El gobierno de Peña Nieto se mantiene alineado a Washington ante la crisis venezolana. Mantiene la misma postura que en la última Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), realizada en Cancún en junio pasado.
Domingo 30 de julio de 2017
En un comunicado publicado este jueves por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y emitido en conjunto con la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Gobierno de México se suma de nuevo a la presión imperialista existente al rededor de la convocatoria a la “Constituyente” de Nicolás Maduro.
Y es que a escasos días de la elección, el gobierno de los Estados Unidos decidió sancionar a 13 funcionarios del chavismo. Las medidas, entre las que se incluye la de la prohibición de hacer cualquier transacción con estadounidenses, fueron aprobadas en el marco del Paro Cívico convocado por la oposición de derecha y apoyado por las cámaras empresariales de Venezuela.
El comunicado dice lo siguiente:
“Con respecto a las sanciones anunciadas por el gobierno de Estados Unidos a diversos funcionarios y ex funcionarios del gobierno de Venezuela por menoscabar la democracia y los derechos humanos en dicho país, así como por participación en actos de violencia, represión y corrupción, el gobierno de México, por conducto de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, informa que procederá en consecuencia, de conformidad con las leyes y convenios aplicables en la materia”.
“México expresa una vez más su preocupación por la grave crisis por la que atraviesa Venezuela, y reitera su llamado al gobierno del Presidente Nicolás Maduro a restablecer plenamente el régimen democrático y el estado de derecho de manera pacífica. México refrenda que el gobierno de Venezuela tiene la oportunidad histórica de abrir un nuevo camino de reconciliación y paz reconsiderando la convocatoria a la Asamblea Constituyente y creando las condiciones para iniciar un proceso genuino de negociación política entre todos los venezolanos”.
A este comunicado, le siguió una alerta de la Secretaría de Relaciones Exteriores en la que se exhorta a los mexicanos a no realizar viajes a Venezuela pues “el nivel de inseguridad es elevado, particularmente en las grandes ciudades. Persiste el desabasto de algunos alimentos y medicinas” —señala.
No hay que olvidar que en los meses previos la postura del Gobierno Federal consistió en ratificar su fidelidad a la política imperialista de Estados Unidos en la región, que ha buscado ratificar su injerencia en los problemas de Venezuela por todos los medios encumbrando y celebrando como héroes a los nefastos líderes de la oposición.
Por otro lado, la convocatoria a la Asamblea Constituyente de Maduro no plantea ninguna salida “democrática” ni mucho menos revolucionaria al conflicto en curso. Impuesta mediante la represión y la prohibición de las organizaciones de izquierda que se opone tanto a la línea del PSUV como a los paros patronales de la oposición, no puede más que reforzar el carácter bonapartista del régimen.
Es un acto de completo cinismo que el discurso de los derechos humanos sea utilizado por el Estado mexicano; un estado que no garantiza ni los más elementales derechos democráticos y que ya acumula en este año las mayores cifras de asesinados y desaparecidos desde que comenzó la guerra contra el narco.
Así como fue ridículo el viaje de Vicente Fox para apoyar a los “mártires” de la oposición venezolana, un personaje que siendo presidente en el 2006 dio una lección de “democracia” reprimiendo a los pobladores de Atenco y permitiendo la entrada de la Policía Federal y el Ejército para acabar con la APPO en Oaxaca.
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