El pasado 10 de marzo en Barcelona, en un aula de la academia de medicina Grupo CTO, un profesor y médico hizo apología al machismo. En una vergonzosa clase dividió a las mujeres que van a discotecas entre "guarras y rancias".
Raquel Malvasía Barcelona | @RaqMalvasia
Miércoles 16 de marzo de 2016
El pasado jueves 10 de marzo en el marco de una semana de lucha feminista, dos días después de que miles de mujeres saliésemos a las calles de todo el Estado para luchar contra las violencias machistas que nos acosan, violan y asesinan día a día, ocurrió lo siguiente en un aula de las principales academias privadas para preparar el examen del MIR (Médico Interno Residente).
Lo que debería haber sido una clase de dermatología para estudiantes de medicina que se preparan para el examen del MIR la oposición a la que todo médico tiene que presentarse para elegir su especialidad al finalizar los seis años de carrera, pasó a ser un episodio del machismo más brutal.
Todo se inició con dos diapositivas que pretendían ser reglas nemotécnicas, frases que facilitasen el aprendizaje y la memorización. En ellas se diferenciaba a las mujeres en dos grupos: las “guarras de discoteca” y las “rancias de discoteca”. Al parecer las primeras, según este médico y profesor, son las que les das un poco de tiempo y ya te las puedes llevar a casa; las segundas son las que solo han venido a bailar.
.@CTOMedicinaES avui a la classe de Derma enlloc de medicina estan instruint sobre #MASCLISME
VERGONYA pic.twitter.com/Evx3xcFhkJ
— Nura (@Niura123) 10 de marzo de 2016
Pero lejos de quedarse aquí, y a pesar de la indignación que comenzaba a crecer en el aula, los comentarios continuaron y se recreó en la “broma” durante buena parte de la clase. Llegó a decir cosas tan machistas como que “las chicas no van a la discoteca solo a bailar” y que “dejad de poner esa excusa cuando no queréis liaros con alguien”, que “para bailar te quedas en tu casa en pijama y bailas encima de la cama”.
Tras sus monólogos machistas, que prosiguieron con otros ejemplos, unas veinte personas abandonaron el aula y se propusieron denunciarlo públicamente. Para ello han sacado un comunicado en el que piden las disculpas públicas de profesor y academia, y entre otras cosas una formación de los docentes sobre la no tolerancia ante situaciones racistas, sexistas, machistas, LGTBI-fóbicas ni de ningún otro colectivo.
Aquí el comunicat dels estudiants que vam estar a la classe de dermatologia de @CTOMedicinaES. #ProuMasclismeAules pic.twitter.com/qaYlttHNWd
— Júlia Bou (@julietbowman) 15 de marzo de 2016
Sin embargo, después de que abandonaran la clase, el profesor continuó con la misma temática y no sólo quien se quedó lo hizo riendo a carcajadas sino que tras la denuncia en las redes sociales se han podido leer comentarios en los que tachaban a las denunciantes de exageradas y “sensiblonas”.
Además, se les recriminaba que haciendo público el nombre del profesor y del hospital, habían desprestigiado a médico, hospital y academia. Yendo más allá, criticaban que estos actos “radicales”—ya saben, la radicalidad de la denuncia— son los que hacen que "el feminismo pierda credibilidad".
Al igual que hace unos meses cuando un numeroso grupo de mujeres que se encontraban cortando la Avenida Meridiana, como cada día que amanecemos con un nuevo feminicidio, fueron “invitadas” por los Mossos a irse a un lugar donde molestasen menos. Porque ya se sabe, que las mujeres cada vez que salimos a luchar contra esa alianza criminal que forman patriarcado y capitalismo molestamos, y mucho.
Estos duros comentarios venían de alumnos que se encontraban en la misma clase con la boca llena de sonrisas. También, de ex alumnos que son médicos en la actualidad.
En una sociedad donde las mujeres somos agredidas sexualmente, menospreciadas y asesinadas, este tipo de “humor” y “bromas” no deberían tener cabida. Digamos más bien, que nosotras que somos quienes sufrimos toda esta cadena de violencias no las consideremos una broma, ni nos parecen simples reglas nemotécnicas. Y que a nosotras que nos violentan por rechazar a un chico en una discoteca no nos da la gana reírnos con comentarios que perpetúan que estos hechos sigan ocurriendo.
Desde la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas repudiamos este hecho y nos sumamos a la denuncia. Ejemplos como estos son los que nos hacen pensar en la necesidad de organizarnos también en las facultades de medicina, para romper con este patrón de educación machista que recibimos.
Somos las mujeres las que con nuestra lucha, junto al resto de sectores oprimidos y explotados de esta sociedad, conseguiremos romper con este sistema patriarcal que en alianza con el capitalismo nos oprime y nos impide emanciparnos. Hasta entonces seguiremos llenando las calles como lo hicimos el 7N y como lo hacemos cada 8 de Marzo. Y seguiremos alzando la voz y denunciando cada agresión machista por inocente que parezca.