El acto opositor en el Obelisco que logró reunir decenas de miles de personas que buscan un canal de expresión de su rechazo a las políticas del Gobierno, tuvo desde los organizadores la vista puesta en las elecciones del 2019. Desde los sindicatos fue motorizado centralmente por Pablo Moyano y Sergio Palazzo que buscaban un escenario que les dé impulso a su carrera por la conducción de la CGT.
Mirta Pacheco @mirtapacheco1
Sábado 26 de mayo de 2018
Hace pocas semanas comenzaron las reuniones entre el moyanismo y la Corriente Federal que dirige el Secretario General del Sindicato Bancario Sergio Palazzo. El objetivo era lograr acuerdos para disputar juntos la conducción de la CGT, hoy dirigida por el triunvirato (Schmidt, Daer y Acuña) que frente a la inflación, los tarifazos y los despidos, se vienen negando a llamar a un paro nacional que comience a enfrentar seriamente al gobierno de Cambiemos, lo que los convierte de hecho, frente al ahogo del nivel de vida del pueblo trabajador, en cómplices de esa política.
Finalmente en esas reuniones entre el hijo mayor de Hugo Moyano y Palazzo, sellaron el acuerdo y el acto del 25 de mayo les sirvió para mostrar cierta relación de fuerzas en la interna cegetista.
Si bien Pablo Moyano abandonó hace un tiempo la CGT, declarando que era “una cáscara vacía”, el poder de fuego que tiene el sindicato que dirige, junto a su padre, nunca lo usó para llamar a un paro nacional. Más bien todos su amagues de alguna medida de fuerza fueron como respuesta al acoso del Poder Judicial frente a las varias denuncias que pesan sobre ellos.
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Incluso después del recordado 21F, donde junto a la Corriente Federal llamó a una marcha de oposición a las políticas del Gobierno que resultó multitudinaria, ésta acción no tuvo continuidad donde se pudiera expresar toda esa bronca que viene creciendo frente al plan de guerra que Cambiemos está llevando adelante contra los trabajadores.
El otro postulante a la conducción de la CGT, Palazzo, firmó en abril paritarias para su gremio de un 15% de aumento (en dos tramos). Dilapidó la respuesta que los trabajadores bancarios venían dando con paros y marchas, firmando una paritaria a la baja. El mismo porcentaje que aceptaron, sin chistar, muchos dirigentes sindicales llamados “gordos” o “independientes”.
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Varios son los movimientos que se están produciendo en la dirigencia sindical opositora al macrismo, como el de los kirchneristas Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores) y Daniel Catalano (ATE capital), que ahora están planteando volver a la Confederación General del Trabajo, “en caso de que haya una conducción que represente la lucha de los trabajadores”. En alusión a Moyano y Palazzo, según palabras del titular de la CTA kirchnerista.
Lo cierto es que tampoco las conducciones kirchneristas salieron unificadas a un paro general para pelear contra los despidos que el Cambiemos está implementando en organismos estatales o entes autárquicos. Solo apelan a marchas aisladas o a paros donde muchos trabajadores se enteran por los diarios.
Especulaciones, discursos encendidos y medidas aisladas no sirven para enfrentar el golpe al nivel de vida del pueblo trabajador y la política represiva que intenta llevar adelante el Gobierno.
Las fuerzas y voluntad para enfrentarlo están. A las penurias de los trabajadores no se le pueden anteponer ni la fecha del Confederal que decidirá la nueva conducción de la CGT (22 de agosto), ni las elecciones del 2019. Se impone la necesidad del llamado a un paro nacional y un plan de lucha al nivel de las políticas que Macri, ahora con el mandato del FMI, está aplicando y pretende profundizar.