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Red Internacional
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#LISTA DE ESPERA. Ministra Castillo, la espera sí nos está matando

Casi a 2 millones de personas ascendió la lista de pacientes que esperan ser atendidos por una enfermedad que esté en el AUGE (11.622), por una cirugía (278.061) o por su primera consulta con un especialista para enfermedades que no están dentro del plan AUGE (1.661.826).

Kevin Bustamante Médico de Familia, trabajador de Atención Primaria de Salud, militante del PTR.

Domingo 23 de julio de 2017

En comparación a los primeros datos transparentados, marzo del 2014, se observa un aumento del 11% del total de pacientes en espera.

A 1.951.509 millones de personas ascendió la lista de pacientes que esperan una atención: 1.661.826 esperan por un especialista de una enfermedad que no sea del AUGE, 278.061 expectantes por una cirugía y hay 11.622 retrasos en el cumplimiento de las que serían las patologías garantizadas universalmente en la reforma del año 2004, las enfermedades del AUGE.

El servicio de salud que lidera la lista corresponde al Servicio Metropolitano Sur Oriente (154.600) conocido por el concesionado Hospital de La Florida, por el Sótero del Río, que se encuentra enfrentando una posible concesión; o por el Hospital Padre Hurtado donde han habido renuncias masivas de médicos y cuyos funcionarios mantienen demandas para que sean tratados bajo las mismas leyes que los demás funcionarios públicos de la salud. No es coincidencia, entonces, que este servicio sea el tercero en cirugías pendientes, debiéndole a la población 17.680 intervenciones de este tipo.

En segundo lugar, aparece el servicio Metropolitano Norte, con 138.646 pacientes esperando por una consulta con especialista. Mismo sector de los mediáticos colapsos en la urgencia del Hospital San José, de las intervenciones con hospitales de campaña y donde un gran y prestigioso hospital, el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, no pertenece a la red pública de hospitales del país. Otro caso que no es coincidencia.

Llama la atención que 3 especialidades (Oftalmología, Otorrinolaringología y Traumatología) concentran un volumen del 40.7% del total de las especialidades médicas en deuda con la población cotizante de FONASA. Al mismo tiempo que más de la mitad de los especialistas trabaja en el sector privado, de donde surgen las sociedades médicas que lucran con la misma carencia de la que son cómplices.

A los pacientes que debían obtener una atención garantizada por su seguro de salud, el AUGE, les han incumplido en 11.622 ocasiones, aún siendo una ley. De estos, llama la atención que por primera vez se sepa que 6.619, el 57%, es cotizante en el tramo de FONASA B, es decir, percibe ingresos menores al salario mínimo o trabaja en el sector público de la salud.

Entre los 15 y los 64 años se encuentran la mayor cantidad de pacientes en espera, siendo del 62% de los que esperan por la primera consulta con especialidad y en los que esperan por cirugía, en esta etapa, es cerca del 72% de los afectados. Justamente una etapa que concentra la mayor parte de nuestra vida laboral.

El gobierno habla de que ha reducido el promedio de días de espera, lo que se reduce a su política "de focalización sobre la antigüedad de las listas de espera realizado por los Servicios de Salud", que aparentemente no frenará el volumen de personas con riesgo de morir por falta de atención.

Aunque a principios de mayo, al ser citada en la cámara de Diputados, la Ministra Castillo nos exponía que "no es posible concluir una relación de causalidad entre fallecer y estar en la lista de espera", claramente vemos cómo se entrelazan una serie de factores dentro de la crisis de la salud, con problemas de recursos e infraestuctura en las concesiones, con una deuda hospitalaria de cientos de millones de pesos, con una población trabajadora en su mayoría sin acceder oportunamente a la atención en salud y dos millones en lista de espera. Mientras ISAPRES y Clínicas sacan importantes rentabilidades todos los años. Entonces, Ministra, si la salud es el bienestar físico, psíquico y social de la población, la crisis y la espera sí nos está matando.

Terminar con la salud privada (que concentra 3 veces más recursos para el 25% de a población) y avanzar hacia un Sistema Universal de Salud cuyo financiamiento derive de la nacionalización de los recursos naturales se hace un a tarea que trabajadores y usuarios debemos organizar y conquistar, porque nuestras vidas valen más que sus ganancias.