El radicalismo en Santa Fe juega a dos puntas. El acercamiento cada vez menos disimulado de Corral a Macri tensa su relación con los socialistas, socios mayores del Frente Progresista que dirige Santa Fe.
Martes 19 de abril de 2016
Crédito: FM Sol 91.5
Que se tense pero que no se doble. En eso parece estar la alianza de radicales y socialistas que gestionan Santa Fe. Es que la política nacional entró de lleno a la realidad provincial. El gobierno de Macri busca atraer para si al radicalismo. Corral es uno de los nombres claves para el cometido.
Presidente de la UCR e intendente de Santa Fe, Corral no hace mucho para resistir el convite. Los gestos abundan. El más reciente: la semana pasada mientras Macri, junto a parte de su gabinete, sobrevolaba las zonas inundadas de Entre Ríos y el norte de Santa Fe sentó junto al helicóptero a Corral. No fue por falta de espacio que el gobernador Lifschitz se perdió del paseo.
En la responsabilidad del acercamiento con el gobierno de Cambiemos, el socialismo también se lleva su parte. La campaña de la tijerita de Binner en las elecciones del 2015, como planteamos desde este medio, era un llamado encubierto a inflar globos amarillos. Pero no hay que irse tan atrás en el tiempo. Basta remitirse al voto de los diputados del socialismo a favor de los fondos buitres. O la plana mayor del socialismo recibiendo como huésped de honor a Macri en Rosario.
La situación para el gobierno de Cambiemos tuvo sus giros en las últimas semanas. A las consecuencias del ajuste económico que están descargando sobre las espaldas de los trabajadores, con despidos, inflación y suspensiones, los Panama Papers pusieron en primera plana mundial a la figura presidencial. La imagen como no podría ser de otra manera bajó. La votación de la continuidad del proceso del impachmeant en Brasil, o lisa y llanamente el golpe acometido contra la presidencia de Dilma es un terremoto político para la región. De ahí que como sostienen muchos analistas Macri pretenda contrapesar las malas nuevas con un compromiso más carnal con el radicalismo, que dicho sea de paso sólo recibió migajas desde el 10 de diciembre del 2015.
Como dijimos Corral es una pieza clave. Presidente de la UCR e intendente de la capital de una de las provincias de magnitud que no controla directamente Cambiemos. Dos pueden ser los caminos que este asuma: pelear en el primer lugar en la lista de diputados en el 2017 o sumarse a algún puesto del gabinete. Cada uno de ellos tiene sus costos. En la pelea por la cabecera de la diputación tiene que ganarle a los socialistas, los socios mayores del Frente Progresista. Se baraja incluso que sea Bonfatti quien la encabece, quien fue el que más votos cosechó en la contienda electoral provincial del 2015. La segunda de las opciones implicaría renunciar a la intendencia de una cabecera provincial y alejarse del “territorio”. Y los radicales no tienen manteca para tirar al techo como para renunciar a un enclave de importancia política.
Sin embargo a esta altura de las circunstancias: ¿se puede decir que sectores del elenco gobernante como Corral juegan a dos puntas? De un lado tironeado por Macri para socavar el frente gobernante (al que le debería lealtad) y por el otro el socialismo tratando de mantener los principios progresista de la gestión provincial (al que también le debería lealtad).
En su último congreso, el Partido Socialista resolvió que no son ni serán parte del gobierno de Cambiemos. Resolvieron continuar y mejorar las políticas públicas del gobierno de Santa Fe para marcar una clara diferencia con el rumbo derechista y pro empresarial del gobierno del PRO.
Que extraño progresismo aquel que aplica tarifazos en los servicios de transporte, en la luz y servicios. Como también es extraño aquel progresismo que no aplica impuestos a los ingresos de las grandes multinacionales exportadoras, o que permite el cierre de fábricas y los despidos y suspensiones en cientos de ellas.
La política real es la que se impone.Y la política real parece estar girando sobre una misma punta. Que empieza por Macri y termina en Macri.

Rodrigo López
Nació en Rosario en 1989. Es licenciado en Historia de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.