×
×
Red Internacional
lid bot

Derecho a decidir. Madres solteras, por nuestro derecho a decidir

Para las madres solteras existen muchas complejidades que deben afrontar en una cultura machista, desde ser socialmente excluidas por prejuicios morales hasta poner en riesgo su propia existencia en trabajos que no pueden despreciar porque deben mantener a sus hijos.

Miércoles 30 de septiembre de 2020

Además de exponer la propia integridad con las salidas al trabajo o buscando comida en tiempos de pandemia, hay que soportar el abuso de empresarios –con la complicidad del Estado– que aprovechan la crisis sanitaria para profundizar la precarización laboral.

Esto golpea más a las mujeres con hijos mediante el incremento de su jornada laboral, rebajas salariales, despido injustificado, sin horario específico para trabajar, sin estancias infantiles gratuitas dónde dejarlos, sin atención contra la violencia intrafamiliar, entre otros.

Para colmo de males, los magros salarios limitan el acceso a la canasta básica y los servicios necesarios para una vida digna.

Estas desventajas se incrementan en quienes ejercen la maternidad de manera prematura, enfatizándose la situación de vulnerabilidad de las madres adolescentes y jóvenes, quienes ya deben lidiar con los riesgos que conlleva la maternidad temprana.

Además de que, en su mayoría, se ven obligadas a abandonar sus estudios y que, al tener una escaza o nula educación académica, limita gradualmente sus capacidades de desarrollo, reduciéndose sus oportunidades en materia de educación y empleo.

Aproximadamente, 31% trabaja en el sector informal, 12% en el trabajo doméstico remunerado precariamente y, tan sólo el 38% está en una empresa.

La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018 –que es el último realizado previo al censo de población del 2020–, investigó los casos de las madres adolescentes y observó que existe una disminución de la fecundidad adolescente pasando de 77 al 70.6 % de nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años de edad.

Esta misma encuesta, a pesar de ser cifras aberrantes aún con disminución, demostró que, a medida que aumenta la escolaridad de las mujeres, disminuye su fecundidad, pues las que terminaron apenas la primaria tienen, en promedio, tres veces más hijos que aquellas que cuentan con un nivel de licenciatura.

Hasta principios de año, había 950 mil 500 madres solteras en el país, siendo 346 mil quienes viven en situación de pobreza, según aportes del Consejo de Evaluación para el Desarrollo Social (Evalúa). En 2019, último año en que operó el Programa de Apoyo Integral a Madres Solteras Residentes de la Ciudad de México, apenas 2 mil 387 mujeres fueron beneficiadas, dejando en vulnerabilidad a la mayoría. Ante esto, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo observó que siete de cada diez madres solteras no reciben apoyo del gobierno.

Según la actual administración, estos recursos se incluyeron en los programas de Más Becas, Mejor Educación y Educación Garantizada donde dichos aportes económicos van dirigidos a las personas en edad escolar.

Fortalezcamos el justo reclamo por nuestro derecho a decidir

En las sociedades capitalistas, resulta fundamental entender que no somos objetos ni cuerpos, ya que estamos ligadas a nuestra inteligencia, ideas, pensamientos y sentimientos, que son medios de vinculación con nosotras mismas y con los otros.

Pensemos que, además, una vez que las mujeres nos convertimos en madres, esta relación cobra sentidos diferentes y característicos forjando un hito en las representaciones sociales, lo cual implica aspectos individuales y generales para su conformación, pero que nuestra inteligencia nos permite determinar cuándo sí y cuándo no seremos madres sin que seamos reprimidas ni criminalizadas.

Tenemos todo el derecho a ser madres y tener amorosas parejas con tiempo suficiente para estar con nuestra familia, sexualmente plenas, conocer los métodos anticonceptivos y tener acceso gratuito a estos o, al menos, eso queremos para todas las mujeres cuando así lo decidan al igual que con la maternidad, la cual consideramos que debe ejercerse de manera responsable, sin presiones de ningún tipo.

En este sentido, grupos conservadores avanzaron en diferentes estados proponiendo el pin parental con el único objetivo de impedir el derecho a la educación sexual integral que incluya temas como la salud sexual y reproductiva, construcción de género, el derecho a decidir, entre otros.

Las mujeres somos sujetas de derechos plenos, además que, como madres solteras con un nivel de conciencia sobre temas sexuales, no podemos seguir con esos estándares morales que impidan la educación sexual integral en las escuelas de todo el país.

Resulta urgente que se permita el resguardo en casa de las madres solteras con el pago íntegro de su salario en pandemia. Exigimos, en el caso de aquellas que no cuentan con un trabajo, que el Estado les aporte con apoyo económico suficiente, canasta básica e insumos indispensables para sobrevivir a esta contingencia. Para las que trabajan, exigimos menos horas laborales con salarios dignos.

Consideramos fundamental la relación entre la capacidad de manifestación independiente y libre en las calles, la educación integral en las escuelas sin intervención de grupos moralistas ni conservadores, inherente con la exigencia de nuestros derechos sexuales y reproductivos plenos, como el derecho a decidir, por la separación definitiva de la iglesia del Estado y por la legalización efectiva del aborto para que sea gratuito y se garantice en todos los hospitales públicos del país (y del mundo). Elementos clave en la formación de estrategias que hagan girar estas representaciones que existen sobre los cuerpos de las mujeres y, en este caso, por el derecho a decidir de las madres solteras, por una maternidad responsable, emocional y económicamente estable.

¡Exigimos mismas oportunidades para que las madres solteras sigan estudiando!

¡Por una educación sexual integral, métodos anticonceptivos irrestrictos y nuestro derecho a decidir!

¡Alto a la exclusión laboral y social! ¡Será ley el aborto legal, seguro y gratuito!


Diana Palacios

Profesora egresada de la Normal Superior, colaboradora en IdZMx