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Red Internacional
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Crisis Política en Brasil. Lula asumirá como “jefe de ministros” del Gobierno de Dilma Rousseff

Tras días de cálculos y negociaciones, Lula Da Silva, ex Presidente de Brasil y principal dirigente del Partido de Trabajadores (PT), tomará las riendas de la Casa Civil del Gobierno. Con esto, buscará dar un giro en la política económica y al mismo tiempo, le permitirá ganar tiempo frente a las acusaciones en su contra.

Miércoles 16 de marzo de 2016

La crisis política en Brasil se acelera diariamente con nuevos hechos. Tras las movilizaciones opositoras del domingo, el gobierno de Dilma Rousseff busca retomar la iniciativa. En este caso, nombrando al ex presidente y principal figura del PT como “Jefe de Ministros” del Gobierno. Este es el principal cargo tras la presidencia: asesora al Jefe de Estado, coordina el trabajo con los gobernadores y el de todo los ministerios del gobierno, así como la relación con el parlamento.

Lula buscará utilizar su capital político para intentar estabilizar a un gobierno golpeado por las acusaciones de corrupción (Operación Lava Jato), movilizaciones de la derecha y el proceso de destitución (Impeachment) que pesa sobre Dilma. Tarea que no será fácil y estará plagada de nuevas crisis políticas, sin resolver el escenario de impasse estratégico del gobierno y del régimen político de conjunto. Todo esto, en momentos de una fuerte crisis económica en el país y una agenda de “austeridad” que implementa el gobierno del PT, el parlamento y los empresarios, contra los trabajadores y el pueblo.

Según señala la prensa, Lula, acusado por la fiscalía por ocultación de patrimonio y lavado de capitales, buscará dar un giro en la política económica y al mismo tiempo, le permitirá ganar tiempo frente a las acusaciones en su contra. Así, se señala que sería el responsable del Consejo de Desarrollo Económico y Social (CDES) y se ocupará de la articulación con los aliados del Congreso, en particular con el PMDB, partido del vice-presidente, que ha dejado en suspenso su apoyo o quiebre con el PT. No está claro cuáles serán las medidas de cambio ni su intensidad. Se discute que serían medidas para alentar el crédito y el endeudamiento de familias y empresas, recurriendo eventualmente a reservas internacionales en dólares, aunque esto signifique aumentar la deuda estatal y mayor inflación. Sería un plan para frenar la tendencia al desempleo, recuperando el margen de ganancia por la devaluación de los salarios. Se discute incluso la posibilidad de cambio del presidente del Banco Central para implementar la nueva política. Para la Central Única de los Trabajadores (CUT), dirigida por el PT, es más fácil administrar el descontento contra la devaluación salarial que los despidos en masas y cierres de fábrica. Estos cambios en la política monetaria podrían venir ligados a un plan de reforma estructural neoliberal de las jubilaciones como parte del ajuste fiscal para atraer la confianza del capital financiero internacional a mediano plazo. Un cambio de este tipo en la política económica seguramente tendrá el mercado financiero en contra, lo que agregará dificultades económicas con posibles fugas de capital. Pero jaqueado por la derecha como está hoy el gobierno del PT, podría ser la única línea de resistencia para ganar un mínimo de apoyo popular que les permita defender del intento de impeachment. Es una gran interrogante en qué medida un cambio de este tipo puede tener éxito, ya que vendría ligado a un aumento de la polarización política nacional y podría no conseguir revertir las tendencias recesivas y depresivas de la economía. Pero de última permitiría que el gobierno caiga más claramente como víctima de un acoso de la derecha, lo que ubicaría mejor el PT para recomponerse como partido de la oposición.

Por otro lado, al obtener un grado de “fuero” a partir de ahora, sólo podrá ser juzgado por el Tribunal Supremo Federal (Corte Suprema) y no por el juez Sergio Moro, principal acusador y enemigo político de Lula, así como aliado de la derecha y sectores del imperialismo.

Contra el impeachment de la oposición de derecha, los intentos del “partido judicial” así como de los grandes medios de prensa, que buscan correr la agenda política hacia mayores ataques al pueblo trabajador o imponer un nuevo gobierno conservador, y contra el intento de Lula y Dilma de fortalecer al desgastado gobierno del PT y cambiar la política económica para hacer con que los trabajadores paguen el costo de la crisis por otras vías, desde La Izquierda Diario venimos llamando a organizar una salida independiente de cualquier variante patronal, sea derechista o “progresista”. Ha quedado claro, con la entrega del “pre-sal” a las multinacionales, que ambos sectores defienden los intereses de los capitalistas. Ni la derecha ni el PT responden a los intereses de la clase trabajadora y el pueblo pobre. Sólo serán los jóvenes y trabajadores quienes podrán imponer una salida favorable a sus intereses. Por esto los compañeros del MRT en Brasil exigen que los sindicatos y centrales sindicales rompan su colaboración con el gobierno y pongan de pie un movimiento contra el ajuste y por una Asamblea Constituyente libre y soberana impuesta por la fuerza de la movilización, para atacar por la raíz la impunidad, discutir los grandes problemas estructurales del país, como la ruptura con el imperialismo, revertir las privatizaciones y nacionalizar los recursos bajo control obrero así como resolver los problemas de trabajo, techo y tierra y abrir camino a un gobierno de los trabajadores.