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Opinion. Los vientos políticos que golpean Jujuy

Agosto es el mes del año donde Jujuy es azotada por el fenómeno climático llamado "viento norte" en donde las bajas temperaturas normales de invierno conviven con subas bruscas que pueden rondar los 30 grados. Este año, a Jujuy comenzaron a llegar vientos políticos que parecieran calentar el ambiente.

Juan Rovere @juanroverepts

Martes 28 de agosto de 2018 07:52

A diferencia de la estación invernal, la crisis económica pareciera haber llegado para quedarse y ya hay quienes realizan pronósticos tormentosos: caída de la actividad económica con inflación, devaluaciones y ¿default?. En Jujuy, el gobierno de Gerardo Morales esperaba que su ultra oficialismo mostrado en los primeros años iba a implicar una mayor consideración política para mantener el flujo de recursos que permitan mostrar "gestión". Sin embargo sólo recibió una fría visita del presidente Mauricio Macri que eligió Jujuy para anunciar que este año crecería la pobreza.

Morales, que había pedido un gesto solidario de los sojeros frente a la crisis económica, tuvo como respuesta el recorte del fondo solidario que significará una merma de alrededor de $400 millones de pesos para obras. La parálisis de la obra pública provincial ya se siente y desde la UOCRA denuncian que llegarían a 8 mil los desocupados del sector.

El Gobernador que hasta hace unos meses creía tener asegurada la reelección basada en lo que en la jerga callejera se llama "vender humo": prometiendo obras que nunca llegan como la planta de energia solar en cauchari que sigue postergandose la promesa de inauguraciòn. Contradictoriamente es el presidente del PJ local, Ruben Rivarola, quien estaría contento con la llegada de los demorados primeros paneles solares: es que seria el beneficiario de los contratos de transporte desde los puertos chilenos.

La universidad sube la temperatura

El paro de los docentes universitarios, que ante la irrisoria propuesta de 15% de aumento salarial, entra en la cuarta semana de conflicto, comenzó a dar lugar a la intervención del movimiento estudiantil en varias provincias. En Jujuy las primeras asambleas de poco más de un centenar de docentes y estudiantes fue dando lugar a asambleas cada vez más concurridas. Esta primavera estudiantil, que hoy tendrá su primer asamblea interfacultades, deberá sortear el intento de enfriamiento que desde las autoridades (y agrupaciones peronistas y radicales) se intenta imponer.
Este aumento sorpresivo de la temperatura parece haber despertado a algunas conducciones sindicales que, aun estando en peores condiciones que los universitarios, se mantenían invernando. ATE, Judiciales, UDA, ADEP, serán parte de la movilización educativa del próximo jueves pero, eso si, no realizarán ni medidas de fuerza ni asambleas para definir planes de lucha que puedan derrotar el ajuste de Morales.

Los vientos de lucha que recorren Jujuy

La lucha universitaria es quizás lo más destacado a nivel nacional aunque los grandes medios lo intentan ocultar. Pero el enfrentamiento a los ataques del gobierno y empresarios es extensivo a en gran parte del país y nuestra provincia no es la excepción.

Un ejemplo, es la pelea que están dando los trabajadores de Exincor en reclamo del pago de salarios atrasados. El grupo empresario es una pequeña muestra del parasitismo de esta clase social que sin invertir un centavo en mejorar la tecnología busca productividad a partir de precarizar la fuerza laboral y obtener subsidios estatales.

Pero el conflicto es además un termómetro de la situación social más general, y puede comprobarse con la enorme solidaridad que vienen recibiendo los obreros. Basta visitar unos minutos el acampe a la vera de la Ruta 1 para escuchar los bocinazos en apoyo y ver las continuas donaciones de trabajadores de distintos sectores ya sea de familias obreras o de los trabajadores del Supermercado Día ( ex Tunuyán), de la cooperativa de Transporte Savio, etc.

Estos vientos de lucha soplan tan fuerte que incluso llegaron al Ingenio La Esperanza, cuyo sindicato luego de 8 meses de parálisis convoco a la primer medida de fuerza en reclamo del cobro de salarios, el pago de la obra social y el ingreso de los despedidos que no arreglaron el paso el Estado. Esta medida, más que mostrar una mayor fortaleza sindical, es expresión del fracaso del plan del gobierno respecto a la venta del ingenio, con un plan productivo que nunca apareció pero que implicó 400 puestos de trabajo.

La marea verde que no se detiene

La votación en el Senado en contra del proyecto por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito busco también congelar la enorme marea verde que se desarrolló a lo largo y ancho del país. La cúpula eclesiástica realizó una desenfrenada campaña que contó con el apoyo indistinto de senadores radicales y peronistas. Su triunfo en la votación, sin embargo, tuvo un alto costo político y dio comienzo a una campaña por el separación de la Iglesia del Estado que amenaza ser tan o más grande que la marea verde.

Lo novedoso de estos últimos días en Jujuy, es la vinculación de una de las partes más vitales de este movimiento, como lo son las y los estudiantes secundarios, con los obreros de Exincor realizando una campaña solidaria para su fondo de lucha. Los obreros palpaleños ya habían participado, además, de la marcha universitaria el 13 de agosto y muestran, al menos germinalmente, el potencial de que puede tener la unidad de los distintos trabajadores en lucha con los estudiantes y las mujeres.

Por sindicatos sin burócratas y un partido de trabajadores sin patrones

El cambio del “clima” político en la provincia ha generado cierto intento de reubicación en los referentes políticos de los partidos tradicionales. Gerardo Morales se reunió con el rector de la UNJU y de origen peronista, Rodolfo Tecchi, para darle su apoyo en el reclamo presupuestario. Una impotente palmadita en la espalda que busca evitar que el desarrollo del conflicto educativo llegue a las aulas de escuelas y colegios.

Por su parte, el peronismo dividido en mil facciones tiene un solo acuerdo: todas sus alas políticas, sindicales y estudiantiles buscan que el descontento no se transforme en lucha sino que se canalice electoralmente en el 2019. Las elecciones de 2017 ya mostraron que le gestión de las derrotas del peronismo no es alternativa para los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Por el contrario, lo novedoso de las últimas elecciones provinciales fue la irrupción del Frente de Izquierda y en particular del dirigente del PTS y hoy diputado provincial Alejandro Vilca. La presencia del PTS-FIT con sus legisladores y agrupaciones en la lucha de Exincor aportando al fondo de lucha y acompañando cada medida votada por sus trabajadores (como ya lo hiciera con los obreros azucareros de La Esperanza), desarrollando las asambleas y la autoorganización estudiantil, participando con una lista antiburocrática y clasista en las elecciones de la CTA o impulsando una orientación combativa en el movimiento de mujeres, son los primeros síntomas de la emergencia de una fuerza política que no sólo se consolide electoralmente sino que pueda mostrar en las calles, recuperando sindicatos y centros de estudiantes, la fuerza social capaz de derrotar los planes de Macri, Morales y el FMI.