Del primer contacto de Trotsky con España poco se conoce. Fruto de la casualidad, el revolucionario ruso llega al país en 1916 donde permanecerá varios meses entre la Cárcel Modelo de Madrid, Cádiz y Barcelona.
Clara Mallo Madrid | @ClaraMallo
Viernes 21 de julio de 2017
El primer contacto que tuvo Trotsky con la península será casual como así explica en el prólogo escrito para la primera edición en castellano. "Este libro debe su origen a la casualidad. No tenía proyectado mi viaje a España a fines de 1916". Sin embargo, Trotsky pasará unos meses en España. Llegará custodiado por la policía Francesa que le acompañará de París a Irún. Una vez en España quedará libre y viajará a Madrid donde será de nuevo detenido y trasladado a la Cárcel Modelo de la ciudad. Ahí comezará todo un periplo que le llevará -siempre custodiado- a Cádiz, Zaragoza y Barceloa hasta que finalmente es expulsado de España y tomará un barco en dirección a Nueva York.
La experiencia vivida por el dirigente bolchevique fue más que accidentada. La situación de cautiverio parcial que vivió en España le impidió vivir esos días como revolucionario activo, tampoco como investigador u observador, ni tan siquiera como turista. Sus rudimentarios conocimientos sobre la lengua española, además, hicieron que su percepción fuera superficial y sesgada. Solo tuvo la oportunidad de conocer más en profundidad la psicología del policía ibérico y el interior de las cárceles del territorio. Trotsky se excusa en su prólogo en este sentido, advirtiendo al lector que no busque encontrar una exposición de las costumbres políticas, sociales o culturales de España. "Estas circunstancias restringieron el radio de mis observaciones, al mismo tiempo que condicionaban de antemano el modo de afrontar los aspectos de la vida española con los cuales me puse en contacto."
Troski se limitó a sufrir pasivamente sus peripecias por España, las cuales anotó sin ninguna ambición de transformarlas en un libro. En esos días tomó apuntes, impresiones y notas, que una vez fuera de la península guardó en su equipaje. Años más tarde en 1924 conversando con su amigo Voronski, quién dirigía una revista literaria en Rusia, Trostski mencionó sus apuntes tomados a su paso por España. Inmediatamnete Voronski insistió en ponerlos en orden y le hizo prometer publicarlos. La misma insistencia, en este caso para hacer la traducción al castellano (1929) la tuvo Andreu Nin, amigo de Trotsky en ese entonces, quién no dudó en traducir este pequeño libro. El mismo Trotsky expresa su recelo ante esta publicación "Tenía tantas dudas sobre la sensatez de esta empresa. Pero Nin mostró gran insistencia." "Pero si este librito puede despertar el interés del lector español e inducirle a penetrar en la psicología de un revolucionario ruso, no lamentaré el trabajo que ha hecho mi amigo Nin para traducir estas páginas escuetas y sin retenciones."
Más tarde la propia historia del proletariado llevará a Trotsky a dedicar muchas más páginas a España, en esta ocasión con otro carácter. La Revolución española captó la atención del dirigente bolchevique -convencido de que una victoria del proletariado español supondría un cambio de escenario para la clase obrera a nivel mundial- que siguió con gran atención este proceso. Escribió sobre las tareas y experiencias del proletariado español, sobre sus organizaciones y sobre las lecciones que dejó esta gran gesta. Quizás entonces Trotsky lamentó no haber podido estar en contacto con la vida política del país en su primera visita años antes de la Revolución española.
En 1916 Trosky atraviesa los Pirineos por primera vez. El motivo de su llegada a España es la expulsión -primero de Alemania por francófilo y posteriormente de Francia por germanófilo-. En su defensa añadió: "Claro está que no soy ni una cosa ni otra; soy un socialista que ve en la guerra una consecuencia fatal y lógica del sistema capitalista". Con esta frase ponía en evidencia lo ridículo de las acusaciones, lo que dejaba claro que su paso por España en realidad fue más inesperado que casual.
En septiembre de 1915, pocos meses antes de su llegada a España, Trotsky participó en la Conferencia de Zimmerwald, un encuentro al que concurren cuarenta delegados socialistas de once países diferentes. El motivo del encuentro era la oposición ante la guerra y el rechazo a la política chovinista de los diferentes partidos socialistas, que rompían así con el hilo del marxismo revolucionario. Ante esta trágica situación los partidos socialdemócratas suizo e italiano llaman a los opositores internacionalistas a reunirse en Zimmerwald y a refundar la Internacional proletaria dando lugar posteriormente (después de la Revolución rusa) a la III Internacional. Las posiciones de estos internacionalistas serán causa de su persecución, como le sucederá a Trotsky en los meses posteriores.
El revolucionario ruso relata en su libro el motivo de su detención y la posterior expulsión de España. Al poco tiempo de su llegada a Madrid el revolucionario fue sorprendido por unos policias que seguían su pista desde su llegada. Tras su deteción, reproduce parte del interrogatorio.
"¿Estuvo usted en Zimmerwald?
Sí. Varios periódicos lo publicaron.
¿Que proposiciones presentó usted en la conferencia? (Se trataba, sin duda, del proyecto de manifiesto)
Contesté que intervine en los debates en armonía, naturalmente, con mis opiniones pacifistas.
¿Por qué no regresó usted a Rusia?"
Tras el interrogatorio le comunicaron que el Gobierno español no consideraba posible tolerar a uno de los participantes en Zimmerwald en su territorio, por lo que se le exige su salida de España. El diálogo continuó:
"¿Es posible conocer las causas? [de la expulsión]
Las ideas de usted son demasiado avanzadas para España."
Con este episodio, y tras pocos días de libertad, comienzan sus peripecias en la península. La situación, y así queda reflejado en el libro, adquirió en muchas ocasiones un tono surreal. El propio Trotsky afronta esto con grandes dosis de humor e ironía a modo de antídoto. Al llegar a su celda de la Cárcel Modelo de Madrid:
"Abrí la ventana. Entró una bocanada de aire frío. Sólo entonces se me apareció con claridad toda la incoherencia de lo ocurrido. ¿En virtud de qué vine a parar a la cárcel de Madrid? Esto para mí es totalmente inesperado. Me habían expulsado de Francia, es cierto; pero estaba en Madrid como se está en una estación de ferrocarril en espera del tren (...) vistaba el Museo; contemplaba los Goyas y los Grecos; me hallaba a mil verstas de la Policía española y de la justicia. Si se tiene en cuenta que (...) no ví a nadie, no asistí a asamblea o reunión de ningún género, se comprenderá lo absurdo de mi dentención."
Al inicio absurdo de la primera experiencia de Trotsky en España le sucedió todo un cautiverio más extraño si cabe. La experiencia con los polizontes españoles pícaros y corruptos hizo que "Sin un buen adobo de ironía, la serie de mis aventuras en España sería, incluso para mí, un manjar completamente indigestible."
Sin dudas un libro extraño que despierta interés para los lectores que quieran conocer así algunos pasajes menos conocidos de la vida del revolucionario ruso.
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