En Llallagua este #25N mujeres estudiantes y trabajadoras convocan al MITIN "Por nuestras muertas ni un minuto de silencio toda una vida de lucha" cuya concentración será a partir de hrs 16:00 en la Plaza 6 de Agosto. Desde La Izquierda Diario, reproducimos el pronunciamiento de Pan y Rosas Llallagua.
Sábado 25 de noviembre de 2017

Las mujeres de Llallagua nos organizamos y exigimos:
¡Justicia por cada una de las compañeras que nos arrebata la violencia machista y patriarcal!
Por nuestras muertas: ¡ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha!
En Bolivia las experiencias de violencia contra las mujeres, que van en una escalada de insultos, acoso, golpes, violaciones y asesinatos, no constituyen casos aislados; el patriarcado de conjunto, nos arrebata los sueños y la vida de muchas compañeras. El país tiene los mayores índices de violencia física a la mujer de toda Latinoamérica, situándose en segundo lugar respecto a violencia sexual, sólo superado por Haití. Según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) 333 mujeres han muerto a manos de sus parejas desde 2013 hasta enero del presente año; además 75 de cada 100 mujeres mayores de 15 años, sufrieron algún tipo de violencia por parte de su pareja en el transcurso de su relación, según datos del 2016. Y en lo que va de la presente gestión se han registrado 92 casos de feminicidio, cifra alarmante que tiende a ascender.
Según la Secretaria de Desarrollo Humano de la Gobernación de Potosí, la gestión pasada en el municipio de Llallagua se denunciaron más casos de violencia contra mujeres a comparación de otros municipios. En esta localidad, así como en toda Bolivia, a pesar que desde el 2013 se cuente con la Ley Nº 348 que en teoría busca “Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia”, los crímenes y agresiones contra las mujeres no se han reducido, más al contrario, vienen en aumento; es por eso que manifestamos que esta Ley solo queda en papel mojado, más aún al no tener designado un presupuesto suficiente ni personal capacitado, entre otras falencias que expresan el reducido interés de éste Estado por la vida de las mujeres.
Se suma a ello, las denuncias de las miles de víctimas que no llegan a tener procesos justos y mucho menos sentencias para los perpetradores, ya que éstos gozan de impunidad socapada por el Estado y sus aparatos policiales y judiciales que se venden a los más ricos e influyentes, y son los primeros en re-victimizar a las denunciantes y familiares de víctimas de feminicidio. La mal llamada “justicia”, albergada en este decadente sistema, es una mercancía más con altos precios reservados para quien pueda pagarla, y está rotulada por el mismo machismo, bajo el cual se juzga más la forma de vestir de las víctimas que a los propios violadores y asesinos: el 80% de los casos se encuentran en total impunidad.
A estas formas de violencia, se suman toda el hambre, la pobreza y la muerte que provoca la desigualdad económica y social en nuestro país, fruto del sistema capitalista que ataca con mayor brutalidad a las mujeres más pobres, sobre quienes éste pretende reproducir toda su miseria. Es así que las mujeres pobres del área rural tienen cuatro veces más probabilidades de morir en el embarazo; son las mujeres en peores condiciones económicas quienes están más expuestas a la muerte por la penalización del aborto y la maternidad obligatoria (se estima que en Bolivia muere más de una mujer por día por abortos mal practicados). En Llallagua la maternidad obligatoria es un hecho que nos violenta directamente, pues nos obligan a ser madres en situaciones de extrema pobreza, nos obligan a la maternidad en situaciones precarias, nosotras somos para el sistema un aparato reproductor de mano de obra barata al no otorgarnos el derecho a decidir cuándo y cómo ser madres.
Peor aún, en este municipio los derechos laborales de las mujeres trabajadoras, por su condición de mujeres, son más ignorados y violados por la patronal y el Estado, a comparación de los de sus compañeros varones; y, entre muchas otras cosas, 5 de cada 10 mujeres no logran insertarse en el mercado laboral y el desempleo femenino es más alto que el masculino pues en Bolivia, la situación de explotación y opresión de las trabajadoras, estudiantes, amas de casa, artesanas, gremiales, profesionales que viven de su trabajo, campesinas e indígenas, continúa siendo alarmante. La explotación y discriminación laboral tiene rostro de mujer: de acuerdo a encuestas realizadas en nuestro país, en las ciudades, la mujer percibe sólo el 65% del sueldo que percibe un hombre; el ingreso promedio de una mujer en el área rural alcanza aproximadamente Bs. 400, en cambio el ingreso del hombre supera los Bs. 1.200; y en el mercado laboral “formal”, la participación de las mujeres no supera el 50%, en relación de los hombres que llega al 70%.
Por todo esto hoy, estudiantes y trabajadoras de Llallagua consideramos que para acabar con esta situación, es necesario poner en pie un gran movimiento de mujeres que sea capaz de hacerle frente a este sistema que nos violenta, que nos oprime y que nos explota; queremos construir una fuerza social de mujeres y hombres explotados, la clase trabajadora que, junto al pueblo empobrecido del campo y la ciudad, imponga una salida obrera, campesina y popular a todos los males sociales.
Nuestra lucha por la liberación de las mujeres es inseparable de nuestra lucha por acabar con todas las formas de opresión y explotación que nos impone el capitalismo. Por eso, aunque impulsamos y somos parte de todas las luchas de las mujeres por mejores condiciones de vida, por los derechos elementales, por la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos, por los derechos también de las diversidades sexuales ante la heterosexualidad obligatoria, en unidad con todos los sectores que luchan por los mismos derechos, mantenemos nuestra independencia del Estado, la Iglesia, las ONG’s y todos los partidos de la derecha (MAS, UD, PDC, SOL.BO etc) ¡Nuestra lucha es con una perspectiva revolucionaria y socialista!
Las mujeres que integramos Pan y Rosas-Llallagua, consideramos que la lucha contra la opresión de las mujeres es también una lucha anticapitalista y no puede ser reducida al cambio de algunas normas legales ni a un problema cultural o “de equidad de género”. Es necesario acabar con este sistema que se basa en la explotación y la opresión de millones de seres humanos, sentando así las bases para una profunda emancipación de las mujeres y de todos los sectores oprimidos.
Comenzamos a construir Pan y Rosas un grupo de mujeres trabajadoras y estudiantes de Llallagua, uniendo esfuerzos feministas independientes, feministas socialistas, simpatizantes y militantes de la Liga Obrera Revolucionaria – Cuarta Internacional.
¡Organízate junto a nosotras!
PAN Y ROSAS LLALLAGUA
(Liga Obrera Revolucionaria + Independientes)