Mientras la clase trabajadora junto a los sectores populares, han sido los más afectados por la crisis, como revela la Encuesta Social Covid-19, los empresarios por su parte han aumentado considerablemente sus ganancias.
Domingo 14 de febrero de 2021
Este jueves, el Ministerio de Desarrollo Social entregó los resultados de la segunda ronda de la Encuesta Social Covid-19, un sondeo que busca cuantificar el impacto social de la pandemia. La consulta involucró a 3.323 hogares, entre el 11 de noviembre y el 23 de diciembre.
Los principales resultados del estudio demuestran que casi el 50% de los hogares mantiene ingresos menores a los que tenía previo a la crisis sanitaria. Sin embargo, desde el Gobierno destacan que en el período noviembre-diciembre de 2020 se refleja una reducción respecto a julio (59,4%), el peor momento de la crisis. Por otro lado, en materia de ingresos per cápita, un 31,6% de los hogares está por debajo de los cien mil pesos.
Mientras que devela que un 50% de los hogares situados entre el III y IV quintil de ingresos exhibió mayores niveles de pobreza al caer en la escala que considera desde el 20% más pobre de la población hasta los de mayores ingresos.
Estos resultados ponen en evidencia cómo el mal manejo de la pandemia y la crisis económica que golpea al país ha dejado en máxima desprotección a los sectores de la población más vulnerable. Donde las familias trabajadoras han debido utilizar su propio dinero para enfrentar la crisis, como el retiro del 10% de las AFP, viéndose obligados a utilizar su seguro de cesantía o en algunos casos han debido endeudarse.
Entre los datos obtenidos el estudio además determinó que uno de cada cuatro hogares aumentó su nivel de endeudamiento durante la pandemia, detallando que un 26,9% de los hogares vio que su nivel de endeudamiento aumentó en noviembre-diciembre 2020 respecto de antes de la pandemia.
En cuanto a la suficiencia de los ingresos, se puede observar que, si en 2019 un 16,5% de los hogares percibía que los ingresos “no les alcanzaban” para financiar sus gastos, durante julio esta proporción llegó a 48,8% y en noviembre-diciembre bajó a 31%.
Por otro lado, en materia de ocupación, se observa un leve aumento respecto a julio 2020. Antes de la pandemia el porcentaje de personas ocupadas correspondía a un 57,9%, en julio disminuyó a un 42,6% y en noviembre-diciembre subió a 48,5%. Al analizar los hogares sin ninguna persona ocupada, se reveló una leve mejora desde julio. Pero sigue siendo peor que antes del confinamiento. Antes de la pandemia se registró 13,9% casas en esta situación, en julio aumentó a 27,4% y ahora es de un 21,3%.
Mientras el pueblo trabajador junto a los sectores populares, han sido los más afectados por la crisis, los grandes grupos económicos del país aumentaron sus ganancias. Como es el caso de la familia Luksic que casi duplicó su fortuna el año 2020 mientras el pueblo pasaba hambre y perdía sus empleos. Similar es el caso del presidente y empresario chileno Sebastián Piñera que junto a su familia también se llenaron los bolsillos durante la pandemia. Así suma y sigue la lista, con nombres como Julio Ponce Lerou, Roberto Angelini y Álvaro Saieh.
Siguen siendo los empresarios quienes continúan llenándose los bolsillos a costa de la pobreza de millones y que incluso tienen al gobierno como el de Sebastián Piñera que legisla a su favor y en contra de los intereses de la clase trabajadora como sucedió con la ley de “Protección del empleo”, donde se permite dejar de pagarle sueldos y cotizaciones a los trabajadores suspendidos.
Como vemos los empresarios y el gobierno pretenden que sean las y los trabajadores y los sectores más precarios los que sigan pagando la crisis sanitaria, frente a esto es necesario un plan de emergencia para velar por las necesidades de las y los trabajadores, con un impuesto extraordinario a las grandes fortunas para inyectar financiamiento a la salud y salarios de emergencia acorde a la canasta básica familiar, para quienes han perdido su trabajo en medio de la pandemia.