Ayer, a raíz de la denuncia de Elisa Carrió sobre enriquecimiento ilícito contra Daniel Scioli, se allanó un departamento del ex jefe de gabinete Alberto Pérez y una galería de Arte.
Sábado 1ro de abril de 2017 12:04
El hecho se inscribe en las constantes maniobras oficiales para dejar cada vez más pegadas a las figuras del kirchnerismo en casos de corrupción tras doce años de gobierno.
En el procedimiento, a cargo de la Policía Federal, se encontraron obras de mucho valor y boletas de compra correspondiente a dichos cuadros y esculturas.
El fiscal que lleva adelante la causa, Alvaro Garganta, intenta demostrar el enriquecimiento ilícito y lavado de dinero por parte de Daniel Scioli y algunos de sus funcionarios.
La investigación de la fiscalía involucró a Alberto Pérez por confeccionar facturas apócrifas y al exdirector de Administración de la Jefatura de Gabinete bonaerense, Walter Carbone.
En septiembre del año pasado, en un allanamiento a cargo del fiscal Garganta en la casa de Carbone ubicada en barrio privado Abril de Berazategui, encontraron en su jardín un enorme dragón en cuya panza se escondía una caja fuerte.
En ese momento el exgobernador Scioli había afirmado que confiaba plenamente en Carbone, al igual que Pérez, quien declaró que “su amigo” había instalado la escultura en el jardín después de que abandonaron la función pública, el 10 de diciembre de 2015.
La denuncia de Carrió se fundamenta en el pedido de investigación por la existencia de “cajas negras” en la administración sciolista y organismos públicos como ABSA (agua), Lotería, IOMA y la Jefatura de Gabinete.
Los cargos incluyen, además, asociación ilícita, administración fraudulenta, incumplimiento de los deberes de funcionario público y negociación incompatible con el ejercicio de la función pública.
Si bien Carrió prácticamente se convirtió en una denunciante serial de la administración kirchnerista, varias de las causas por corrupción adjudicadas a la gestión de Cristina Fernández de Kirchner no cuentan con defensas sólidas ni con muchos argumentos exculpatorios por parte de los exfuncionarios.
Pero es notoria la diferencia de vara con la que mide Elisa Carrió las denuncias por corrupción. Ayer, cuando se supo del sobreseimiento de Gustavo Arribas (titular de la AFI) por la causa Odebrecht, no dudó en mostrarse contenta, aún cuando el jefe de los espías no es, precisamente, de los más cercanos a la diputada de Cambiemos.
Y no es para menos, el juez Canicoba Corral dictaminó que "el requerimiento debe describir un hecho (o más) pero que tenga, como mínimo, una apariencia de delito, más allá de la calificación legal que pudiera merecer, y esto es lo que está sujeto a las contingencias de la investigación. Y ¿cuál es el hecho aparentemente punible que el Sr. Fiscal endilga a Arribas? No sabemos", escribió el juez en su resolución.
Cabe aclarar que el titular de la AFI, Arribas, estaba siendo investigado por haber recibido una serie de transferencias monetarias por parte de un financista brasilero vinculado al caso de corrupción conocido como Lava Jato.
La velocidad en el proceso para sobreseer al funcionario tuvo un amplio repudio desde diferetnes sectores. La exdiputada por el PTS en el Frente de Izquierda, Myriam Bregman, afirmó anoche por C5N, en el programa de Gustavo Sylvestre, que "Gustavo Arribas fue sobreseído en la causa por transferencia de fondos en tiempo récord y sin producir la prueba".
La estrategia de Cambiemos no cambia. Sigue siendo denunciar sistemáticamente a los exfuncionarios kirchneristas en causas de corrupción. El tiempo dirá si todo el andamiaje "anticorrupción" montado por Carrió y sus alidados es suficiente para ocultar los serios conflictos que atraviesa el Gobierno, incluido el paro general del próximo 6 de abril.