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El Círculo Rojo. Mercado Libre y Mattel lanzan líneas y productos sin marcas de género: ¿diversidad o negocios?

Mercado Libre y Mattel lanzan líneas y productos sin marcas de género. ¿Diversidad e inclusión o solo negocios? Columna de Cultura de “El Círculo Rojo”, el programa de La Izquierda Diario en Radio Con Vos.

Celeste Murillo

Celeste Murillo @rompe_teclas

Lunes 30 de septiembre de 2019 16:23

Escucha la columna completa acá

La plataforma de comercio online Mercado Libre lanzó la categoría Moda Sin Género en Argentina. Una ejecutiva de la empresa, Karen Bruck, la presentó de esta forma: “Hoy, una misma prenda, calzado o accesorio puede ser llevado por cualquier persona, desafiando a las lógicas binarias tradicionales”.

¿Es este un gran descubrimiento? ¿Mercado Libre está desafiando las lógicas binarias tradicionales? La verdad es que no, la ropa siempre funcionó de esta forma. Una mujer puede usar una campera diseñada para un varón, y un varón puede usar una remera diseñada para una mujer. ¿Hay ropa de varón y ropa de mujer?

Si lo pensamos, suena ridículo decir que hay ropa exclusiva de un género. Pero estamos tan acostumbrados que nos parece obvio.

Alguna vez charlamos en el programa sobre cómo desde la infancia se enseñan y se refuerzan los roles de género.

La ropa juega un rol muy importante en esa construcción. Desde los colores, como “[el celeste es para los nenes y el rosa para las nenas->Rosa y celeste: nada que ver con los géneros]” hasta las prendas asignadas a un género específico. Y aunque hoy hay más opciones que esos dos colores, esa división sigue mandando en la ropa, no hay millones de nenes con remera rosa, menos con pollera.

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La ropa está generizada. ¿Qué quiere decir? Que existen limitaciones biológicas o genéticas para usar una prenda de ropa. La mayoría de los varones no usan pollera, no porque no puedan usarla, sino porque no debe hacerlo, según cómo se espera que actúen los varones en esta sociedad.

Cuando una empresa hace anuncios como el de Mercado Libre es más probable que esté pensando en sus negocios que en la diversidad y en la inclusión. Y cuando las cosas cambian lo hacen antes de que venga una empresa y diga esto ya no es más de varón o de mujer.

Algo así pasó con los pantalones y las mujeres. No es que una empresa lanzó una moda y decretó que “las mujeres pueden usar pantalones”, las mujeres empezaron a usarlos.

La otra pata fundamental en el aprendizaje de los roles de género son los juegos infantiles, así como las películas y la literatura destinada a chicas y chicos.

A las mujeres nos enseñan a dedicarnos a los cuidados (nos regalan muñecas, jugamos a la familia, nos regalan electrodomésticos). A los varones les enseñan a hacer lo que quieran (hacen deportes, juegan al aire libre, sus juegos están organizados alrededor de aventuras), pero también les enseñan que las emociones son muestra de debilidad (una característica asociada al género femenino y con connotación negativa), que tienen que destacarse, dominar y ganar.

Todo es entrenamiento social para la vida, lo que se conoce como socialización generizada. ¿Qué quiere decir?

Qué aprendés a ser varón y aprendés a ser mujer en esta sociedad, que tiene valores propios, valores patriarcales, que ayudan a reproducir desigualdades características de las democracias capitalistas: donde todas las personas somos iguales pero algunas son más iguales que otras.

Lo que empieza a cambiar es que crece la brecha entre la idea de la igualdad y la diversidad que escuchamos todo el tiempo y que las personas jóvenes cuestionan cosas que parecían naturales y ya no.

La porción de consumidores jóvenes a quienes estos estereotipos y prejuicios les molestan es cada vez más grande, y de eso toma nota Mercado Libre, como parte de una tendencia general.

Algo parecido pasa con Mattel, la empresa dueña de la muñeca Barbie, que lanzó Creatable World, una nueva línea de muñecas y muñecos con diferentes tonos de piel (antes era solo personas blancas), diferentes cortes de pelo, ropa y accesorios sin marcas de género.

Esto no quiere decir que estemos frente a un avance sin escalas ni obstáculos. Sin ir más lejos, el debate de candidatas/candidatos a la gobernación de Mendoza, en el que periodista hizo un juego donde los varones tenían que elegir a una candidata para “que la humanidad no se extinga” (contenido sexual, elegir a la que más le gusta). El periodista fue muy criticado y no es para menos. Sin embargo, es cierto que se movió en los márgenes de un juego que se juega en todos los medios.
Así como es obligatorio definirse como varón o mujer, se espera que un varón elija una mujer y que una mujer logre que un varón la elija.

Hay mucha gente que siente que cuando se habla de estas cosas se está atacando a las personas que eligen casarse, a las familias, a las personas religiosas. Pero la verdad es que ese discurso es el que construyen los sectores conservadores y las iglesias, utilizando prejuicios existentes.

Lo vemos en las campañas políticas, por ejemplo acá en la campaña de Gómez Centurión y el Frente de Nos. Pero este ejemplo es solo un extremo, las campañas de las coaliciones mayoritarias están llenas de naturalizaciones y estereotipos de género. Ni hablar de políticas: la negativa del derecho a decidir de las mujeres, la ausencia de problemas como el acceso a la salud o al trabajo de las personas no contempladas en la norma.

Cuando discutimos estas cosas: no decirles a las chicas y los chicos cómo jugar o cómo vestirse, no se trata solamente de elegir lo que te gusta.

Lo más importante de desnaturalizar el amor romántico o la heteronorma es desnaturalizar que haya que soportar cualquier cosa por lo que nos enseñan que es el amor, que tenés que casarte y tener hijos aunque no quieras porque es “lo normal”. Al contrario, existen tantas combinaciones posibles como personas.

Tan importante como decir que cada persona puede vivir como quiera es que exista una sociedad donde todas las personas puedan elegir y no solamente las que pueden pagar un pedacito de libertad.


Celeste Murillo

Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.

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