Prendes tu celular, abres una de las cuantas aplicaciones hay para hacer tu compra, de comida, de supermercado, de medicamentos, de cigarros o de lo que sea que quieras, y te preparan tu pedido y te lo entregan en la puerta de la casa. Esta es la forma en que se simplifica la realidad de los miles de jóvenes trabajadores, precarizados en sus puestos de trabajos.
Sábado 16 de mayo de 2020
En Chile, desde 2018, ha ido en aumento la demanda en las aplicaciones de delivery, ya sea por compras en supermercado, comida rápida, medicamentos, alcohol, cigarros, etc.. Como lo han sido Rappi, Pedidos Ya, Glovo y Uber eats, aplicaciones que le ha permitido a la gente hacer compras básicas desde su propia casa. Debido a esto también aumentó el número de trabajadores, con la situación de cuarentena Rappi aumentó de 4000 a 5000 repartidores en la calle.
Pero lo que acceden más a este tipo de trabajos somos los jóvenes, quienes tenemos horarios extra flexibles y porque puedes trabajar con tu bicicleta, pero que no cuentan con ningún tipo de seguro, ni contrato, ya que básicamente cada uno es responsable de toda situación, ya que eres “tu propio jefe”. Por otra parte, Rappi tampoco te proporciona las herramientas para desarrollar tu trabajo, ya que la mochila cuesta alrededor de los 36 mil pesos.
Esta es la situación de los que se han estado transformando en parte de la primera línea durante la pandemia, debiendo recorrer las ciudades para entregar elementos tanto de primera necesidad, como elementos que no son necesarios, pero ellos mismo haciéndose cargo de su seguridad, sea de su mascarilla y alcohol gel, sin acceso seguro a un baño y tampoco pueden hacer cuarentena porque muchos días sin trabajar, significa que te invalidan la cuenta. Nos mata el hambre o el Coronavirus.
Esta es la situación de muchos jóvenes trabajan por necesidad, ya sea por tener que pagar la universidad o aportar en la casa, como lo es mi situación.
Soy un joven trabajador. Trabajé part time durante un año en Cencosud, por necesidad tuve que cambiar a un trabajo full y congelar mi carrera. Tras esto, trabajé un mes en este nuevo trabajo, en abril no me renovaron contrato, la empresa justificó esto debido a la pandemia, de que si nos mantenían dentro no iban a poder pagar los sueldos, busqué trabajo en otros lugares, pero no encontré nada, por la cual decidí trabajar en rappi.
Lamentablemente me he encontrado con la situación de que no puedo trabajar ya que no me he accedido a la mochila y no tengo habilitada la cuenta, me he contactado con la empresa para resolverlo, pero no he tenido ninguna respuesta.
Fuí a la central, me encontré que estaba cerrada y la empresa no avisó el cierre, estaba lleno de trabajadores y trabajadoras de Rappi, que necesitaban solucionar problemas, como re validar su cuenta, ya que se la invalidaron sin justificación, otros que no se les había pagado o que se les había bajado el nivel sin explicarles el porqué, por lo cual no podían tomar ciertos pedidos. Muchos estaban desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la tarde.
Llegó carabineros a sacarnos de ahí, nos dijeron que no se podía hacer nada y que teníamos que ir a la municipalidad a poner un reclamo, la gran mayoría no quería eso, debido a que temían que hubieran represalias desde la empresa. Esta es la situación de muchos trabajadores de la aplicación, quienes no ha podido trabajar y la empresa no responde a las necesidades básicas, como resolver dudas para desarrollar nuestro trabajo, pero nos venden este empleo como “sé tu propio jefe”, así respaldando su precariedad, como no proporcionarnos medidas de seguridad durante la pandemia o equipamientos para poder andar con seguridad, aparte de no tener acceso a seguros y que en caso de accidente todo es bajo nuestra responsabilidad, si nos enfermamos no hay plata porque no podemos trabajar y es nuestra culpa, nos envía correos donde nos enseñan cómo hacer nuestras mascarillas caseras, mientras no nos proporcionan ni siquiera alcohol gel.
Como jóvenes nos obligan a entrar a los trabajos más precarios, ya sean aplicaciones de delivery, retail o comida rapida. Podemos ver el caso de miles de trabajadores de Starbucks, Burger King, McDonalds, Sketchers, entre otros, que fueron suspendidos bajo la ley de protección del empleo, sin pago de sueldos y sin ningún tipo de seguridad.
Pero ¿tenemos que aceptar esto de brazos cruzados?
Chile venía viviendo a fines de 2019 e inicios de 2020, una revuelta histórica donde la gente decía que no tenemos que aceptar estos pisoteos, aunque la pandemia nos ha limitado y no quieren dejar salir solo para trabajar, han sido miles lo que hemos dicho que hay que hacer algo.
En el marco del 1 de mayo, día internacional de la clase trabajadora los sindicatos de Starbucks, McDonalds, Burger King entre otros, lanzaron un manifiesto llamando a enfrentar la pandemia y la avanzada patronal contra los derechos de las y los trabajadores. También el sindicato de Starbucks busca la declarar ilegal las suspensiones.
Pero no es solamente en Chile donde, tras la pandemia, la juventud trabajadora y los trabajadores han sido golpeados. En Argentina pasan por una situación peor donde más de 2 millones han sido despedidos, suspendidos y con rebajas de sueldo. La juventud trabajadora y precarizada decidió salir a la calle, junto a cientos de trabajadores y trabajadoras más y con todas las medidas de seguridad, ya sean de aplicaciones, de call center, comida rápida, entre otros.
No nos podemos quedar callados ni de brazos cruzados ante estos pisoteos hacia la juventud trabajadora, te invitamos a hacer tu denuncia sobre la situación en tu lugar de trabajo con nosotros ¡Que esta crisis la paguen los capitalistas, no los trabajadores!