El macrismo envió al Congreso la propuesta para pagar con quita los juicios a los jubilados. La gran mayoría seguirá cobrando la mínima de $4.959.

Pablo Anino @PabloAnino
Jueves 2 de junio de 2016 02:53
EL ÚLTIMO viernes el presidente de la Nación, Mauricio Macri, anunció un Programa Nacional de Reparación Histórica para Jubilados y Pensionados. La iniciativa llegó el martes 31 al Congreso. Intenta apropiarse de un justo reclamo de larga data para hacer pasar una ley de blanqueo que favorecerá a fugadores de capitales y a evasores de impuestos, cuando no directamente a criminales. Los aportes jubilatorios son una suerte de salario diferido para el momento en que se ingresa en la pasividad laboral. Históricamente esos recursos se negaron para pagar el reclamado 82% móvil y se dilapidaron en financiar las crisis capitalistas cargando indefectiblemente los costos sobre los trabajadores y jubilados.
La iniciativa macrista busca poner fin a los juicios acumulados por la incorrecta actualización de los haberes. Pero alcanza sólo a unos 2.300.000 beneficiarios (el 35% del total de 6.543.975 jubilados a diciembre de 2015) que están cobrando menos haberes que los que les corresponden. Los juicios suman alrededor de 350 mil casos, de los cuales 50 mil cuentan con sentencias firmes y 300 mil tienen trámite judicial iniciado.
El resto son potenciales litigantes contra el Estado que podrán acogerse al programa impulsado por el oficialismo. Los que acepten la “reparación histórica” terminarán recibiendo menos recursos que los que deberían cobrar según los dictámenes de la justicia. Es que quienes tienen sentencia a favor cobrarán el 50% al contado y la otra mitad en cuotas que se actualizarán por el coeficiente a aplicar a la movilidad. Por otro lado, los que hayan iniciado juicio pero no cuenten con sentencia podrán cobrar hasta un máximo de 48 meses retroactivos, también mitad al contado y mitad en cuotas.
En estos casos, quienes tengan más de 4 años de jubilados perderán la retroactividad de los primeros haberes desde su ingreso al régimen. Además, se modificará el coeficiente que se utiliza para actualizar los haberes, lo cual podría implicar una pérdida en relación al tipo de actualización que se aplicaba hasta este momento. Pequeños detalles en los que siempre está el diablo. Peor aun es la situación para quienes no tenían un juicio iniciado. Si aceptan el programa que promueve el gobierno cobrarán el reajuste hacia adelante perdiendo el derecho a reclamar la retroactividad por los haberes pasados.
Como si la resignación a parte de sus reclamos históricos no fuera poco, todavía no está claro si los jubilados que reciban ajustes retroactivos deberán pagar el impuesto a las ganancias, lo cual podría achicar aún más los ingresos a percibir por la reparación. El programa buscará financiarse a través de fondos obtenidos con el blanqueo y de las ganancias del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). Así las cosas, si el blanqueo no diera los resultados esperados o las ganancias obtenidas por el FGS se deterioraran, son grandes las probabilidades que queden postergadas las ilusiones generadas entre los jubilados por este limitado reconocimiento a sus reclamos.
Sin “reparación histórica”
El programa no alcanzará a la gran mayoría de los adultos mayores: unos 4.200.000 (el 65 % del total) quedará afuera de los alcances de esta iniciativa. Desde la reestatización de las AFJP en el año 2008 la jubilación mínima pasó de alcanzar al 17 % de los jubilados a más del 50 % en la actualidad: desde marzo el haber mínimo está en $4.959. El kirchnerismo extendió la cobertura jubilatoria a la vez que los haberes de miseria. Según estimaciones de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, en el mes de marzo la canasta básica para los jubilados costaba $11.031 mensuales. Es decir que más del 50% de los jubilados no cubren ni la mitad de lo que necesitan para vivir. No sólo eso. El proyecto oficial prevé la creación de una pensión universal que a la vez que ahorrará inscribirse en una moratoria (alternativa aplicada por el kirchnerismo para acceder a la jubilación mínima) a quienes no cumplen con los requisitos para jubilarse, rebajará más el haber mínimo. La denominada Pensión Universal para el Adulto Mayor que prevé la iniciativa del gobierno garantizará un haber “mínimo” cuyo monto será igual al 80 % de la jubilación mínima: alcanzará apenas la miseria de $ 3.967 para quienes no alcancen los requisitos jubilatorios.
Esa pensión universal estará en sintonía con las pensiones asistenciales percibidas por 1.500.000 de personas de los sectores sociales más vulnerables, cuyos montos ascienden en la actualidad a apenas $3.000. La precariedad laboral que alcanza a más del 50 % de la fuerza laboral y el trabajo en negro que afecta a casi el 35 % de los trabajadores se prolongan en las condiciones de vida de la vejez. A esa herencia menemista, prolongada con el kirchnerismo, le hace honor el macrismo.
Las patronales no contribuyen
La “reparación histórica” tiene un claro objetivo de endulzar el blanqueo de capitales al que apuesta el oficialismo para atraer dólares al país. El proyecto macrista está lejos de consagrar el histórico reclamo del 82 % móvil para los jubilados y de un haber mínimo igual a la canasta básica. La actual oposición del Frente para la Victoria tampoco lo plantea. Incluso, en 2010 Cristina Fernández aplicó el veto a un proyecto limitado para el pago del 82 %. La “CEOcracia”, como resulta ostensiblemente evidente, no pondrá en debate la restitución de las contribuciones patronales a los niveles de los ’90.
En ese entonces alcanzaban el 33 % del salario bruto. Hoy están en 23,7 %, pero a través de distintos incentivos las patronales terminan contribuyendo en promedio el 13,3 % de la masa total de los salarios. La restitución de las contribuciones patronales, junto a impuestos progresivos a las grandes empresas, permitiría financiar el 82 % móvil y una verdadera reparación histórica para los jubilados. Pero la ganancia empresaria no se toca. Es un principio para Cambiemos.

Pablo Anino
Nació en la provincia de Buenos Aires en 1974. Es Licenciado en Economía con Maestría en Historia Económica. Es docente en la UBA. Milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Es columnista de economía en el programa de radio El Círculo Rojo y en La Izquierda Diario.