Llegó el día para el que nos preparamos desde hace semanas. Más de 7 mil trabajadoras, trabajadores y estudiantes se movilizaron con Pan y Rosas y el PTS en todo el país. Una marea violeta que denunció que los femicidios son el último eslabón de una larga cadena de violencias de las cuales el machismo, pero también los gobiernos, la casta judicial, las fuerzas represivas y la jerarquía de la Iglesia son responsables.

Andrea D’Atri @andreadatri | Diputada porteña PTS/FIT
Jueves 4 de junio de 2015
Esta enorme movilización de Pan y Rosas y el PTS en todo el país, no se hizo de un día para el otro. Además de nuestra historia de lucha por los derechos de las mujeres, en las últimas semanas desplegamos una inmensa actividad.
Nuestras compañeras trabajadoras organizaron asambleas en sus lugares de trabajo, exigieron a sus sindicatos que reclamaran asueto a las patronales, alquilaron micros. Allí donde reina la dictadura patronal, también se organizaron “clandestinamente” para buscar excusas que les permitieran ausentarse. Desarrollaron múltiples iniciativas, invitando a sus compañeros de trabajo a sacarse fotos con sus consignas contra los femicidios, contra el machismo y los responsables de tanta violencia contra las mujeres. Se hicieron almuerzos y reuniones en las casas de las mujeres que las abrieron para que se pintaran carteles y banderas. Otras compañeras imprimieron remeras violetas y sus propios volantes para invitar a sus amigas, vecinas y familiares.
Nuestras compañeras estudiantes, donde integran los Consejos Directivos de las universidades, pelearon para que la comunidad educativa tuviera asueto y pudiera concurrir a las movilizaciones. Otras convocaron a reuniones y asambleas desde los centros estudiantiles para preparse para el 3 de junio. Se hicieron debates, proyecciones de cine, charlas. Se vendieron libros de Pan y Rosas, se hicieron obras de teatro y agitaciones callejeras para invitar a más gente a sumarse a la convocatoria.
Los compañeros también aportaron su colaboración: muchos abrieron debates en los comedores de las fábricas o a la salida de los trabajos, con una cerveza mediante. “¿Cuántas veces nosotros reproducimos ese machismo que hoy estamos denunciando?”, se preguntaron.
Todo esto fue posible porque nuestra pelea por los derechos de las mujeres es todos los días, organizando comisiones de mujeres en los lugares de trabajo, secretarías de género en los centros de estudiantes, escuelas y universidades; poniendo en pie Pan y Rosas, en la perspectiva de construir un gran movimiento de mujeres de lucha.
Luchamos por arrancarle a este sistema todos los derechos de los cuales nos priva a las mujeres, pero lo hacemos con la perspectiva de acabar con este régimen social de explotación y opresión, que es en el que se origina, se legitima, se reproduce y se justifica la violencia contra las mujeres. Luchamos por la revolución socialista.
La participación de Pan y Rosas frente al Congreso
En Buenos Aires, nuestras banderas se agitaron frente al Congreso, en manos de las obreras de la industria alimenticia, de las gráficas, las autopartistas, trabajadoras estatales, bancarias, metalúrgicas, ferroviarias, trabajadoras inmigrantes de talleres textiles, telefónicas, empleadas domésticas, trabajadoras aeronáuticas, de las refinerías de petróleo, de los hospitales, jóvenes trabajadoras de call centers, de comercio, del subte. Estuvieron también nuestras compañeras docentes del SUTEBA Tigre, del SUTEBA La Matanza y del SUTEBA Quilmes, como también las del sindicato Ademys de la Ciudad de Buenos Aires. Junto a ellas, los compañeros trabajadores.
Y también centenares de estudiantes de la Universidad Nacional de Buenos Aires, la de Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora, La Matanza, Luján, de la Universidad de General Sarmiento, de San Martín. También sumaron su combatividad y energía la juventud de los colegios secundarios y de los institutos terciarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano. Estuvieron las familias de las víctimas del gatillo fácil y el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos.
Grande fue nuestra emoción cuando una joven se acercó a nuestra columna y nos dijo: “Soy Tamara Bulacio, la hermana de Walter. Ví la convocatoria que hizo Pan y Rosas en las redes sociales y quise marchar acá, con ustedes, porque ustedes también denuncian la violencia institucional.” Y le dimos un gran abrazo a quien, después de la muerte de su abuela, sigue levantando la lucha por justicia para Walter, asesinado por la policía en 1991.
Al cierre de la convocatoria, nos retiramos de la plaza, marchando por la Avenida de Mayo, junto a nuestros compañeros del PTS: el diputado nacional Nicolás del Caño; el legislador bonaerense Christian Castillo; el legislador de la Ciudad, Patricio del Corro y la única mujer que encabeza una lista para las próximas elecciones porteñas, como jefa de Gobierno, la abogada Myriam Bregman.
Fuimos más de 3 mil, que terminamos una jornada extenuante, pero plena de combatividad y energía.
La marea violeta que se extendió en todo el país
Fuimos más de mil compañeras y compañeros en la ciudad de La Plata, donde marcharon nuestras compañeras de SUTEBA, trabajadoras del Astillero Río Santiago, estatales y precarizadas de distintas empresas. Pero también agrupaciones sindicales y otras agrupaciones sociales y estudiantiles de Ensenada.
En Mendoza, fuimos cerca de 800 (Mendoza Capital, San Rafael, San Martín, Tunuyán, Malargüe y General Alvear) compañeras y compañeros los que nos movilizamos en toda la provincia, donde se hicieron distintas convocatorias y Pan y Rosas estuvo a la cabeza. Vanesa Guajardo en Tunuyán, Cecilia Olivera y Myriam Zambrini en San Rafael, Emilce Chacón en San Martín. Y en la capital mendocina, también marcharon nuestras compañeras, las jóvenes legisladoras Cecilia Soria y Noelia Barbeito, del PTS en el Frente de Izquierda, que han tenido una destacada labor parlamentaria a favor de los derechos de las mujeres. Cecilia, incluso, fue una de las oradoras del acto que cuestionó a los gobiernos, la justicia, las fuerzas represivas y la Iglesia, diferenciándose del que organizó el kirchnerismo. Junto a nosotras se movilizaron las maestras que incansablemente continúan la lucha por la aparición de Johana y Soledad, las adolescentes desaparecidas de Lavalle.
En Neuquén, fueron nuestras compañeras delegadas de la Junta Interna del Hospital Castro Rendón las que se pusieron a la cabeza de convocar a la multisectorial que organizó la marcha en la capital de la provincia. Marchamos las docentes de ATEN, las trabajadoras textiles, de la fruta. Lo hicimos con nuestro compañero, el legislador obrero Raúl Godoy, de la emblemática Zanon y los obreros ceramistas, junto a decenas de trabajadores de otras industrias, estatales y estudiantes. Allí fuimos más de 300 compañeras y compañeros.
En Rosario, desde el mediodía, Pan y Rosas instaló una bandera de que rodeaba el pie del Monumento a la Bandera, con la leyenda “Los gobiernos también son responsables. Si tocan a una nos organizamos miles.” No sólo fuimos más de 400 trabajadoras y estudiantes las que marchamos con las banderas de Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda, sino también las que se acercaron en la misma convocatoria a pedirnos nuestros distintivos pañuelos y pecheras violetas y dejaban su contacto para organizarse, en el futuro, con nosotras.
En Jujuy marchamos con jóvenes de los institutos terciarios, colegios secundarios y la universidad. También marcharon con nosotras maestras, trabajadoras de la salud y nuestro compañero, Alejandro Vilca del SEOM, junto a otros trabajadores de ingenios, municipales y estatales. Aquí marchamos separados del oficialismo y la oposición derechista que quisieron copar la plaza Belgrano, en una columna de más de 300 personas.
En Tucumán, la provincia de Marita Verón y Paulina Lebbos, más de 200 compañeras y compañeros, se movilizaron con Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda. Allí, nuestra compañera Alejandra Arreguez, habló en el concurrido acto: “Las mujeres no confiamos en los jueces, ni en los fiscales ni en los funcionarios. Confiamos en la fuerza que tenemos en esta plaza y en todas las plazas del país”.
En Córdoba, donde las familias de víctimas de los femicidios echaron a los funcionarios del gobierno que querían ponerse a la cabeza de la movilización, centenares de trabajadoras, trabajadores y muchas comisiones de mujeres de los colegios Manuel Belgrano, Carbó y otros y también de distintas facultades de la Universidad Nacional de Córdoba que marcharon con las banderas de Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda, junto a nuestra compañera, la legisladora Laura Vilches. También marcharon con nosotras, las madres de la Coordinadora de Familiares de Víctimas del Gatillo Fácil, donde se encontraba la madre de Vanesa Castaño, conformando una nutrida columna de más de 700 compañeras y compañeros.
En La Pampa, jamás hubo una marcha tan grande en la que participaran tanta juventud. Cuando nuestra compañera Claudia Lupardo denunció la responsabilidad de los gobiernos y las instituciones del Estado, fue aplaudida por centenares de personas, muchas de las cuales se sumaron a marchar con Pan y Rosas.
En Paraná, marchamos junto a las docentes entrerrianas de AGMER. También nos movilizamos en Bahía Blanca, Mar del Plata, San Nicolás y Tres Arroyos, de la provincia de Buenos Aires; en Trelew, de la provincia de Chubut y en Villa Constitución, de la provincia de Santa Fe.
Nuestras compañeras más nuevas en el movimiento de Pan y Rosas, de Formosa y Salta, también se movilizaron en sus provincias. En Salta, dos días antes, hicimos una charla en la universidad y nos entrevistaron en diversos diarios, canales de televisión, portales y radios de la provincia. En Formosa, fuimos parte de la organización de la convocatoria.
Si tocan a una, ¡nos organizamos miles!
¡Nuestro lema se transformó en una fuerza material! Hicimos realidad lo que portamos como bandera.
Queremos invitar a todas aquellas jóvenes estudiantes, mujeres trabajadoras y amas de casa que nos acompañaron en todo el país a organizarse junto a nosotras en Pan y Rosas. Y las invitamos, como también a todos aquellos trabajadores y estudiantes que hoy hicieron suyo también nuestro reclamo y nuestra denuncia contra la violencia machista y las instituciones que la reproducen y la legitiman, a organizarse junto al Partido de los Trabajadores Socialistas en el Frente de Izquierda.

Andrea D’Atri
Diputada porteña del PTS/Frente de Izquierda. Nació en Buenos Aires. Se especializó en Estudios de la Mujer, dedicándose a la docencia, la investigación y la comunicación. Es dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Con una reconocida militancia en el movimiento de mujeres, en 2003 fundó la agrupación Pan y Rosas de Argentina, que también tiene presencia en Chile, Brasil, México, Bolivia, Uruguay, Perú, Costa Rica, Venezuela, EE.UU., Estado Español, Francia, Alemania e Italia. Ha dictado conferencias y seminarios en América Latina y Europa. Es autora de Pan y Rosas. (…)