En la legislatura provincial el Frente para la Victoria ha sido un factor clave para los proyectos del poder ejecutivo.
Enrique Jasid @EnriqueJasid
Martes 6 de septiembre de 2016 13:33
Durante todos los años de gobierno peronista el FPV ensayaba un relato de enfrentamiento a la derecha y los grupos económicos. Esta “impostura” se fue desvelando con el pasar del tiempo y vista por cualquiera que analice seriamente las condiciones de vida del pueblo trabajador.
Ahora bajo el gobierno de Cambiemos pretenden ubicarse con el discurso como la oposición que resiste los embates del ajuste, pero la realidad vuelve a mostrar su impostura, esta vez de forma más absurda y caricaturesca garantizando favores y leyes reaccionarias al que se ha denominado como uno de los mejores alumnos de Mauricio Macri. En el mismo sentido las fotos y reuniones con Sergio Massa son una señal también de qué dirección podría tomar el peronismo mendocino. Otros como Adolfo Bermejo, ex candidato a gobernador y hermano del intendente, dedican su tiempo a vociferar contra el derecho elemental al aborto legal por twitter.
La “traición” para algunos y lo esperable para otros, cobró relevancia la última sesión de la Cámara de Diputados donde ocho legisladores del peronismo garantizaron el quórum para que Cambiemos pueda desarmar y quitar derechos conquistados por los trabajadores del Instituto de Juegos y Casinos en su convenio. Ni siquiera el diputado del Frente Renovador se prestó para semejante ataque a los trabajadores que puede sentar un precedente nefasto. El argumento utilizado por estos legisladores sobre que “de todas formas Cornejo iba a conseguir la aprobación” es una confesión de partes de que el único motivo para dar quórum entonces era evitarle al gobernador el costo político de tener que sesionar con solo 1/3 de los miembros de la Cámara y evitar el paso del tiempo que podría haber permitido la movilización masiva de los trabajadores para rechazar este ataque.
Pero veamos el largo derrotero de esta colaboración política que ha sostenido el peronismo en manos de los legisladores, y a pedido de los intendentes los cuales no han conseguido mas que los pagos a término de la coparticipación por todos estos favores.
Sí a la deuda y superpoderes para el gobernador
El 30 de Septiembre de 2015 se votaba la “ley de transición” acordada entre Paco Pérez y el electo Alfredo Cornejo. Allí se estipuló la autorización para endeudamiento por $5800 millones, los cuales utilizaría una parte cada gobierno, y la posibilidad de emitir bonos de forma indiscriminada.
Ya en diciembre, aprobaron la modificación de la Ley Orgánica de Ministerios, donde Cambiemos comenzaba a amar su estructura estatal para aplicar el ajuste.
Previo a la finalización del 2015, votaron la ley que establecía la declaración de emergencia fiscal y financiera de la provincia, la cual otorga facultades extraordinarias al gobernador para modificar las partidas presupuestarias, no solo del 2016, sino las del 2015. Un verdadero estado de excepción. Días después avalaban la declaración de emergencia sanitaria que permitiría la compra sin licitación y otras arbitrariedades para el Ministerio de Salud.
Sí al presupuesto de ajuste
A comienzos de Enero, votaron de forma dividida las regresivas leyes de avalúo e impositiva y unánimemente el presupuesto que habilitó otros 5000 millones de endeudamiento, además de cuantiosos montos para Seguridad y reducciones en Educación, Obra Pública, Desarrollo Social, Cultura entre otros.
Sí a la emergencia en seguridad y más cárceles
En Marzo comenzaron dando su voto positivo a la declaración de emergencia en seguridad, que incluyó deuda por $500 millones, y la adhesión a la reaccionaria emergencia nacional de Patricia Bulrrich en la que entre otras medidas, se habilitaba a la utilización de fuerzas armadas en tareas de seguridad interior. Semanas después acompañarían la reforma la carta orgánica policial, la creación de la figura del defensor del policía, el registro de liberados, la autorización a tomar crédito por 900 millones para la construcción de una nueva cárcel y otras medidas relacionadas a la agenda de seguridad del gobierno.
Sí a los decretazos contra los trabajadores
Respecto a los “decretazos” de Cornejo para cerrar unilateralmente las paritarias también tuvieron una actitud colaborativa. Si bien rechazaron el escandaloso ítem aula, acompañaron el decreto que cerró la paritaria de Salud a pesar de que ATE, sindicato mayoritario en los no profesionales, no firmó. Lo mismo hicieron en el caso de Judiciales y Juegos y Casinos donde prestaron su voto para habilitar el tratamiento de la maniobra que incluía paritarias acordadas con los gremios y decretazos en el mismo expediente. Contra los trabajadores también votaron de forma mayoritaria la ley que acelera la jubilación compulsiva para los trabajadores del Estado.
Compartieron también la defensa de los dietazos legislativos que aumentaron en $11.000 los ingresos de los diputados y senadores.
Si a la degradación de la salud pública
Siguiendo con el sistema de salud, acordaron par con la modificación de la ley de hospitales donde se eliminaron los órganos colegiados de gobierno, se suprimió el delegado obrero y se concentró las funciones en el Ministro de Salud. Además se eliminó la palabra “gratuidad” del artículo 2 que referencia a la atención para las personas sin cobertura y recursos.
Sí a mayor punitivismo y persecución estatal
La modificación del código procesal penal, una de las estrellas de Cornejo, también obtuvo la mano levantada de los legisladores del FPV. Aunque algunos votaron negativamente determinados artículos, allí se incluyo entre las distintas reformas el fortalecimiento de las prisiones preventivas, la utilización de la figura de reiterancia, el empoderamiento de los fiscales, la ampliación de facultades para los ayudantes, entre otras medidas que fortalecen el aparato persecutorio del estado que se aplicará sin duda contra los sectores populares. Además acompañaron la designación de Alejandro Gullé, conocido por su inclinación hacia la mano dura, como nuevo Procurador General.
Demasiados favores
Así las cosas, el FPV ha sido garante de la gobernabilidad durante estos primeros diez meses de gobierno de Cornejo y un aliado a la hora de votar leyes que permiten el histórico endeudamiento de la provincia, amplían la capacidad represiva del estado, deterioran la salud pública, y atacan los derechos de los trabajadores. Demasiados favores para pretender ser oposición.
Los dirigentes sindicales y estudiantiles que responden al FPV y acompañaron a los gobiernos de Jaque y Pérez, ahora deberán explicar ante las bases esta encrucijada de cómo su representación política está mas cerca de Cornejo y Cambiemos que de los trabajadores.
La marcha federal junto a sectores empresarios, Boudou, Gioja y lo mas rancio del PJ, y el coqueteo con Sergio Massa es una señal de hacia donde va el peronismo mendocino, muy lejos de enfrentar los embates de la derecha provincial, nacional y latinoamericana.
Construyamos una salida independiente
El Frente de Izquierda, que se ha mantenido consecuente en la casa de la leyes, plantea el camino de la organización y movilización independiente de los trabajadores y el pueblo para enfrentar el ajuste, teniendo un paso muy importante el próximo 16 de Septiembre frente a la audiencia pública para rechazar los tarifazos. Recuperar los sindicatos y Centros de Estudiantes está a la orden del día.