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DOSSIER MUNDO OBRERO. “Me animo a asegurar que la CGT romperá con la tregua”

Ronda de periodistas gremiales. Un año de Macri: lo que dejó y lo que viene en el mundo sindical. La opinión de Nicolás Balinotti, periodista de La Nación.

Viernes 16 de diciembre de 2016

Foto: María Paula Avila

-¿Cuál te parece que es el "balance" del primer año de Macri para la clase trabajadora, teniendo en cuenta lo que sucedió con el salario, el empleo y otros índices laborales y sociales?

El balance del año para la clase trabajadora es negativo. ¿Los motivos? Con la inflación en 40%, fueron muy pocas las actividades que lograron mantener el poder adquisitivo del salario de sus empleados. El otro punto oscuro es que cada vez más trabajadores fueron alcanzados por el impuesto a las ganancias, un tributo que el Gobierno prometió "eliminar" durante la campaña electoral de 2015. Pero tal vez lo más preocupante es que las estadísticas de empleo siguen amesetadas, sin visos de repuntar. Esta situación genera incertidumbre en el mundo laboral y temor a perder el empleo. 

-¿Cómo analizás la estrategia de las cúpulas sindicales? ¿Qué consecuencias te parece que puede tener en su relación con las bases?

La clave por la que la CGT no activó un paro fue la apertura del grifo de los fondos de las obras sociales sindicales. Durante 10 años, el kirchnerismo administró de manera discrecional el dinero del Fondo Solidario de Redistribución. Macri no se tentó con esa caja y decidió ceder los fondos y acordar con los gremios una cobertura universal de salud. Las obras sociales son la caja central de los gremios. La estrategia de la CGT unificada fue construir poder tras el liderazgo personalista de Moyano. Y mal no le fue: se alió a los movimientos sociales y relegó a las dos CTA. La CGT se convirtió nuevamente en un factor de poder. ¿Qué dirán las bases? Creo que en 2017 no dejarán pasar algunas cosas que sí se toleraron en 2016.

-¿Cómo ves el panorama social y sindical en 2017?

En 2017 me animo a asegurar que la CGT romperá con la tregua que selló con el Gobierno. Por dos motivos. El primero, electoral. Y el segundo, por la situación económica y laboral, que no repuntaría tanto como anhela el Gobierno. 

-¿Te parece que la actitud de la CGT y el reciente acta con "paz social" firmado por algunos movimientos sociales resuelve el tema de la conflictividad?

La conflictividad está lejos de bajar más allá de los acuerdos de paz de la CGT y los movimientos sociales. Las estadísticas y la calle lo demuestran: hay tantos o más cortes de calles y protestas que en 2015.