráticamente, no logró estar a la altura de todo este proceso, pero tampoco pudo ahogarlo, como se expresó en múltiples acciones, como la de los estatales de CNEA, INTI y UNSAM que cortaron Constituyentes y General Paz; en especial la jornada nacional de los trabajadores del ARS, que incluso cortaron las calles que rodean el Obelisco porteño.
Ante este paro desde la Marrón Clasista, dimos una pelea en cada dependencia por organizar la bronca, como expresamos en este artículo.
Las conducciones sindicales no están a la altura
Fueron semanas de decenas de marchas y acciones, y en varias de ellas con asambleas se le impuso la unidad desde las bases a UPCN y a ambas divisiones de ATE (Seccional CABA dirigida por la kirchnerista Verde y Blanca y ATE Nacional, dirigida por la Verde de Godoy).
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Y ni hablar de la resistencia que en La Plata vienen llevando adelante los trabajadores estatales del Astillero Río Santiago, que lograron un triunfo parcial, que es vista por miles como un ejemplo de combatividad.
Sin embargo, las conducciones sindicales demuestran no estar a la altura de los acontecimientos, por distintas razones, todas terminan abonando a la gobernabilidad, que para los trabajadores no significa otra cosa que despidos y pérdida del poder adquisitivo.
Por un lado, están las conducciones de la CGT, de UPCN en Nación y de SUTECBA en Ciudad, que responden al peronismo dialoguista, o mejor dicho cómplice. Son las que firmaron las paritarias del 15% con un reajuste que no llega ni al 25%, cuando la inflación (dicho por el propio Gobierno) llegará al 42%. Y como si fuera poco, Rodríguez de UPCN entregó condiciones de trabajo e impuso el falso presentimos que quería el Gobierno. Ante los despidos solo actuaron cuando las bases se lo impusieron, mientras miran para otro lado. Estas conducciones son las que se juntan con el FMI, para negociar el ajuste, mientras son artífices de la unidad del peronismo.
Las conducciones de ATE, la Verde nacional de Godoy y la Verde y Blanca kirchnerista de la seccional CABA, también demostraron su rol divisionista. Como muestra solo hace falta un botón. En el paro del 12 de setiembre convocaron a un acto en el mismo lugar -en el obelisco junto a los movimientos sociales- pero a distintos horarios. Este divisionismo, que se debe a qué intereses políticos acompañan cada conducción, ante semejante ataque y ajuste es criminal.
Para el kirchnerismo #hay 2019, para los trabajadores hay 2018
El kirchnerismo con su agrupación Verde y Blanca, es la conducción de ATE Capital. No solo es incapaz de coordinar con otras agrupaciones, sino incluso mantiene divididas a sus propias juntas internas. Son parte de la CTA de los Trabajadores, la llamada CTA Yasky, y como parte de la misma vienen actuando divididos.
Se podría decir, que ATE es una asociación que no asocia y la CTA es una central que no centraliza. Su política es luchar aisladamente, sin ninguna coordinación seria y pregonar su slogan #Hay 2019, un claro slogan electoral, donde son parte de las internas del PJ.
E incluso, otros gremios de la misma CTA -con mayores responsabilidades- actúan igual que Andrés Rodríguez de UPCN, dejan pasar los ajustes que las patronales pretenden.
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Muchos trabajadores, ante semejante ajuste, ven con buenos ojos lo que fue el gobierno krichnerista, como me decía un compañero “Era preferible estar precarizado, que despedido”, sin embargo también ve que es necesario frenar al gobierno ahora y comienzan a dudar del rol de estas conducciones, por eso afirma “después vemos a quien votamos en el 2019, pero a Macri hay que pararlo ahora”.
Mientras el ajuste pasa en el 2018 y el país va a una profundización de la crisis, se abren más discusiones, debates e incluso reflexiones profundas, sobre todo con los que vivieron crisis similares anteriores, como la del 2001.
Hay que fortalecer al clasismo y la izquierda anticapitalista
“Unidad de los trabajadores y al que no le gusta…” cantan todos los trabajadores, que ven que a Macri y el FMI se los derrota con unidad. Algo que las conducciones sindicales no están dispuestas a cumplir, a no ser en paros aislados y donde terminan con el #Hay2019.
El frente único que los trabajadores necesitamos para derrotar a Macri, no cae del cielo, para ello es necesario imponérselo a las conducciones gremiales, que se niegan al mismo. Para ello necesitamos amplias y fuertes agrupaciones antiburocraticas y clasistas, no solo en estatales sino en el conjunto del movimiento obrero, por eso somos parte del MAC, Movimiento de Agrupaciones Clasistas. Hay que impongan la mayor democracia desde las bases en asambleas deliberativas y resolutivas entre afiliados y no afiliados y/o incluso cuerpos de delegados con mandato de todas las bases. Junto a esto necesitamos coordinar las luchas en curso, mientras exigimos un paro nacional activo de 36 horas con movilización a plaza de mayo para derrotar al plan del FMI y Macri. Este 24 y 25 de septiembre será la primera prueba, no pude ser un paro dominguero como pretende la CGT, ni un acto como pretende la CTA.
Y al mismo tiempo, el clasismo debe levantar una clara salida de los trabajadores y desplegar un programa a la altura de las circunstancias. Sino peleamos por esto, la salida y el programa los pondrán otros, los empresarios. Es necesario debatir con cada compañero y en asambleas cuál es el programa que de salida a la crisis. Son ellos o nosotros.
Frenar los despidos y suspensiones, es el primero. Salario igual a la canasta familiar con cláusula gatillo, indexado según la inflación. Ruptura con el FMI y no pagar la deuda pública, que ya llega al 87% del PBI, y esa plata destinarla a la educación y salud pública. Ante los millones que fugan los especuladores, es necesaria la nacionalización de la banca. Contra las tarifas dolarizadas, anulación de los tarifazos y nacionalización de los hidrocarburos y los servicios de gas y electricidad bajo gestión de los trabajadores con control de los usuarios populares.
Todo el que no dice con qué programa afrontar la crisis, prepara un nuevo engaño. Estas son algunas de las medidas realistas si no queremos que la crisis la paguemos los trabajadores y avance el saqueo del país a costa de una mayor dominación del FMI. Y para imponer este programa debemos desplegar la mayor unidad entre los trabajadores en lucha, junto a la marea verde de las mujeres que sigue latente, como con la juventud que viene peleando en las universidades y terciarios, para desarrollar la huelga general hasta derrotar al FMI y el gobierno de Macri.
El saqueo es profundo, profunda debe ser la salida
Para imponer una salida propia, no podemos confiar en las instituciones de esta democracia de CEO´s. Un régimen presidencialista que puede vetar cualquier ley que no sea de su agrado, mientras el presupuesto del país se dicta en el FMI, que nadie eligió. O incluso se resuelva en una rosca entre los mismos senadores que impidieron el derecho al aborto legal, dándole la espalda a la mayoría de la población. O incluso que la Corte Suprema de Justicia, que nadie votó, pueda decretar la inconstitucionalidad de dichas medidas.
Sino veamos en Brasil, de que son capaces con tal de imponer el saqueo al pueblo trabajador para salir de la crisis que ellos mismos generaron.
La crisis económica es muy profunda y el gobierno pierde popularidad, incluso entre los que lo votaron. La imagen del helicóptero, se viene haciendo recurrente.
La mayoría de los trabajadores aun no ven que la salida de fondo está en un gobierno de los trabajadores, basado en concejos elegidos en los lugares de trabajo, estudio y vivienda, que expropie a los expropiadores y planifique la economía en función de las necesidades e intereses de las grandes mayorías.
Por eso proponemos luchar por imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Pero no una Constituyente restringida como la que convocaron Menem y Alfonsín en 1994, con el Pacto de Olivos, para habilitar la reelección del Carlos. Una que sea realmente Constituyente: conformada por un diputado o diputada elegidos cada 20.000 habitantes (revocable y que gane el sueldo de una maestra). Libre: de discutir y votar una reorganización del país en beneficio del pueblo trabajador, para que la crisis la paguen los ajustadores. Y Soberana: para que ninguna de las instituciones de este régimen pueda suspender o vetar las medidas que allí se voten.
Te invitamos a discutir todas estas propuestas este próximo 6 de Octubre, junto a las compañeras de Pan y Rosas, a los estudiantes de En Clave Roja, junto al resto de las agrupaciones clasistas del Movimiento de Agrupaciones Clasistas y junto a las diputadas y diputados del PTS/FIT, como Myriam Bregman y Nicolás del Caño.