Indignación generó en redes sociales la desidia empresarial que dejó a una mujer trabajadora, chofer, sin derecho a sala cuna y con su hijo en brazos trabajando.
Martes 7 de agosto de 2018
Durante la noche de este lunes, un video viral reveló las precarias condiciones de una mujer, chofer del transantiago, quien al no tener con quien dejar a su hija, tuvo que llevar en el microbús a su pequeña. Como la empresa no provee salas cunas, la mujer tuvo que estar con su hija trabajando, de manera totalmente humillante.
El debate e indignación que se instaló en las redes sociales confirmó una realidad que viven cientos de miles de mujeres trabajadoras, quienes al no poder contratar un servicio de sala cuna o cuidado particular, tienen que llevar a cuestas -literalmente- a sus miembros de la familia.
Sin embargo, la salida en este caso en particular fue recubierta en los medios empresariales, planteando que estos derechos pueden ser solucionados por algún benefactor. Muestra la hipocresía de la desidia empresarial, puesto que mientras hablan a favor de la vida supuestamente, mantienen condiciones precarias y miserables de trabajo, a la vez que niegan el derecho a la maternidad de las mujeres trabajadoras, ni siquiera garantizando salas cunas.
¡El estado y los empresarios son responsables!
El derecho a la sala cuna universal es una demanda que se ha instalado hace años en Chile. Sin embargo, la propuesta del gobierno de Sebastian Piñera apunta a que las y los trabajadores paguen por este derecho, mientras que el empleador se lava la cara tras los cientos de malabares que realizan las familias trabajadores. Tampoco Bachelet, ni la Concertación ni Nueva Mayoría garantizaron este derecho básico a salas cunas para garantizar una buena maternidad.
En momentos donde se discute el aborto, mientras los distintos gobiernos se niegan al derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito y hablan de maternidad y derecho a la vida; no les importa las miserables condiciones de maternidad, que no está garantizada ni siquiera con acceso gratuito y universal de salas cunas cubiertas por las empresas y el Estado.
Los capitalistas que lo único que les interesa es la ganancia, y un Estado que actúe protegiendo sus intereses, son los responsables de esta situación.