En el año 2014 la Gendarmería Nacional asesinó a Andrés García Campoy en un control rutero, con complicidad del juez lo hacen pasar como suicidio.
Alan Gerónimo @Gero_chamorro
Viernes 1ro de diciembre de 2017

En el encuentro realizado el 25 y 26 de noviembre por la Comisión Provincial por la Memoria, Mónica junto a su familia estaba exigiendo algo mínimo, que el caso de Andrés García Campoy sea escuchado y visibilizado después de ya casi tres años.
Andrés tenía 20 años, oriundo de San Luis, estudiante de “Licenciatura en Seguridad e Higiene Industrial”, según cuenta su mamá, Mónica, era un estudiante con buenas notas, un hermoso hijo, muy querido entre sus pares, servicial y una persona llena de valores a la cual dos personas de Gendarmería Nacional: Maximiliano Alfonzo Cruz y Jesús Velásquez le arrebataron la vida.
Andrés García Campoy
El asesinato de Andrés
En dialogo con La Izquierda Diario Mónica comienza su relato: “El día 13 de junio del 2014 asesinaron a mi hijo en un control rutero, en la ruta 7 de Lujan de Cuyo en la Provincia de Mendoza. Ese día estaba el cruce hacia Chile cortado, entonces habían mandado a parar a los camiones ¿por qué pararon a Andrés? Nunca lo supe”.
“Los gendarmes en ese momento tenían uno 21 y el otro 23 años, supuestamente por lo que yo me entero es que hasta los 25 años ellos no pueden hacer control de ruta ¿Por qué se lo hicieron a Andrés? O ¿Qué le vieron? O ¿Qué hacían esos gendarmes ahí? No lo sé”, se pregunta la mamá de Andrés Campoy.
Maximiliano Alfonzo Cruz y Jesús Velásquez, integrantes de la Gendarmería Nacional
Su relato sigue: “Andrés en su auto llevaba una carabina del año 1890 que no funcionaba, estaba oxidada y envejecida. La llevaba para vender a un señor que trabajaba por la zona. Una carabina de colección que era de su tátara abuelo”.
“En esa hora termina muerto con un tiro casi en la nuca, la versión que dió Gendarmería es que Andrés se suicidó. El tiro está en la parte parietal derecha casi occipital. La autopsia que le hicieron post mortem psicológica decía que Andrés en ningún momento hubiese querido quitarse la vida”, continua Mónica.
“La carabina tiene un metro, era imposible que con una carabina que además no funcionaba se haya suicidado con un tiro en la nuca. Cuando queríamos ver el proyectil en la autopsia nos dicen que ‘la bala se desintegró’ pero como en la carabina entra un proyectil de .22 mm ellos dijeron que la herida que tenia Andrés correspondía a una bala de .22 mm”, narra Mónica.
Además, Mónica especifica sobre el arma: “Andrés tuvo esa carabina colgada muchos años en su dormitorio, no funcionaba, no tenía nada para que funcione. Cuando ellos le hicieron la pericia a la carabina como mucho, disparaba como un aire comprimido”.
“Cuando le hacen la autopsia, la psicóloga dejó en claro que mi hijo no tenía ningún indicio que Andrés se quería suicidar. Te digo más, en el auto llevaba un vino que lo tenía para regalar por que en la noche iba a un cumpleaños e iba a regalar ese vino. También había hecho todos los trabajos prácticos para cuando el vuelva, entregarlos. Había pagado la facultad el día anterior, también estuvo conmigo en San Luis”, cuenta Mónica.
Mónica sigue el relato: “El 20 de julio iba a volver porque tenía planeado un viaje a San Francisco en San Luis con todos sus amigos, o sea, en ese momento se le cruzo el ‘suicidio’ a mi hijo. Aparte, estamos hablando de una carabina de un metro imaginate que tiene que pasar para que en la nuca se pegue el tiro mientras los gendarmes lo estaban mirando, ellos dicen que salieron corriendo, uno para el norte y el otro para el sur”.
“Yo me quedo tranquila porque a Andrés le hicieron pericias y no encontraron pólvora ni en la mano, ni en la ropa. A los gendarmes les hicieron esas pericias siete días después, como siempre hacen las cosas acá”, sentencia.
La impunidad de ayer y hoy
“El juez Walter Bento es juez Federal del Juzgado n°3 de Mendoza, él quiere cerrar con que mi hijo se suicidó, está encerrado con esa caratula ¿Por qué? Para mi es cómplice de Gendarmería, no tengo otra versión. No entiendo como cuando la Procuradora Contra la Violencia Institucional (Procuvin) le da un listado de todas las cosas que tiene que hacer. El juez solo hace el 1 % para esclarecer el caso. Ahora vamos a la Corte Suprema y tienen que peritar toda el arma de nuevo, el juez todavía no lo ha hecho”, relata Mónica.
Además agrega: “Nosotros queremos un juicio oral y público pero tenemos una traba: El juez Walter Bento. A mí una vez en mesa de entrada me dijo que no lo molestáramos más porque mi hijo se había suicidado ¿Vos podes creer que un juez me diga eso antes de hacer las pruebas?”
“Nosotros hicimos recusar al juez para que se fuera de la causa, lastimosamente él gana la votación, pero hay otro juez que se llama Gonzales Masia que nos dió la razón y nos dijo que había que apartarlo, tengo miedo que el juicio que se lleve adelante sea hecho ante su mala instrucción”, manifiesta.
Además agrega: “A uno de los dos gendarmes cuando le hicieron el test psicológico le salió pésimo, me dijeron que nunca tenía que haber portado un arma ese hombre”.
“A los Gendarmes nunca los llamaron a declarar, dieron esa versión, que se la estudiaron de memoria y listo, desaparecieron y lo peor de todo es que me investigaron a mi y a mi hijo que es la víctima”, añade Mónica
La Gendarmería es responsable
“En el 2014 la Gendarmería era re bien vista por la gente, ellos no tenían pecados. Yo le gritaba al juez que a mi hijo lo habían matado, cuando sucedió lo de Santiago Maldonado salió a luz que la Gendarmería no era lo que decían ser, a mi hijo lo intentan pasar como un suicidio ¿y a Santiago Maldonado qué? ¿Se ahogo el niñito? Yo lo que le pasó a Santiago Maldonado no se lo creo a Gendarmería, ellos lo ahogaron”, sentencia Mónica.
“Yo pido que se visibilice lo de Andrés porque está todo tapado. El juez Bento no quiere que salga en las noticias, si vos preguntas quién era Andrés García Campoy nadie lo sabe, entonces yo como mamá tengo que meterme en el Facebook y contarle a la gente quién era Andrés. Pido que no quede más en secreto esto, en los medios nacionales nunca me dieron bola, nunca me atendían y si me atendían me daban vuelta la cara. Que no se cierre ahí en que él Juez, los abogados y yo lo sabemos. Aparte estos dos hombres están sueltos con una caratula de homicidio agravado, no sabemos si siguen cumpliendo funciones dentro de la Gendarmería Nacional. Lo que le pasó a mi hijo le puede pasar a cualquier otro niño. En mi Facebook están las caras de los gendarmes, si los ven no se detengan porque son capaz de pegarles otro tiro. ¿Les parece justo que yo tenga que salir como mamá a decir que mi hijo era bueno?”, termina Mónica.