Paradójico. Vidal, la dirigente con mejor imagen del país, corre peligro en su reelección. La crisis económica y la caída imparable de Macri le pegan duro. Las internas de Cambiemos suenan como la cumbia de moda: ponele más leña para el carbón.

Walter "Pata" Moretti @patamoretti
Miércoles 3 de abril de 2019 00:00
Un dólar que sigue corcoveando, una devaluación constante, una inflación creciente, la caída del consumo, el aumento de la desocupación junto a una caída de la imagen de Macri que no cesa, contornean un escenario oscuro para Cambiemos frente a la "madre de todas las batallas" que se avecina.
Aunque la imagen de María Eugenia Vidal se mantiene estable, la permanente caída de la de Macri se convierte en un yunque atado a los tobillos de la gobernadora, que por lo tanto puede tirar para abajo su propia reelección.
Un retiro espiritual que precede un posible retiro material
Frente a este escenario, a fines de la semana pasada Vidal organizó un retiro espiritual con todos sus ministros en el complejo turístico de Chapadmalal. Si bien existe mucho hermetismo, se pudo conocer que el ambiente y la moral de los funcionarios no era la mejor; no podría ser de otra manera ante tan oscuro panorama.
Federico Salvay, el jefe de Gabinete y principal operador de la campaña de Vidal, sigue destilando bronca porque a la gobernadora se le impidió desdoblar las elecciones. Según trascendidos, el propio Salvay comenta en su círculo íntimo que ya está resignado a perder.
Por si faltara algo más, cuando el “retiro” estaba llegando a su fin en la noche del viernes pasado, sorpresivamente se apareció allì Macri. Más allá de su arenga motivacional y la obligada selfie para registrar que la unidad está de pie (ponele), no podemos descartar que la visita nocturna del presidente haya sido motivada por la necesidad de husmear qué se estaba cocinando en el lujoso chalet de Chapadmalal, sobre todo cuando se habla de que sectores de Cambiemos señalan que la única salida a la crisis del espacio es tener a Vidal como candidata a presidenta.
Más allá de que esto no tenga perspectivas -al menos por ahora- pone en evidencia las fuertes internas que cruzan a Cambiemos.
Si bien el presidente le abrió la puerta a Vidal a la mesa chica de campaña -hasta ahora monopolizada por Marcos Peña- la interna entre éste y la gobernadora no tiene visos de cerrarse, por más que compartan la mesa.
El caso de espionaje contra la gobernadora y quizás el reciente tiroteo entre Bonaerenses y Federales en Avellaneda son hechos que también pueden considerarse como jugadas para marcarle la cancha a Vidal. Ésta teme como a la peste que en este complejo escerario meta la uña la Maldita Bonaerense y su “mano de obra desocupada".
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El Conurbano
Del retiro de Chapadmalal solo se conoce que la tropa vidalista se juramentó poner “toda la carne en el asador” en el conurbano. Ante el oscuro panorama que tienen por delante, van a tener que poner muchas vaquillonas.
Según los sondeos Cristina Kirchner (si confirma su presentación) alcanzaría un 35 %, mientras que Macri apenas llegaría a un 21 %. Incluso Cambiemos estaría por debajo de Alternativa Federal; si uno junta los votos de Roberto Lavagna, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto, reunirían un 28 %.
La Tercera Sección electoral sigue siendo una fortaleza del kirchnerismo cada vez más inexpugnable para Cambiemos. Incluso no se puede descartar que pierdan los distritos de Quilmes Y Lanús que ganaron en 2015. Ya en 2017 Vidal estuvo 15 puntos debajo de CFK.
La mejor performance que el oficialismo podría obtener en la Primera Sección y en el interior de la provincia no alcanza para compensar la diferencia de la Tercera.
En línea generales, si bien la diferencia es menor a nivel de la candidatura a gobernador, Cristina ganaría la presidencial; revertir esta situación obligaría a un corte de boleta prácticamente imposible de lograr. “Competimos contra el voto de Cristina. No importa quién sea el candidato, ella lo lleva para arriba y nosotros hoy no tenemos los votos que teníamos en el 2017”, habría deslizado un funcionario citado en una nota reciente del periodista Diego Genoud.
Los cambiemitas se disponen a poner toda la carne en el asador pero con una billetera flaca para bancar el asado, a no ser que se abra algún grifo de último momento; eso parece difícil ante el control del FMI.
Recientemente la gobernadora ordenó suspender la obra del acueducto del Río Colorado para volcar $100 millones para obras de agua potable en el Conurbano. Además volvió a emitir deuda por $ 5700 millones con tasas superiores al 50 %, que pagaremos los trabajadores y el pueblo bonaerense con mayores ajustes.
El PJ bonaerense intenta apurar la definición de su candidatura, pero prosigue la interna entre el moderado Axel Kicillof -que ahora se reúne con el FMI y las patronales del campo-, con los Barones que luego de garantizarle la gobernabilidad de Vidal y votarle sus principales leyes ahora pelean por la candidatura de Martín Insaurralde y Verónica Magario. Todos ellos son el "mal menor".
Hay que conducir la bronca que se respira en la calle o en las escuelas -donde los docentes estallaron contra el “salariazo” tramposo de Vidal- hacia una alternativa que se plantee la ruptura con el FMI, cuyos planes hunden al país, a los trabajadores, a las mujeres y especialmente a la juventud.
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Hasta la semana que viene.

Walter "Pata" Moretti
Junta Interna de ATE - Ministerio de Desarrollo Social PBA