El jueves 02 de Octubre, en la sala R. Galán del Teatro Mitre, se realizó la muestra final del taller, aquí una entrevista a la Profe Noemí Salerno, la creadora de este espacio para mujeres de más de 30 años.
Raquel Vaca Estudiante de Licenciatura en Educación (UNGS)
Viernes 10 de octubre de 2014
RV: ¿Por qué el taller es para mujeres de más de 30 años?
NS: Cuando empecé a pensar a quien dirigir este taller pensé en la mujer. Porque la mujer hace tantas cosas, se pone a las espaldas tantos roles. En mujeres mayores de 40 a 50. En esa edad se tienen hijos jóvenes y padres mayores, una situación de mucho stress, de mucho compromiso, además de la lucha diaria. Si tenés trabajo por el trabajo, sino de conseguirlo…me parecía podría ser gratificante para estas mujeres tener un espacio, lo pensé una vez por semana, porque si lo haces dos, iban a dejar de ir, por tantas cosas que tienen que hacer. Lo que no me imaginé es que iba a tener mujeres 60 y hasta 75 años. Me llama la atención encontrar en mujeres de 60 y pico de años, tantas cosas postergadas que tienen y ese estereotipo femenino de las cosas tan estructuradas de no permitirse jugar o divagar.
Me pasó que tenía cierto prejuicio con las mujeres de ciertos núcleos de la sociedad. No es que cambió mi forma de pensar, sino que con esas señoras ¨paquetas¨ descubro esas cosas insatisfechas, inseguras, profundas, ves como ciertas cosas son una máscara, un maquillaje. El contacto de estos dos años me llevó a confirmar que el teatro te ayuda a relacionarte a vincularte. Llama la atención los grupos que se hacen tan sólidos, el teatro te lleva descubrir esas facetas internas que tienen que ver con que uno se divierte…aunque mi taller no lo llevo como una terapia, porque no me interesa, interesa que la gente se divierta haciendo teatro. Son edades jodidas: en las que empezás a caer en cuenta de las cosas que no hiciste y quisiste haber hecho. Además lo hice como una solución económica, soy jubilada docente aporte durante 43 años y este sistema es tan perverso que las políticas de estado se hacen con el dinero de los jubilados. Yo estoy totalmente de acuerdo con subsidios y beneficios que se dan a gente con menos recursos, lo que no me parece es que se hagan con los aportes de otros trabajadores, mientras que lo que ingresa por la recaudación de impuestos y la recaudación de los Grandes tenedores del dinero no aparece…
RV: ¿ Cómo ves general en la situación de la mujer en Jujuy?
NS: Las mujeres en Jujuy siguen siendo muy culpógenas, tanto que este del taller por ejemplo, lo hacen como una escapadita, no se si están seguras que sea un derecho, es una posibilidad. Lo hacen como algo excepcional, cuando hacer algo que te guste debería ser parte de la vida con más naturalidad, he tenido cosas como que el marido las espera en la puerta, que me dan excusas infantiles por las inasistencias, es como que se asumieron “Yo hago en la medida en que no se me superponga con algo de la familia que me requiera…”
RV: ¿Qué actrices participaron y qué les dejó el taller de Teatro?
NS: Carolina (en el papel de la policía) y Pichi (caracterizando una ayudante de la jueza) abrieron la muestra junto a Ale, como la sociópata protagonista del policial breve. Esta última nos relata los nervios que tenía al empezar, pero recordaba la frase que la profe le dijo en la segunda clase “creétela, porque si vos te la crees, el otro también”, frase que también fue importante en su vida personal. Cuenta “me fascinaba salir de las clases con la cara doliendo de tanto reír”… “fue una hermosa experiencia junto a mujeres locas de alegría, las mujeres deberíamos permitirnos disfrutar sin prejuicios ni tabúes, el hacer el taller era un deseo pendiente y apareció en el momento en que lo necesitaba”.
Marta, escribió su propio monólogo, acerca del amor frustrado de una señora “paqueta”, abandonada por un joven paraguayo, que vuelve a su país con su verdadero amor…
Todas brillamos esa noche, nos dimos permiso de jugar, de salir de las rutinas y obligaciones, de creérnosla para que así saliera un digno espectáculo, como María José, quien encarnó a una jueza insoportable, pienso que teníamos ganas de jugar, y que “había mucha solidaridad en ese taller”, pequeños gestos “como preguntarnos la una a la otra como estábamos eran parte de esa solidaridad que se vivía”.
Érika, la belga-jujeña por adopción, a través de su monólogo contó la historia de una mujer que se iba de casa, de un pueblo cualquiera, de un país cualquiera pero con un especial y necesario deseo de libertad…
Al ver a María Elena y Marta, encarnar a dos mujeres solas, quién de nosotras no se sintió reflejada por la posibilidad de que esta sociedad nos orille a hacerlo ya que si después de los 40, si no se está casada y con hijos, en especial en lugares como Jujuy, parece que ya caducamos. Reímos por las situación que seguro vivimos de lejos o cerca de mujeres que descubren que son parte de vidas paralelas de un esposo ausente, como los personajes interpretados por Norma y Sarita.
Y el cierre fue de Raquel interpretando el poema de Gioconda Belli “No me arrepiento de Nada”, que cada vez toma más y más sentido, porque vivimos en un mundo en que se nos niegan cosas como el acceso al arte. La mayoría de las mujeres jujeñas no tenemos ese “cuarto propio” para crear, el machismo y la violencia nos rodean. Este taller ayudó a salir de la victimización de pensar que el arte está reservado para las elites, aunque se imponga esa realidad es sano cuestionarla y vernos como capaces de cambiarla.