Por M. Pía Araneda, psicopedagoga y militante de Pan y Rosas.
Jueves 18 de mayo de 2017
Este miércoles, vimos La Moneda iluminada con las luces del arcoíris, iniciativa generada por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), con motivo del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia que se conmemora a nivel mundial cada 17 de mayo. Ahora bien, en vista y considerando que el Estado chileno no protege y tampoco garantiza los derechos de toda la comunidad LGBTTTI, dicha iniciativa ¿es una acción política eficaz por parte del Movilh?, ¿y este organismo integra las necesidades de Todas las personas LGBTTTI?.
La moneda Iluminada: ¿Poderosa señal a favor de la igualdad y en contra de la discriminación?
Michelle Bachelet autorizó al Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) a iluminar la Moneda con los colores del arcoíris, cabe señalar que el Estado no participo de los gastos de iluminación. Al respecto Rolando Jiménez dirigente del Movilh, sostuvo; “Agradecemos a la Presidenta Michelle Bachelet por este gesto y por la autorización, pues en un país donde los casos de homofobia y transfobia son diarios, se requieren poderosas señales a favor de la igualdad y en contra de la discriminación que sirvan para prevenir, y en especial, para dar esperanza a quienes padecen los abusos”.
Es claro que la moneda revestida con los colores del arcoíris, no es muestra de que el Estado considere a la comunidad LGBTTTI como ciudadanos de derecho, como personas parte de la sociedad civil que paga sus impuestos, al igual que el resto de la gente heterosexual, por lo que ¿ésta es realmente una señal poderosa a favor de la igualdad y en contra de la discriminación?
Dado que los derechos no se reivindican con “esperanza”, entregar la ilusión de que “estamos bien”, es una señal clara de infantilismo político por parte de dicho Movimiento, pues lejos de meras esperanzas, quienes padecen de abuso, necesitan medidas de protección y apoyo real, por parte del estado, trabajo que debe ser promovido por el Moviemiento especialmente en esta fecha.
¿De la población LGBTTTI quienes son las y los más vulnerados?
Para comprender este punto, primeramente, debemos saber sobre las identidades de género y sus conceptos, ya que el lenguaje incide en la manera en que entendemos y construimos el mundo, por tanto la incorporación de nuevos términos, amplia nuestros esquemas de pensamiento y sirve de “herramienta” para cambiar ampliar nuestras perspectiva de la realidad, de ahí la importancia del manejo de un lenguaje inclusivo.
Con lo anterior haremos la salvedad que “sexo” y “género” son conceptos diferentes, y que ambos no se relacionan con la “orientación sexual” que tenga una persona. Pues “sexo” es una condición biológica dada por la naturaleza, define a una persona como hombre o mujer, y se le asocia a la distinción macho/hembra. Por el otro lado, género es una categoría cultural, socialmente construida, se le asocia a la distinción femenino/masculino, y “orientación sexual” es la atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros (sean mujeres y/o hombres).
En consecuencia, una persona puede tener sexo masculino e identidad de género femenino (sentirse mujer), y sentirse atraída por las mujeres, en este caso hablaríamos de una persona “Transfemenina” de tipo “transbiana”. Y bajo la misma lógica una persona puede tener sexo femenino e identidad de género masculino, y al mismo tiempo gustarle los hombres, por tanto, hablaríamos de una persona “Transmasculina” de tipo “Transgay”.
Cisgénero y Transgénero
Ahora bien, ya precisado estos puntos, pasaremos a comprender que la humanidad está compuesta por personas “Cisgénero” y personas “Transgénero”:
Siendo “Cisgénero”, una persona que se encuentra cómoda con el sexo con el que nació, es quien se asume dentro del género que le fue asignado al nacer. Por ejemplo: nace una persona y la doctora, al detallar sus genitales, la coloca del lado de las mujeres “es niña”. Ella crece y “aprende” a ser mujer, y con el tiempo, aprende también a sentirse satisfecha con este “ser mujer” incorporado a su cuerpo.
Por el contrario, una persona “Transgénero”, es aquella cuya identidad de género es “la contraria” (entendiéndolo desde el punto de vista del binarismo de género), es decir, una persona que ha nacido con genitales masculinos, al que le impusieron la identidad de género hombre y se siente mujer, o una persona que ha nacido con genitales femeninos, a la que le impusieron la identidad de género mujer y se siente hombre.
Ahora bien, la población LGBTTTI, es aquella conformada por lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersexuales, si bien todes pertenecen al extenso “comunidad LGBTTTI”, cada categoría también se encuentra dividida en gran medida, por su condición de clase, la que está determinada por las oportunidades que entrega el sistema.
Siendo que estamos en un sistema “Heteropatriarcal” las relaciones de genero interactúan con las relaciones de dominación de clase. En una sociedad donde las personas desarrollan “prácticas culturales”, que componen un conjunto de características auxiliares que, a modo de exigencias tácitas, pueden funcionar como principio de selección o exclusión reales, que sin ser jamás formalmente enunciadas, son un mecanismo de discriminación y segregación para personas LGBTTTI.
En consecuencia, aquellos que se encuentren más alineados con la heteronorma, tendrán mayores oportunidades de sentirse comodxs en su trabajo, al estudiar una carrera, entre otros espacios. Dentro del grupo “Cisgénero”, claramente quienes gozan de mayor privilegio son las personas heterosexuales, siendo el resto (lesbianas, homosexuales etc), discriminadxs y violentadxs a través de actitudes Homofóbicas. Sin embargo, al tratarse de personas Cisgénero se encuentran más cerca de la norma, por lo que la sociedad paulatinamente se ha ido abriendo hacia la aceptación de personas no heterosexuales.
Al respecto, existe una realidad invisible, que la sociedad no ve, ni ha querido ver porque tampoco hay una voluntad política por educar a la sociedad. Pues las personas Transgénero, son el sector de la disidencia sexual más precarizado y golpeado.
Cabe señalar que las mujeres transgénero sufren doble violencia por su condición de mujer, ya que también deben soportar la violencia machista, como el acoso sexual, callejero, ej; a un hombre gay, que camine con short corto, en la calle le gritarán “maricón”, pero sin duda puede andar con el short más corto que quisiera. Ahora, si se trata de una mujer, le gritarán “maraca”, y encima por ser transfemenina correrá el riesgo de ser acosada, violada y recibir una golpiza brutal.
La gran mayoría comenta, que se sienten desfavorecidas, ya que al pasar de hombre a mujer “pierden el rango social”, porque lamentablemente somos una sociedad machista. Como en este mes, fue el caso de Vanessa, una trabajadora transexual de Viña del Mar, que recibió un violento ataque por parte de cuatro hombres, que la golpearon con palos y hasta martillos.
Con lo anterior, también se trata de una población sumamente precarizada, ya que no cuentan con oportunidades de empleo, estudiar una carrera, entre otras, viéndose muchas veces relegadas al trabajo sexual. Por ejemplo, ha habido caso de personas trans, que han dejado de renovarle su contrato en sus lugares de trabajo, luego de realizar su transición para convertirse en hombre o mujer, otros casos de jóvenes que les han rechazado un sinnúmero de prácticas profesionales debido a su transexualidad.
Al respecto recogimos testimonios de dos jóvenes Transgénero, para conocer con mayor cercanía esta realidad, desde sus dos aristas, como es ser un hombre trans y mujer y trans en esta sociedad:
Emilo Kariwenko, tiene 35 años, es ingeniero, músico y comunicador audiovisual. Trabaja en una empresa de eventos y el año pasado inicio su tratamiento hormonal:
“Para mí lo más complicado ha sido el tema del trabajo, no hay problema mientras pases piola como hombre Cis, pero si saben que eres trans, automáticamente te invalidan. Porque por el hecho de tener vagina eres mujer igual, no eres trans, en la mente de la sociedad no existen hombres con vagina, o mujeres con pene, no hay educación. Por ej, en mi trabajo se me conoce por lesbiana, no por trans. Y el gran problema es el machismo, lo que también se ve en los baños, “el que tiene el pene más grande, es más hombre”. Lo otro me ha tocado que enfermeras, técnicos etc, siendo que le explicas igual te siguen tratando de “ella”. Para el estado no existimos, incluso los travestis son tratados como travestis, pero los trans no, nosotros somos los más invisibles.”.
Y Antonia Jorquera, tiene 26 años, es estilista. Trabaja en un centro de belleza y lleva tres años con tratamiento hormonal:
“Llevo más de un año esperando para poder hacerme la operación de reasignación sexual, he tenido que hacer miles de tramites súper engorrosos, similar para cambiar mi nombre en la cédula. Por lo que además de ser agotador, es súper desalentador. Con mi pololo, no es grato andar en la calle, y no poder actuar como cualquier pareja heterosexual, las personas te quedan mirando y se siente la tensión. Otra cosa es que el acoso es algo de todos los días, por lo que de alguna manera siento que, al transitar a mujer, perdí los privilegios que tenía cuando era un hombre, ahora me siento más insegura, expuesta a que me hagan algo. Las mujeres Cisgénero, sin duda sufren discriminación y maltratos, por el hecho de vivir en una sociedad machista, las lesbianas aún más, pero las trans femeninas sufrimos triple discriminacion”
¿Y qué hace el Estado por las personas TTTI?
Tanto Emilio como Antonia, coinciden en que, se hace necesario, contar con una “Educación No Sexista” en las escuelas y universidades. De igual forma, para combatir esas experiencias de discriminación, es urgente reivindicar su identidad de género. Y expresan que no se sienten apoyadas ni protegidos por el estado.
Pues la ley 20.609, llamada ley antidiscriminación o más conocida como ley Zamudio, no protege del todo a las personas TTTI, ya que se enfoca mucho más en la discriminación basada en la orientación sexual. Por tanto, se hace necesario una ley que incluya la identidad de género como una “categoría de sospecha”. Eso quiere decir que, en casos de discriminación o violencia contra una persona trans, su condición de Transgénero inmediatamente se considere, una potencial motivación para la agresión.
En relación a una ley de Identidad de género, se busca facilitar el proceso a través del cual las personas trans pueden cambiar su sexo y su nombre, ya que actualmente se hace posible, sólo si es sentenciado en un proceso judicial, y el tener que recurrir al criterio de un juez (como lo indica el procedimiento actual), es dejar en manos de otros, decisiones individuales.
El derecho a cambiar el propio nombre y sexo debe ser autónomo, por tanto, se busca que ese procedimiento se transforme en un mero trámite administrativo. Por otro lado, en la actualidad el cambio de nombre sigue siendo publicado en el Diario Oficial, lo que constituye una grave violación a la privacidad de las personas trans, y los pone en riesgo de discriminación y violencia.
Se busca, además, que la legislación permita a los menores de 18 años el cambio de nombre y sexo, pues la discriminación no comienza cuando un niño/a tiene 18 años, comienza de mucho antes. Con lo anterior, esta ley además debe incluir a las personas trans inmigrantes en Chile, para quienes es actualmente imposible cambiarse de nombre o sexo en nuestro país. Chile debe proteger a todas las personas de la discriminación y las agresiones, sin excepción.
Actualmente la legislación chilena invisibiliza la situación de las personas trans, y no se hace cargo efectivamente de la discriminación por identidad de género. Por eso, las personas trans en Chile tienen que someterse a procesos estándares que, por no calzar con su realidad particular, derivan en procedimientos arbitrarios (y bastante absurdos).
Por ejemplo, al dirimir sobre el cambio de nombre/sexo muchas veces los jueces exigen verificar, a través del Servicio Médico Legal (SML), la relación entre los genitales declarados por la persona, con los genitales reales, y el nuevo nombre. Mientras para permitir el cambio de nombre, algunos tribunales exigen que la persona haya pasado por cirugía genital (vaginoplastía o faloplastía). Incluso, en algunos casos, para permitir el cambio de sexo, se ha exigido a las personas ser vírgenes al momento de la pericia del SML. Estos procedimientos denigrantes e innecesariamente demorosos, no deberían requerirse si reconocemos el derecho que las personas tienen a definir su propia identidad.
Finalmente, sobre este día con la moneda iluminada, sólo se trata de estrellas, luces, colores danzando, y la moneda, cual actriz principal en este show de la no discriminación. Mientras el estado se adjudica una imagen falsa. Pues los sectores más vulnerables, como son las personas TTTI, deben contar con un movimiento y un estado, que les represente realmente, y trabaje de manera diligente en reivindicar sus derechos.