La médica recibida en la Universidad Nacional de Buenos Aires, activista lesbiana, feminista y antirracista opinó sobre la realidad de la Salud Pública en Argentina. También explicó por qué no se cumple con la Ley de Identidad ante el faltante de las hormonas y la importancia de implementar la Educación Sexual Integral en todos los ámbitos educativos.

Tomás Máscolo @PibeTiger
Miércoles 6 de noviembre de 2019 13:58
El año 2019 arrancó con un recorte brutal en la parte sanitaria producto del Presupuesto 2019 que votaron Cambiemos y los gobernadores peronistas. El Presupuesto convalidó un recorte de 18 % real en sólo dos años en materia de salud pública. Como parte de los cambios impulsados por Cambiemos se decidió liquidar el Ministerio de Salud y unificarlo junto al Ministerio de Desarrollo Social.
Desde hace aproximadamente un mes se autoconvocó una asamblea de activista travestis, trans y no binaries por el motivo de la falta de hormonas en los dispositivos de salud pública, como los hospitales y salitas comunitarias. Este reclamo se sumó a la denuncia del faltante de antiretrovirales que hay en Argentina, denuncia que vienen haciendo distintas organizaciones desde el año 2016.
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Antes de empezar la entrevista, explica que “la Ley de Identidad de género se sancionó en el 2012 y no fue hasta el 1015 que se reglamentó el art. 11 que habla justamente sobre el desarrollo personal, las cuestiones que tiene que ver con la salud integral. Me parece que si bien hubo avances nunca se llegó a cumplir la ley en su plenitud hubo una cobertura parcial de las hormonas, que no se entregan de manera gratuita a nivel nacional, sabemos la inequidad que hay en argentina y que hay provincias donde hay mucha travas para acceder a un tratamiento”.
Las hormonas como otros medicamentos están incluídos en el Programa médico obligatorio. ¿Qué es esto?
El Programa Médico Obligatorio es una especie de canasta básica de medicamentos, prestaciones e insumos que deben ser garantizados al 100% por los tres subsistemas de salud: el sistema público, el de medicina prepaga y las obras sociales. Con respecto a las hormonas y cirugías de modificación corporal, éstas además están previstas en el artículo 11 de la Ley de Identidad de Género (Nº 26.743) donde se establece que dichos tratamientos para adecuar el cuerpo a la vivencia personal correspondiente a la identidad de género, deben ser garantizados sin requerir autorización judicial ni otros obstáculos.
¿Qué pasa si se interrumpen?
La interrupción de la hormonización puede acarrear consecuencias físicas y psíquicas. En cuanto a lo físico, las complicaciones dependen del esquema de tratamiento, del tiempo de uso de hormonas, y si pasó por una gonadectomía o no. El primer efecto de la interrupción de la hormonización es que algunos efectos deseados pueden revertir; por ejemplo, en hombres trans puede haber sangrado vaginal o menstruación, disminución del vello facial y corporal, y en mujeres trans y otras feminidades trans pueden reaparecer erecciones no deseadas, entre otros posibles efectos. Todo esto lleva a una aparición de sufrimiento psíquico asociado a características corporales no deseadas. Por otro lado, en aquellas personas que realizaron una gonadectomía, es decir, la extirpación de ovarios o testículos, el mantenimiento de la hormonización es imprescindible para evitar daños a la salud como la pérdida de densidad de los huesos.
Además del sufrimiento psíquico asociado a la falta de acceso a la hormonización, hay que tener en cuenta que las personas más afectadas por estos riesgos son las más pobres y las que no tienen empleo formal, características que lamentablemente son frecuentes en la población trans, debido a las múltiples exclusiones que padecen. Por último, si no hay acceso a la salud pública las persona trans se exponen nuevamente a tratamientos inseguros como inyecciones de aceite industriales o siliconas líquidas, que producen altos riesgos inmediatos (de muerte por embolias) y a la largo plazo por inflamación crónica, infecciones y migración de los aceites; así como al uso de hormonas anticonceptivas para feminizar el cuerpo, a veces en altas dosis, tratamientos que aumentan muchísimo el riesgo de tener coágulos en las venas, trombosis en los pulmones, aumentan el riesgo cardiovascular, etc. Si no se garantizan los tratamientos hormonales y quirúrgicos en el sistema público, se realizan de manera insegura y se sigue perpetuando la injusticia a la cual son sometidas las personas trans en el ámbito de salud, la educación y el trabajo. Estas injusticias requieren no sólo acceso universal a la salud sino también a trabajo, por eso también resulta fundamental el cupo laboral trans.
El acceso al reconocimiento y desarrollo de la identidad de género es un derecho humano que está previsto en la Ley de Identidad, así como en los Principios de Yogyakarta, por lo cual estas intervenciones deberían estar cubiertas totalmente por todos los subsistemas de salud.
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Basta de patologización
Hasta junio del año pasado, la CIE-10 incluía las categorías trans en el capítulo relativo a los trastornos mentales y del comportamiento. Durante años y de manera intensa activistas y militantes de diversas organizaciones han realizado un trabajo sistemático para impugnar esa clasificación. Los diagnósticos de salud mental se han utilizado indebidamente para considerar como patologías determinadas identidades y otros tipos de diversidad sexual, además de la patologización la patologización de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales equipara la identidad de estas personas a enfermedades, lo que agrava el estigma y la discriminación. En junio de 2018 la OMS publicó la 11ª revisión de la Clasificación (CIE -11), las categorías trans que actualmente figuran en la CIE-10 se han eliminado del capítulo relativo a los trastornos mentales y del comportamiento, y se ha creado una nueva categoría relacionada con las identidades trans en un capítulo dedicado a las condiciones relativas a la salud sexual.
La categoría de la transexualidad se ha suprimido y sustituido por una nueva categoría llamada “incongruencia de género en la adolescencia y la adultezˮ. “Esta categoría no se define en términos binarios y no impone estereotipos de género; sólo es aplicable una vez comenzada la pubertad y se caracteriza por una marcada y persistente incongruencia entre el género vivido por una persona y el sexo asignado, que a menudo conduce a un deseo de “transiciónˮ, para vivir y ser aceptada como una persona del género vivido, por medio de tratamiento hormonal, cirugía u otros servicios de asistencia sanitaria a fin de armonizar el cuerpo de la persona, tanto como se desee y en la medida de lo posible, con el género vivido”, así lo dice el último documento “Promoción y protección de los derechos humanos: cuestiones de derechos humanos, incluidos otros medios de mejorar el goce efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales” de las Naciones Unidas.
¿Para vos por qué es importante la Educación Sexual Integral?
Es importante porque se debería homogeneizar, o por lo menos ofrecer de manera justa y equitativa, la ESI en todas las instituciones educativas. Se deberían incluir contenidos no sólo sobre anticonceptivos o fertilidad -cuestiones que son biologicistas ya que tienen que ver con los órganos o la reproducción cisheterosexual- sino que deberían presentes en los materiales sobre ESI, las cuestiones que tienen que ver con todo tipo de corporalidades y deseos, sin utilizar categorías binarias o dicotómicas que intentan representar que un tipo de gónada o de cromosoma está alineado sólo con cierta identidad de género u orientación sexual.
Es fundamental abordar el respeto a la diversidad sexual, y también corporal. Esto debería incluir educación, respeto y disfrute de diversas características físicas como la gordura, la delgadez, los distintos colores de piel y orígenes culturales, así como también la diversidad funcional. Además resulta urgente empezar a tratar en el ámbito educativo la diversidad corporal y genital, incluyendo genitales y cuerpos intersex, de manera no patologizante; para prevenir el estigma que las personas intersex padecen actualmente, así como evitar y reparar las cirugías mutilantes a las que son sometidxs con el anhelo de ¨normalizar¨sus cuerpos con mucha violencia y abusos por parte del sistema médico.
El ajuste en la salud
El ajuste en la salud afecta principalmente a la clase trabajadora y los sectores más vulnerados. Es necesario implementar medidas de emergencia y de fondo contra la precarización laboral. Se impone implementar medidas de emergencia y salidas de fondo ante la precariedad con que se sostiene el sistema de salud y el Estado de conjunto desde los ’90 a esta parte y que han mantenido todos los gobiernos de turno.
¿Qué opinas de la salud pública en la actualidad?
Es innegable para cualquier persona, sea del arca política que sea, que el subsistema público de salud está totalmente devastado. Se han recortado progresivamente los presupuestos para salud y educación, y ciertos sectores de la población terminan siendo la variable de ajuste, como las personas con diversidad funcional, así como también las personas trans, que –hay que decirlo- realmente nunca fueron protagonistas de las políticas públicas de estado.
El primer nivel de atención, que es el nivel del sistema de salud que está en contacto con los barrios y sectores más vulnerados de la población, ha sufrido severos recortes, por ejemplo del programa REMEDIAR, que está totalmente vaciado; faltan anticonceptivos, ibuprofeno, enalapril que son remedios básicos para la supervivencia y el tratamiento de la mayoría de las enfermedades prevenibles o infectocontagiosas. En el ámbito hospitalario lamentablemente, también hay falta de todo tipo de medicamentos, prótesis, mantenimiento de equipos, así como malas condiciones de trabajo para los equipos de salud, y malas condiciones de atención para las personas usuarias.
Para finalizar, Marina Elichiry realizó junto a Blas Radi y Mauro Cabral un curso de Extensión sobre Ética Médica que fue parte de la Cátedra Libre de Estudios Trans* que tuvo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Tomás Máscolo
Militante del PTS y activista de la diversidad sexual. Editor de la sección Géneros y Sexualidades de La Izquierda Diario.