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Red Internacional
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EDUCACIÓN. Mendoza: surgen asambleas en las escuelas y el gobierno no logra silenciar reclamos

La Izquierda Diario viene reflejando el cuestionamiento de las trabajadoras y los trabajadores de la educación a la situación de la educación pública y las políticas del gobierno contra los docentes.

Martes 12 de julio de 2016

Una amplia repercusión tuvieron las "palabras alusivas" de las maestras de una Escuela de Guaymallén que recibieron un apoyo masivo en las redes sociales. También difundimos cómo se expresó la comunidad educativa contra el Ítem Aula en la Escuela de Godoy Cruz que eligió el Director General de Escuelas, Jaime Correas, para participar de los actos del Bicentenario.

En esta oportunidad, publicamos -nuevamente como primicia- una nota de los trabajadores de la escuela lasherina de "Arrieros del Ande" en la que expresa el profundo proceso de debate y malestar que hay en las Escuelas de Mendoza con las políticas del gobierno provincial.

Análisis y perspectivas del conflicto educativo en la provincia de Mendoza en la actualidad

Desde que se reanudaron las discusiones paritarias, a nivel provincial en este 2016, la negociación con los docentes, fue la primera en cerrarse por decreto en desacuerdo por parte del sindicato y de la amplia mayoría de los/as trabajadores/as de la educación. El actual gobierno decidió unilateralmente concluir la puja salarial con los representantes del sindicato (SUTE), el único admitido por los distintos ejecutivos como legítimo para discutir los muchos aspectos que incluyen la vida laboral de las/los docentes. Esta abrupta decisión evidenció una serie de problemas que venimos teniendo las/los trabajadoras/es dedicados a la enseñanza en Mendoza. En las notas siguientes apuntamos algunas líneas que venimos tratando en nuestras diferentes discusiones para “mirarnos hacia adentro”, acerca de quiénes somos, cómo nos organizamos y qué hacemos en el intrincado sistema escolar…

I

La propuesta oficial

La propuesta del Gobernador Cornejo para la paritaria presentó el denominado “Ítem Aula”, argumentando el reconocimiento hacia el docente que no falta. La inclusión de este “Ítem” fue presentada desde el oficialismo como el caballito de batalla para el tan anunciado mejoramiento de la calidad educativa. Los argumentos en contra no tardaron en llegar y marcaron la cancha de los debates paritarios. En principio aduciendo la ilegitimidad jurídica de un ítem que ya existe en los bonos docentes bajo la denominación de “Presentismo”. Este último, está reglamentado en “acuerdo de partes” sobre cómo es el régimen de presencia en las aulas intentando no violentar los derechos de las/los trabajadores. Es bueno recordar que ya el “Presentismo” había tenido modificaciones limitando los derechos de las/los trabajadoras/es, lo que significa que lentamente el gremio va cediendo derechos frente a diferentes gestiones de gobierno. En definitiva, la propuesta del “Ítem Aula” es un nuevo dispositivo para reforzar la precariedad laboral, desconociendo derechos sobre el presentismo y apuntando directamente contra el salario de los y las trabajadoras de la educación.

En la discusión paritaria quedó claro la diferencia que existe entre aumento salarial (es decir, incrementar los valores en el “Ítem 0010”, urgente para palear los efectos de una inflación constante), y la incorporación de un ítem que embiste a los/as trabajadores/as en tres sentidos: primero, porque el aumento es ostensiblemente menor a la inflación proyectada anual (aproximadamente del 50%); segundo, porque instala la legitimación de la precariedad laboral en el Estado (aumentos en “negro”, desconocimiento de derechos conquistados, entre otros); y tercero, porque la falta de reconocimiento de un salario digno, es un debate que se incluye dentro de la calidad educativa. Sin embargo, la complicidad entre Ejecutivo y medios de comunicación logró instalar en la opinión pública, y en no pocos/as compañeros/as, la equiparación entre “Ítem Aula” y aumento salarial bajo una retórica ideológica de eficiencia laboral, lo cual suma una debilidad más en la dignificación salarial de las/os docentes provinciales.

La hipótesis que movilizó el denominado “Ítem Aula” es que los y las docentes no trabajan, no asisten a clases, no van a sus cursos, y esto, además de demostrar la irresponsabilidad de los/las docentes, resiente la calidad educativa.
Ahora bien ¿por qué faltan o se ausentan del aula los docentes?

II

Radiografía de la docencia como culpa y apostolado

La realidad muestra una situación deplorable en el rubro de la salud de los trabajadores docentes en la que, como en un espejo, se reconocen los hombres y mujeres de la educación con la realidad que los rodea: la enfermedad, vence a la salud; la desidia del Estado, triunfa sobre las utopías de los docentes;los riesgos vencen a los edificios escolares… La salud y la enfermedad se relacionan con el mayor o menor equilibrio que se establece entre la persona y el ambiente. Por esta razón, para estar sanos, no sólo es necesaria la prevención (vacunas, alimentación, higiene, etc.), sino también son necesarios los privilegios que brindan las garantías de cierto reconocimiento. Las profundas transformaciones operadas en nuestra sociedad, dieron lugar a la ausencia del Estado y una masiva desocupación estructural: muchas personas fueron privadas del acceso al empleo como la vía de resolución a sus condiciones elementales de supervivencia, como así también al cumplimiento de sus más elementales derechos ciudadanos.

La sociedad, buscando soluciones a estos problemas, encontró en la Escuela su última malla de contención social. Y el docente, sin estar psicológicamente preparado para ser asistente social, debió hacerse cargo de esta problemática común y estructural de familias, es decir de la sociedad. La escuela, entonces, dio respuestas a esas demandas, que reclamaba simplemente, sobrevivir a la crisis económica y social; porque veía desaparecer el futuro de sus hijos. Todas estas angustias fueron generadas,como ya mencionamos, por la displicencia de un Estado ausente. Es aquí donde se planteó, con mayor crudeza, una creciente obligatoriedad y protagonismo docente para la resolución de las problemáticas que hacen a la supervivencia de la sociedad y la supervivencia económica propia del trabajador docente: transitar estos dos caminos simultáneamente ha hecho estragos en la salud física y psíquica de nuestros compañeros.

También es cierto, que los/las docentes soportamos el trajín diario fuera del ámbito laboral y en esto aparecen múltiples problemáticas de salud, así como también responsabilidades cotidianas que influyen en la calidad de vida. Quizás estas problemáticas puedan ser subsanadas si los/las docentes comenzamos a asumir nuestro lugar relegado –y muchas veces estigmatizado- en la sociedad, empoderando las luchas, visiones y objetivos de la educación en articulación con el conjunto de la clase trabajadora.

Ante estos planteos, se pregunta uno, ¿de dónde proviene esta irresponsabilidad que se pretende instalar, del docente que se ausenta de sus clases?

III

Nuestra posición ante el conflicto

Los docentes podemos tener mucha vocación de servicio, capacidad intelectual y el ideal de que lograremos redimir por el acceso a la educación al resto de la humanidad. Pero más allá de esa buena fe, esa es una labor que nos corresponde a todos como comunidad… El actual gobierno, que presentó en la dirección de la DGE al representante de uno de los grupos empresariales más cuestionados de la década de los ´90, (Jaime Correas fue director del Diario Uno y su curriculum después de esto se agota rápidamente), intenta enfrentar la eterna crisis educativa con un argumento construido en un sentido común, reaccionario, retardatario, incluso anti-intelectual. Este sentido común, hay que decirlo, podría ser la antítesis de lo mucho o lo poco que tiene de progresista el sistema educativo nacional y público. Hasta el momento ni el director de la DGE, ni el mismo gobierno, han dicho algo más sobre calidad educativa sumando al supuestamente tan mentado “Ítem Aula”, y más allá del pataleo sindical, parece que la agenda pasa por las demás paritarias. Eso parece.

El actual gobierno tiene la legitimidad de una elección reciente, pero además suma una fuerza moral que proviene de más atrás. Es necesario decirlo: si existe un fundamento fuerte para la incorporación del “Ítem Aula”, está sostenido no sólo en las virtudes de la actual conducción sino también en las declaraciones de la pasada presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Recordemos compañeros/as lo dicho en una cadena nacional, en un discurso hacia el pueblo argentino, en la cual sostenía que las maestras y los docentes -trabajaban 4 horas y tenían 3 meses de vacaciones (“déjense de joder y vayan a trabajar”). Como respuesta, sólo un tartamudeo medio pavo se dijo desde la conducción de nuestro sindicato. Ese momento galvanizó el sentido común reaccionario, retardatario y anti-intelectual al cual Cornejo hoy rinde sus honores con el “Ítem Aula”.

En la pasada gestión quedó consolidada la base salarial en Argentina: el salario docente. El piso del salario sería lo que cobran los docentes, el salario docente como piso. En este país nadie cobra menos que un docente (descartando que, ya sea en tiempos de crisis o de crecimiento económico, nunca supere la inflación, argumento híper legitimado por economistas ortodoxos y heterodoxos, según el cual, los aumentos salariales van atados al aumento o no, de los niveles inflacionarios –operación absolutamente ideológica para poner techos salariales-). En la toma de conciencia de esta situación nos encontramos.

Asamblea Permanente de Trabajadores de la Educación
de la Escuela 4-158 Arrieros del Ande