Gendamería y la Policía Federal balearon a un centenar de pibes que ensayaban para los carnavales en el Bajo Flores. El Ministerio de Seguridad difundió la versión de un enfrentamiento con efectivos heridos. Pero los niños murgueros cantaron la verdad.
Ulises Valdez @CLAVe
Martes 2 de febrero de 2016
La feroz represión contra jóvenes y chicos de 5 años que ensayaban junto a la villa 1-11-14 puede convertirse en una crisis para la ministra de Seguridad.
Patricia Bullrich había visitado durante el fin de semana a dos gendarmes heridos en un supuesto operativo en la zona del Bajo Flores. La Gendarmería y su Ministerio difundieron una versión falsa de la represión contra la murga Los auténticos reyes del ritmo. Contaron con la inestimable colaboración de Clarín y La Nación.
Pero este lunes los pibes salieron con sus familias y amigos a cantar la verdad: cientos de balas y dieciséis heridos en un ataque feroz contra una murga barrial.
Como decía a La Izquierda Diario una abuela, “a mi nieta le pegaron tres balazos. ¿Qué clase de democracia estamos viviendo? Macri no nos quiere a los pobres, que se vaya. Parece que los chicos de las villas no tienen derecho a divertirse”.
La denuncia es clara, durísima. Mucho más cuando nos enteramos que por orden de la Policía Federal no fueron atendidos en el Hospital Piñeyro.
Criminalizan hasta el carnaval popular
Si Bullrich mostró que quiere criminalizar la protesta cuando reprimió a los obreros de Cresta Roja, ahora muestra que la criminalización de la pobreza y la juventud también son parte de la “revolución de la alegría”.
Los jóvenes que organizan la murga contaron cómo fueron en realidad los hechos. “La verdad que es una vergüenza que Gendarmería reaccione de esa manera, con tantas criaturas de una murga. No pueden tirar a mansalva. Con los chicos no”.
Con esa consigna marcharon por el barrio los pequeños murgueros, junto a familias y vecinos. Tienen claro que si se quedan callados, no solo no tendrán carnaval, sino tampoco justicia. “Si hay que hacer corte tras corte vamos a estar. Pero creo que va a haber justicia. Recibimos solidaridad de organizaciones, de padres y gente que nos está dando apoyo”.
La movilización ya tuvo sus logros. Por un lado, la noticia sobre la represión recorrió el país. Incluso lograron que los medios que habían sostenido la campaña de la Gendarmería tuvieran que dar cuenta de la denuncia de los murgueros. Pero además animaron a presentarse a los primeros testigos. La Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) comenzó a tomar declaraciones. Según distintos medios, los testigos detallaron “que la Gendarmería avanzó sobre los vecinos y disparó en una zona donde había niños y adolescentes. Hasta el momento no hay elementos que indiquen que las personas agredidas tuvieran armas, ni que los gendarmes hayan sido heridos en el contexto de la represión denunciada ante el Ministerio Público Fiscal”. La versión de Bullrich y su ejército anti-murgas está en problemas.
En defensa de los derechos de la juventud
Pero los vecinos y las organizaciones que los apoyan saben que para hacer justicia con los chicos murgueros tendrá que seguir la movilización. Como dijo el director de la murga Gustavo González, “para que esto no suceda nunca más con ninguna murga, ni con ninguna persona y para que no haya más casos de gatillos fácil, hoy marchamos y volveremos a marchar, porque esto no puede quedar así”.
Se acerca el carnaval. En el Bajo Flores las estampidas de las balas policiales quieren tapar los bombos y los cantos. “Parece que los chicos de las villas no tienen derecho a divertirse” dicen los vecinos. Saben que todos los gobiernos terminan militarizando con gendarmes y policías hasta sus ratos de ocio y diversión.
Como dijo el legislador Patricio Del Corro (Frente de Izquierda) “parece que ser pobre es un delito en la Ciudad de Buenos Aires. El 18 de enero se votó en la Legislatura porteña el traspaso de sectores de la Policía Federal a la Ciudad. En esa oportunidad denuncié que el PRO buscaba no solo ’despejar las calles’ frente a las protestas por los despidos y el ajuste, sino también tener el control de la calle para perseguir a los jóvenes y a los vecinos pobres. No pasaron dos semanas del traspaso que este hecho desgarrador impacta en pleno Bajo Flores”.
Patricia Bullrich es la responsable política de la balacera contra los pibes murgueros.