Las autoridades transmiten mucha alarma y ninguna medida de fondo. Aunque aún no se puede medir si las restricciones que comenzaron el viernes tienen algún impacto en la curva epidemiológica, el desborde del sistema de salud se podía prever desde hace más de un mes.
Lunes 12 de abril de 2021 22:00
A pocos días de la implementación de las nuevas restricciones y del anuncio oficial de la llegada de la segunda ola, la ocupación de camas de terapia intensiva en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), se encuentra en niveles altísimos.
La información epidemiológica del Ministerio de Salud informa que, hasta este lunes, la ocupación de camas de terapia intensiva del sector público y privado del AMBA, está en un 67,9%.
Por su parte, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) arroja cifras más elevadas, en base una consulta realizada a 22 instituciones públicas y 31 privadas del AMBA. Sobre 395 camas del sector público, el 93% están ocupadas, un 57% por pacientes de covid-19, entre quienes el 78% utilizan respirador mecánico. De 651 camas del sector privado, la ocupación llega al 94%, con un 54% de pacientes con covid-19, dentro de los cuales, 79% utilizan ventilación mecánica.
En la reunión de la Mesa de Coordinación del AMBA, con Carla Vizzotti y autoridades sanitarias de la CABA y la PBA, se habló de derivación de pacientes entre los sectores público y privado. Pero se llega a esta situación ante la ausencia de medidas de fondo, que son cada día más urgentes, como la unificación del sistema de salud público y privado, para disponer de todos los recursos de forma centralizada.
Terapia Intensiva
La Izquierda Diario consultó con la especialista Elisa Estenssoro, miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Mundial de Sociedades de Terapia Intensiva y exjefa de terapia intensiva del Hospital Interzonal General de Agudos "San Martín" de La Plata.
"No es cualquier cama, hablamos de camas de terapia intensiva. Esto incluye respiradores, sistema de provisión de gases medicinales, monitores de alta complejidad, bombas de infusión y el personal que asiste al paciente", explicó.
Acerca del desborde del sistema de salud agregó que "esto se va a agotar si seguimos con el ritmo de crecimiento de casos actual. ¿Cuando? No se sabe. Por ahora funcionan los sistemas de derivaciones, o sea de traslado de pacientes de una institución a otra. Pero si no se baja rápidamente el ritmo de contagios, seguro que esto se va a saturar. Cosa que hasta ahora nunca pasó". Además expresó que para ella, cómo se está viajando en el transporte público tiene "gran impacto" en la circulación del virus.
Por último, Estenssoro se refirió a quienes están en primera línea: "mencionar el agotamiento del personal que trabaja en terapia intensiva, que pasó un año terrible en el 2020 con intenso trabajo en las unidades de terapia intensiva, con muchísimos contagios, enfermedad e incluso muerte de los trabajadores. Este año, un aspecto del panorama mejoró por la vacunación del personal de salud, pero se avizoran momentos de intenso trabajo y gran estrés”.
Respuestas a contragolpe y las medidas que faltan
La respuesta de las autoridades viene siendo remarcar la responsabilidad de los cuidados individuales, con nuevas alarmas. "No sé si la gente que tiene medicina prepaga tiene noción de que sus efectores, tanto en la provincia como en la Ciudad de Buenos Aires, tal cual lo están expresando sus referentes, están ya al 95 o 100 %", lanzó el Ministro Gollán, en dialogo con Radio con Vos.
Luana Volnovich, la directora del PAMI, advirtió que "ya estamos cerca del 100% de ocupación de camas de terapia en el AMBA". El titular de esta obra social en la región de La Plata, Berisso y Ensenada corroboró que allí ya llegó al tope.
Mientras ellos alarman, los trabajadores de la Clínica San Andrés, que fue cerrada por sus dueños y cuenta con 12 respiradores, 90 camas, tomógrafo, y aparatología de última generación, continúan "reclamando que el PAMI intervenga y ponga en funcionamiento la clínica, para garantizar la continuidad laboral de los 144 trabajadores y la atención de los 18.000 afiliados del organismo”.
Aunque aún no se puede medir si las restricciones que comenzaron el viernes tienen algún impacto en la curva epidemiológica, el desborde del sistema de salud pudo preverse desde hace más de un mes, al empezaron a aumentar los contagios, junto a la aparición de las nuevas cepas. Ni el Gobierno Nacional, ni el porteño o el bonaerense, se prepararon para evitar esto; más aún, se recortó casi un 10% del presupuesto destinado a Salud este año, a tono con las exigencias del FMI.
Por otro lado, frente al aumento exponencial de los últimos 15 días, se aplicaron restricciones de manera que no afecten a la actividades productivas, negando los contagios en escuelas y fábricas, cuando abundan las denuncias de trabajadores por falta de protocolos sanitarios y en el transporte público se sigue viajando como ganado.
Ahora se está barajando la posibilidad de extender las restricciones, pero aún sin confirmar y con reticencias. Kreplak dijo que si los casos siguen aumentando podría incrementarse la "carga virtual en las escuelas y reducir la presencialidad" en los colegios bonaerenses. Aunque Trotta dijo que los colegios no van a cerrar. Por su parte, Gollán adelantó que el martes algunos intendentes van a oficializar medidas de restricción: "acá la regla de oro es que si se dispara, hay que bajar lo más que se pueda la circulación viral".
Son respuestas a contragolpe; mientras no se implementaron siquiera algunas medidas elementales.
Es cada día más urgente avanzar en medidas de emergencia frente a la segunda ola, como vienen marcando trabajadores de la salud junto al Frente de Izquierda.
Una campaña de testeos y rastreos en cantidad, para monitorear y cortar las cadenas de contagio con aislamientos focalizados. La unificación del sistema de salud público y privado, bajo control de trabajadores y profesionales de la Salud. Lo mismo hacia los laboratorios, declarándolos de utilidad pública, cuando en Argentina se han producido más de 40 millones del principio activo de la vacuna AstraZeneca, que fueron exportadas en su totalidad.
Disponer de mayores recursos para impulsar estas medidas, va acompañado del no pago de la fraudulenta e ilegítima deuda externa. Y la fuerza para lograrlo, se encuentra en la organización, la movilización y la lucha de la clase trabajadora y los sectores populares.
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